Haznos caso, pasa de estas siete series

'Britannia', 'Westworld', 'El cuento de la criada', 'The Romanoffs', 'GLOW', 'La peste' y 'House of Cards', lo peor del año

'Britannia', 'Westworld', 'GLOW', 'The Romanoffs', 'La peste' y 'House of Cards'/
'Britannia', 'Westworld', 'GLOW', 'The Romanoffs', 'La peste' y 'House of Cards'

No sólo ha habido buenas producciones a lo largo de 2018. También ha habido desastres importantes, sobre todo en lo concerniente a las segundas temporadas de varias series que en su primera aparición habían dejado un gran sabor de boca. Os contamos cuales creemos que han sido las siete peores para que no perdáis vuestro valioso tiempo. Luego no digáis que no os lo advertimos.

Eduardo R. Paneque 'Britannia'

Si dicen de ti que eres el 'entretenimiento perfecto' mientras llega lo nuevo de 'Juego de tronos' tienes todas las de perder. Y más si no te lo curras un poco. Lo que empieza siendo una rara avis del género 'folk horror' acabó siendo un esperpento psicodélico sin pies ni cabeza. Hay sexo, violencia, profecías y también ropas extravagantes y vestuarios imposibles. Y David Morrisey como general Aulo Plaucio. Algo es algo. La historia sobre el nuevo intento de los romanos por hacerse con las Islas Británicas es, por méritos propios, la decepción del año. Eso sí, el marketing ha funcionado.

Mikel Labastida 'Westworld' y 'El cuento de la criada'

A 'Westworld' y a 'El cuento de la criada' les ocurrió lo mismo con su regreso a las pantallas. Ambas habían sorprendido con una primera temporada que había dado mucho que hablar y fueron poco valientes a la hora de continuar el relato. Con la ficción de HBO ambientada en un parque temático creíamos que nos encontraríamos con una batalla definitiva entre androides y humanos en el exterior y nos tuvimos que conformar con una sucesión de mamporros a diestro y siniestro que repartían Dolores (absolutamente desdibujada) y compañía para rellenar capítulos y capítulos sin que la historia avanzase demasiado. El otro punto que despertaba interés era conocer más escenarios del parque, pero una vez vistos Shogun World o el mundo indio la sensación era que habían sido absolutamente desaprovechados, porque su acción resultaba anodina y aportaba poco a la trama. En el caso de 'El cuento de la criada' ha pesado demasiado haberse alzado como un símbolo del feminismo y de la sociedad actual y ha afectado a los guionistas a la hora de tomar decisiones en algunas tramas. A eso se ha unido la sensación de que estos no querían avanzar demasiado rápido con el fin de guardar material para próximas temporadas ya firmadas. Con esto nos hemos topado con una June que iba y venía sin alcanzar ninguna parte y con una Gilead desaparecida y en la que las reglas establecidas en los primeros capítulos se escamoteaban u olvidaban en pro de argumentos olvidables. Por el camino dejaron de ser importantes el resto de criadas y tía Lydia, que pasaron a un inmerecido segundo plano.

Jorge Barbó 'The Romanoffs'

La sombra de 'Mad Men' es alargada, muy alargada. Y es muy difícil escapar de las altísimas expectativas que, de forma inevitable, se generan cuando, tras una producción tan icónica, firmas un gran proyecto en el que, además, cuentas con parte de aquellos 'hombres locos'. Conviene dejarlo claro: con 'The Romanoffs', a Matthew Weiner le ha salido el tiro por la culata. La premisa de la ficción de Amazon Studios es estupenda: contar las historias de los supuestos descendientes de la dinastía Romanov, desperdigados por el mundo.

Bien escrita y excepcionalmente bien interpretada, la serie es víctima de su propias expectativas. De hecho, sus larguísimos capítulos funcionan muchísimo mejor como TV movies independientes que como partes de un todo algo presuntuoso. El regusto a tremenda decepción que deja la serie sólo se consigue enjuagar en 'House of Special Purpose', el tercer capítulo, que protagoniza La Huppert –ese vedettesco 'La', en su caso está plenamente justificado: ella es una gran diva– junto a Christina Hendricks.

Nuria Nuño 'Glow'

The Gorgeous Ladies of Wrestling ('GLOW') destacó el año pasado como una de las propuestas más innovadoras de Netflix. Un éxito inesperado de crítica y público que puso en bandeja a sus creadores la posibilidad de idear nuevas tramas. Esta segunda temporada ha gozado del favor de muchos espectadores; que aplauden su arriesgada fórmula. Paradójicamente, ésta se sirve de una propuesta muy femenina pero nada condescendiente con sus protagonistas; que representan a mujeres malhabladas, un tanto rudas y burdas, extravagantes y, en más de una ocasión, irritantes. Pero, eso sí, mujeres que luchan por salir adelante y alcanzar sus sueños con ganas y ansias de diversión. A otros muchos, sin embargo, esta nueva entrega les ha dejado un cierto regusto de decepción. Se esperaba quizá algo más de una serie que retrata una atípica fraternidad en uno de los momentos sociales más intensos de empoderamiento femenino; gracias a movimientos como el #MeToo o el #TimesUp. Los entresijos del 'show' dentro del 'show', sin embargo, propician la posibilidad de abordar asuntos de candente actualidad y que no suelen tratarse en muchas ficciones. Hablamos, por ejemplo, del acoso sexual, la igualdad de género o la posición de la mujer en el mercado laboral y, más concretamente, en la industria del entretenimiento. Aunque las chicas del 'wrestling' siguen rompiendo moldes, en esta segunda entrega se han mostrado un tanto fuera de forma. Pese a todas las virtudes de esta valiente apuesta, la ficción se ha visto huérfana del inicial efecto sorpresa. También sobresale, en el lado negativo, su preocupante falta de ritmo; un hándicap en una serie cuyos capítulos, que apenas duran media hora, resultan lentos.

Iker Cortés 'La peste'

Fue publicitada por Movistar+ hasta la extenuación. Había una buena razón para ello. El apartado técnico y artístico de 'La peste' es simplemente excepcional. El cineasta Alberto Rodríguez debutaba en la televisión producción de época espectacular, merced a unas localizaciones, unos decorados y una fotografía de otro mundo. ¿La pena? Ni el guión ni el argumento, que giraba en torno a una serie de crímenes en una España asolada por la peste, estaban a la altura. Se notaba que la ambientación, en la Sevilla del siglo XVI, había sido el punto de partida y que luego habían intentado levantar la historia. La segunda temporada ya está en marcha.

Mikel Madinabeitia 'House of cards'

A lo largo de un año también hay hueco para los sinsabores, para la amargura, hay que hablar de 'House of Cards'. Porque ha sido una serie de época. Porque ha sido una serie de la que todo el mundo hablaba (bien). Porque ha sido una serie que te agitaba emocionalmente. Y porque ha terminado de forma horrible. Sin Kevin Spacey. Sin alma. Dejando un regusto a colonia barata cuando su perfume había embriagado. Los Underwood merecían otro final.

 

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