'Happy!', aún más histriónica y disparatada

Christopher Meloni, en el papel de Nick Sax./
Christopher Meloni, en el papel de Nick Sax.

La segunda entrega de 'Happy!' se muestra más absurda y pasada de vueltas que su predecesora, con un Christopher Meloni enloquecido exterminando nazis, entre otras lindezas

Borja Crespo
BORJA CRESPO

La segunda temporada de 'Happy!', una de las series más hilarantes del momento, empieza fuerte, dejando claro por dónde van a ir los tiros, y nunca mejor dicho. Un grupo de monjas secuestradas por un excéntrico personaje van cargadas de explosivos con un sistema de detonación que invita al ¡sálvese quién pueda! Como cabe imaginar, la situación acaba en un baño de sangre y vísceras. Novicias corriendo desesperadas por las calles intentando librarse del apocalipsis, sorteando a ciudadanos perplejos que desconocen lo que se les viene encima. Esta vez la descacharrante propuesta, que parte del cómic homónimo escrito por el inefable Grant Morrison -no se pierdan su saga 'Los Invisibles', fusilada en el cine más de la cuenta, o el genial álbum 'Mata a tu novio'-, arremete directamente contra la celebración de la Pascua. Los conejos, por tanto, gozan de especial protagonismo, en detrimento de la Navidad. Tras pasar por el canal SyFy vuelve a ser Netflix quien acoge, para alcanzar a un mayor público, esta ácida producción que enloquece en cada capítulo, como su protagonista, encarnado con un histrionismo inusitado por Christopher Meloni, visto en 'OZ' y 'True Blood', ahora también productor ejecutivo y responsable de la dirección de algún capítulo. Sin duda el veterano actor está encantado con el proyecto.

La vuelta de 'Happy!' tarda en arrancar, pero se retuerce según se desarrolla narrativamente, con varias tramas en paralelo que acaban fusionándose, ofreciendo a sus seguidores una mayor dosis de humor negro, gore y escatología. No es apta para cualquier estómago. Irremediablemente se distancia del cómic de partida, que ya tuvo su momento de gloria en la primera entrega y llegaba a su conclusión, aunque Morrison sigue en los créditos, al igual que Brian Taylor, tanto en labores de producción ejecutiva como en la realización. La influencia de 'Crank' y su secuela es más notable que nunca, filmes codirigidos junto a Mark Neveldine, al igual que la curiosa 'Gamer', claras intentonas de equiparar el cine con el lenguaje de los videojuegos y las viñetas, con guiños y recursos visuales que pueden ser plato del gusto de los aficionado a ambos medios. Taylor estrenó en solitario en 2017 'Mamá y papá' -ya disponible en algunas plataformas como Filmin y Movistar-, un delirio frenético protagonizado por Nicolas Cage y Selma Blair que jugueteaba con el encuadre y la cámara nerviosa para contar las consecuencias de un virus que convierte a los padres en los asesinos de sus propios hijos. Le interesan sobremanera, al parecer, las familias disfuncionales.

Pederastas y nazis muertos

'Happy!' se reboza en la representación políticamente incorrecta de los instintos más bajos del ser humano. Recordemos que su protagonista, interpretado con carisma y desbarre por Meloni, es Nick Sax, un canalla expolicía, alcoholizado y rendido a todo vicio imaginable, convertido en un hábil asesino a sueldo que no duda en emplear métodos de lo más sucios para cumplir con los encargos que le hacen las mentes criminales de la gran ciudad. Tras una trifulca es dado por muerto, pero resucita casi accidentalmente y empieza a tener una visiones impagables: se le aparece un pequeño unicornio azul volador que dice ser el amigo imaginario de una niña en peligro. A partir de aquí, el cínico personaje entra en una espiral de ultraviolencia y situaciones rocambolescas para el deleite del espectador desprejuiciado. En la segunda temporada está más calmado, con una hija a su cargo (perdón por el spoiler). Aparentemente. Solo aparentemente, porque a la primera de cambio acaba liándola de nuevo mientras intenta despejar incógnitas sobre el villano de la función, un pederasta impresentable que se antoja una parodia inquietante del cómico Pee-wee Herman que presentaba programas de televisión para niños. Cuidado con la imaginación.

Un fotograma de la segunda temporada de 'Happy!'.
Un fotograma de la segunda temporada de 'Happy!'.

'Happy!' sigue apostando por no dejar indiferente al personal. Visualmente, no se corta. Mareos con la cámara, grandes angulares, enfoques y desenfoques, ritmo adrenalítico cuando toca entrar en acción… Además se enfatizan los elementos fantásticos y Sax se va mostrando más desatado que nunca. El resultado pierde energía como buddy movie paranoica, es más dispersa y extrema. El grotesco dueto protagonista, un unicornio volador que representa la inocencia en estado puro, a quien presta su voz Patton Oswalt (el patético ligue pueblerino de Charlize Theron en 'Young Adult'), y un sujeto descontrolado que ha cambiado la placa de detective por el consumo de drogas y la visita a burdeles, pierde química al perder peso el amigo imaginario, salvo cuando se relaciona con otros colegas similares. El cómic de Morrison y el dibujante Darick Robertson (colaborador de Garth Ennis en 'The Boys', también futura serie en imagen real) está editado por Panini en nuestro mercado. Hablando de Morrison, tanto en esta serie como en otra de reciente cosecha audiovisual que se mira en sus tebeos, la recomendable 'Doom Patrol', disponible en HBO, hay un capítulo donde los protagonistas masacran salvajemente a un grupo de nazis, pisoteando cráneos, mutilando y destripando. Marca de la casa. Precisamente cuando tocan imágenes sanguinolentas es cuando mejor va la función (parece que se lo han pasado bien en el rodaje). Risas y sesos saltarines.

Las dos temporadas de 'Happy!' están disponibles en Netflix.