'Good Omens', humor británico apocalíptico

David Tennant y Michael Sheen son los protagonistas de 'Good Omens'./
David Tennant y Michael Sheen son los protagonistas de 'Good Omens'.

Michael Sheen y David Tennant son los protagonistas de esta serie basada en una novela homónima de los años 90 de Terry Pratchett y Neil Gaiman

Eduardo Paneque
EDUARDO PANEQUE

Vaya por delante un propósito de enmienda: esta reseña se ha realizado sin que la aclamada novela homónima haya sido tenida en cuenta. Porque cuando por fin llegamos al apocalipsis de los advenimientos televisados del fin del mundo, resulta que esta pequeña joya llevaba en las estanterías de las librerías desde los años 90. Mucho antes de este boom seriéfilo consistente en contarnos una y otra vez, el 'armagedón', que nos comerán los zombies o que el hombre será un lobo para los demás hombres, 'Good Omens' ya estaba ahí.

El parto no ha sido fácil. Dos Monty Phyton -Terry Gilliam y Terry Jones- intentaron durante un tiempo llevar el texto de Neil Gaiman (adaptador de 'American Gods') y Terry Pratchett ('Mundodisco') a la pequeña pantalla. Tras el fallecimiento de éste último en 2015, su compañero (Gaiman) asumió el proyecto como homenaje y legado haciendo las veces de único guionista y showrunner.

La historia cuenta cómo el ángel Azirafel (Michael Sheen) y el demonio Crowley (David Tennant) se alían ante el nacimiento del Anticristo -su confuso parto en un Convento y cómo le pierden la pista- y lo importante de todo esto: la llegada del Apocalipsis la Tierra precedido por el desembarco de los Cuatro Jinetes. Sí, los del Apocalipsis. ¿Se puede tomar en serio todo lo anterior? En manos de Michael Mann seguro que quedaría algo pretencioso y magnificiente. En el que nos ocupa, auténtico, absurdo, satírico, rocambolesco, cómico, incoherente...

'Good Omens' es un ejercicio televisivo necesario y de primer orden en un mundo de dicotomías que generan crispación en vez de reflexión. Todo eso y David Tennant. A este actor ya pueden ponerle como 'Doctor Who', de malo malísimo en 'Jessica Jones', de pagafantas en 'Camping' o investigador en 'Broadchurch', el que vale, vale. Y sobresale. Para otros muchos que no vieran 'Unbreakable Kimmy Schmidt' también será una sorpresa ver al divertido John Hamm, quien sigue buscando su carrera más allá de 'Mad Men'. Junto a ellos, en este universo fantástico: Anatema, Agnes la Chalada, el cazabrujas Adulterio Pulfiser y un grupo de chicos que bien podrían ser la versión paródica de 'Stranger Things'.

No estamos ante una película ni tampoco una serie; a medio camino, una miniserie, ese formato que tanto abunda durante la última temporada. 'Good Omens' está compuesta por seis partes de poco menos de una hora de duración cada uno de ellos. No aspira a convertirse en la miniserie de cabecera de nadie, quizá sí en darle un impulso a la novela, pero es un divertimento que provoca algo que muchos (venerados) productos no consiguen de forma instantánea: placer televisivo. Una pausa en la guerra celestial desde la complacencia y ante el horror de la que se avecina. De cómo el querubín Adam pasa de hacer una vida normal a abandonarse a las tentaciones destructoras del planeta una vez cumplidos los 11 años. Y todo esto en tono british con lo que ya se sabe: o gusta o decepciona pero no deja indiferente.

Aunque la historia concluye con la voz de Dios (Frances McDordmand) pronunciando algo similar a un 'cliffhanger' («Se avecina una Guerra aún más grande e invetable, ángeles y demonios contra la Humanidad») no hay segunda parte en el horizonte. O eso ha manifestado -por el momento - Neil Gaiman. Tampoco se esperaba de 'Big Little Lies'. Así que está bien dicho: por el momento.

'Good Omens' ya está disponible en Amazon Prime Video.