Estas son las doce series de 2018 que no te puedes perder

'El asesinato de Gianni Versace', 'Homecoming', 'Heridas abiertas', 'Fariña', 'The Deuce', 'Pose', 'Bodyguard', 'The Sinner', 'Kidding', 'Fuga en Dannemora', 'Heimebane' y 'Gigantes'

'El asesinato de Gianni Versace', 'Heridas abiertas', 'The Deuce', 'Bodyguard', 'Kidding' y 'Heimebane'./
'El asesinato de Gianni Versace', 'Heridas abiertas', 'The Deuce', 'Bodyguard', 'Kidding' y 'Heimebane'.

No hay orden ni concierto, pero sí calidad. Los redactores de 'La butaca' nos hemos puesto manos a la obra y hemos seleccionado las mejores series que nos deja 2018. Hay de todo: comedia, thriller, drama e incluso fútbol. Son las series que, creemos, no te puedes perder. Aquí os dejamos la relación.

Eduardo R. Paneque 'El asesinato de Gianni Versace' y 'Homecoming'

Tenía las mismas papeletas para triunfar que para fracasar. Esta magnética historia envuelta en morbo y glamour es la segunda antología de 'American Crime Story', la sucesora de la sobresaliente 'The People vs. O. J. Simpson'. Una errática campaña promocional dinamitó las buenas expectativas y provocó la huida de potenciales espectadores. Los que persistieron comprobaron que no iba de eso, que sí era un relato perturbador donde el asesinato de Gianni Versace era el fin y lo que quedaba por el camino la historia de Andrew Cunanan, un chapero mentiroso y atormentado. Para compensar las flojas interpretaciones de Edgar Ramírez y Ricky Martin, la solvencia de Penélope Cruz y el brillante trabajo de Darren Criss quien, siendo justos, debería de llevarse todos los premios de la temporada.

¿Qué hacen juntos el director de 'Mr.Robot', la televisivamente (casi) virgen Julia Roberts y un exitoso podcast? Un desconcertante relato a medio camino entre la conspiración y la paranoia. 'Homecoming' se apunta el tanto de demostrar que en la pequeña pantalla se pueden contar historias de ocho episodios de 30 minutos de duración. Y atrapar. Y fascinar. Su transgresión visual combinanda planos rectangulares (16:9) y verticales (4:3), el uso de tonos marrones y ocres y la conseguida claustrofobia sonora terminan de vestir este homenaje a los clásicos del género.

Mikel Labastida 'Heridas abiertas' y 'Fariña'

Cuando nos vuelvan a preguntar por libros mejores adaptados en series de televisión habrá que recurrir a dos de los títulos más relevantes estrenados en 2018. El texto de Gillian Flynn (que ya vio trasladada al cine su exitosa novela 'Perdida') se convirtió en 'Heridas abiertas', un sórdido e hipnótico relato que estrenó HBO en verano. Amy Adams dio vida a una periodista, rota por dentro y por fuera, que regresa a la localidad en la que nació para cubrir el asesinato de dos adolescentes en un pueblo típico americano de esos en los que se ocultan secretos a la vuelta de cada esquina. El retorno supondrá el encuentro con su madre (estupenda Patricia Clarkson), con quien mantiene una relación tóxica, por unas circunstancias que se van revelando a lo largo de los ocho capítulos de los que consta la temporada. Aunque el gancho de esta serie podría ser descubrir quién es el asesino de las jóvenes lo realmente interesante es el viaje emocional de la protagonista con una madre y un entorno que se empeñan en darla por perdida. Es desasosegante y se toma su tiempo para ir descubriendo a los personajes (en unos tiempos seriéfilos en los que todo sucede deprisa) y eso la hace única.

Todavía más complicado lo tenía la productora Bambú para llevar a la pantalla el ensayo de Nacho Carretero sobre el narcotráfico en Galicia y pese a todo consiguió una ficción valiente y excepcional en el panorama español (los asuntos con trasfondo o repercusión política no están bien vistos por estos lares). El secuestro del libro por parte de un juez le propició a la serie una popularidad que le hizo llegar a un mayor número de público. 'Fariña', que se emitió por Antena 3, es uno de los mejores testimonios audiovisuales de la historia reciente de España, pero además funciona de maravilla como retrato de un grupo de clanes, los Charlines, los Oubiña, los de Marcial Dorado, los de Sito Miñanco, cuya ambición desmedida dejó marcada una tierra para siempre. A pesar de que los creadores no tenían una base de diálogos y escenas sobre los que trabajar, como ocurre con los relatos de ficción, lograron un buen ritmo y una tensión que pocas veces descendía.

