'Fosse/Verdon': la serie de Bob Fosse que merecía Gwen Verdon

Sam Rockwell y Michelle Williams, caracterizados como Fosse y Verdon./
Sam Rockwell y Michelle Williams, caracterizados como Fosse y Verdon.

Las sombras en las bambalinas de Broadway y Hollywood se descubren en la estupenda producción dedicada a la pareja formada por el coreógrafo y la bailarina

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Hay una declaración de intenciones en el hecho de que la serie dedicada a Bob Fosse, basada en 'Fosse' -la biografía que firmó Sam Wasson sobre el bailarín y coreógrafo- se llame 'Fosse/Verdon'. Seguidos, uno al lado del otro. Porque la historia del director de títulos míticos como 'Cabaret' o 'All that Jazz' no se entiende del todo sin conocer el papel fundamental que jugó en su vida Gwen Verdon, la que fuera su pareja profesional y personal durante sus últimos 30 años. Y viceversa.

Ella se encargó de proporcionarle ideas, de cumplir algunas fantasías locas, de dirigir a los cuerpos de baile en muchas ocasiones, de participar en las labores de montaje cuando los demonios y la pesadumbre se apoderaban de él. No fue su musa, fue su (vilipendiada) aliada.

Fosse, por su parte, le dirigió en algunos de sus mejores papeles, sacó lo que nadie supo para que lo mostrara sobre el escenario, y puso su talento a su servicio, aunque no siempre por voluntad propia. Verdon podía ser un huracán imparable cuando quería conseguir algo.

Los dos tuvieron una enorme influencia en la carrera del otro. Para bien y para mal. Las trayectorias de ambos estuvieron marcadas por una relación tóxica que explica algunas decisiones artísticas que tomaron y los puntos de vista con que abordaron sus trabajos. La serie de FX -que en España se ha podido ver a través de HBO- los coloca cara a cara y les confiere idéntica importancia, algo que no siempre había ocurrido en detrimento de la actriz. Verdon obtuvo numerosos reconocimientos por tareas propias, pero seguramente no se apreció lo suficiente sus aportaciones a la obra de Fosse.

'Fosse/Verdon' (cuyos ocho capítulos ya están disponibles) se puede ver como un homenaje al cine musical (no tanto por lo que se muestra por fuera, sino por cómo se cocinan por dentro), o como un retrato del hombre que revolucionó el género en los años 70 a costa, eso sí, de los que le rodeaban. No es un biopic al uso, pero funciona si lo que uno quiere es saber qué motivó a aquel hombre a bailar, coreografiar y a irse autodestruyendo día tras día (con todo tipo de drogas y otros excesos).

Se puede entender como un crudo análisis de la manera en que muchos autores vuelcan sus frustraciones en sus obras y tratan de paliar a través de ellas los errores cometidos y las carencias que sufrieron. Un repaso desde 'Sweet charity' (1969) hasta 'Star 80' (1983) permite vislumbrar los miedos, fracasos y obsesiones que rondaron a Fosse. Y el sadismo y egoísmo con que trató a las mujeres que lo acompañaron e idolatraron. A este respecto la serie no escatima trama para denunciar el acoso al que sometió a las bailarinas que formaban los elencos de sus películas y piezas teatrales.

Se puede visualizar como un tratado de la pareja, bastante destructivo, descontextualizando sus profesiones y fijándose en la malsana necesidad que ambos se tenían y en el dolor que se infligían continuamente. Las infidelidades de él no fueron óbice para que ambos continuasen casados (aunque dejasen de vivir juntos y mantuvieran relaciones paralelas) y su obsesión por el trabajo les unió mucho más que una hija a la que nunca supieron cuidar.

Un fotograma de la serie.
Un fotograma de la serie.

Y se puede, por último, apreciar como una aproximación a un Hollywood mitificado (incluyamos también a Broadway) que escondía enormes sombras y que, en ese sentido, enlaza bastante bien con otra estupenda miniserie, 'Feud', donde también se constata lo despiadada que podía ser esa industria con las mujeres (en aquella con Joan Crawford y Bette Davis, y en esta con Verdon).

No es sencillo que todas estas pretensiones cuadren en una serie que además innova en la forma, proponiendo un relato no lineal y salpicado de formatos y estilos diferentes en la narración. Y en el riesgo sale bien parada.

Sus creadores, Steven Levenson y Thomas Kail, se sirven, por ejemplo, del espectáculo 'Chicago' para explicar las primeras fracturas sentimentales en la pareja, o de un monólogo como los que protagonizaba el comediante Lenny Bruce para narrar qué clase de infancia pasó Fosse (los apuros económicos, el rechazo de su padre). Este atrevimiento formal no se aleja demasiado del que el propio creador tuvo en casi todos los títulos de su carrera, pero en especial en 'Lenny' o 'All that Jazz'.

La conexión con esta última película es indiscutible. Al fin y al cabo aquella se entendió como una especie de legado vital del bailarín y esta serie también lo es. De él y de Verdon, del tiempo que pasaron juntos, del daño que se hicieron y de las obsesiones que compartieron. Sam Rockwell encarna a un Fosse atormentado y egocéntrico, que no tiene problema en convertirse en un monstruo para conseguir lo que quiere (aunque nada termine de hacerle feliz). Michelle Williams interpreta a una frágil Verdon, que se enfrenta a un mundo que aparta a las mujeres cuando traspasan la barrera de los 30 años y a un hombre que nunca supo apreciar lo que tenía a su lado. O tal vez sí, pero no supo demostrarlo.

'Fosse/Verdon' está disponible en HBO.