Jorge Barbó 'The Deuce' y 'Pose'

Resulta curioso cómo un título con todos los mimbres para convertirse en una de las grandes series de la HBO de los últimos tiempos se haya diluido en todas las listas de lo mejor de lo mejor del año. Pues, maldición, que sirva este pequeño guiño para compensar tamaño desagravio. La segunda temporada de 'The Deuce', esa orgía húmeda de los geniales David Simon y George Pelecanos en la que se retrata la prostitución y los inicios del cine porno en el Nueva York de los 70, merece un espacio en el ránking seriéfilo del año. Sólo el papelón de la fantástica Maggie Gyllenhaal –que, por cierto, se merecía volver a estar nominada al Globo de Oro a mejor actriz– ya justifica su presencia en esta lista. Para terminar, sólo una reflexión maliciosa: ¿será este clima de hipersensibilidad el que vivimos el que explique que un serión así esté pasando de puntillas para la crítica catódica?

Purpurina. Rimmel. Silicona. Relleno. Y mucha impostura. De la buena. 'Pose' es una pequeña oda a la libertad sexual, a la reivindicación de un colectivo, el 'trans', marginado entre los desheredados en una época y en un lugar, los 80 y Nueva York, en plena efervescencia, cuando ser un joven transgénero suponía vivir siempre en el finísimo filo de una aguja, entre el jaco y el sida. Es en esa escena en la que se desarrolla la cultura 'ball', la escena más underground del movimiento LGTB, en la que ellas se sentían en un hogar, en un espacio de libertad en el que, en medio del 'brilli-brilli' podían celebrar su diferencia y reivindicarse. La serie, con una estética que se podría como un raro cruce entre 'Fama' y el reality de Ru Paul, es una de las propuestas más potentes de este 2018.

Nuria Nuño 'Bodyguard' y 'The Sinner'

Llegó sigilosamente a las pantallas gracias a la audacia de la BBC como productora de grandes series. Sorprendió a quienes la descubrieron en su estreno y el boca-oreja y su lanzamiento en Netflix, que pugnó por sus derechos de emisión, hicieron el resto. Las recomendaciones se convirtieron en su mejor aliado hasta el punto de que se ha coronado, posiblemente, como la mejor ficción británica del año. El 'enganche' se debe, en buena medida, a que de 'Bodyguard' tiene la virtud de ser cien por cien adictiva. Un 'thriller' carne de 'binge-watching' que ya ejerce como la heredera europea de 'Homeland'. No en vano, propone un juego similar al espectador en el que se combinan, en perfectas dosis, suspense, inesperados giros de guion, sorpresas a tutiplén y un ritmo que no decae. Y todo ello aderezado con conspiraciones, corrupción, amenazas terroristas, así como el recorte de libertades tan unido a la recurrente política del miedo a la que se agarran algunos gobernantes con ansias de engordar su poder. El guardaespaldas del título es un muy correcto Richard Madden que, gracias a este papel, se ha colado entre los candidatos al Globo de Oro como mejor actor. El malogrado Robb Stark de 'Juego de Tronos' encarna al sargento David Budd, un veterano de guerra que, tras una heroica acción, debe asumir la protección de Julia Montague, la secretaria de Interior del gabinete de Downing Street. Una política de mano dura muy bien interpretada por Keeley Hawes. Sus seis capítulos de alta intriga saben a poco. Cruzamos los dedos para que haya una segunda temporada.

El agente Harry Ambrose (Bill Pullman) ha regresado a las pantallas con un nuevo caso tan turbador o incluso más que el que investigó en 2017, cuando se empleó a fondo para descubrir qué motivos habían impulsado a Cora Tanneti (Jessica Biel) a cometer un atroz e inexplicable crimen. En esta segunda entrega de 'The Sinner', la actriz norteamericana, que sigue vinculada al proyecto como productora ejecutiva, cede todo el protagonismo a un nuevo 'pecador'; un niño de 13 años criado en el seno de una secta. Se trata de Julian Walker, encarnado magníficamente por Elisha Henig. A lo largo de ocho capítulos, el joven actor se bate en un duelo interpretativo de altura con Pullman y quien es su madre en la ficción: Carrie Coon. La enigmática actriz, a la que muchos recuerdan por sus inolvidables papeles en 'The leftovers' o 'Fargo', es uno de los indiscutibles atractivos de esta nueva temporada, cuyo guion, totalmente original, no se ha visto encorsetado por la novela de Petra Hammesfahr que sirvió para alumbrar la primera temporada. Eso sí, la nueva trama incide en algunos de los temas ya presentes en el material original como la lucha entre el bien y el mal; lo inmoral o lo correcto y el sentimiento de culpa, volviendo a tomar como punto de partida un asesinato a manos de alguien que, a priori, nunca debería haber matado. Porque… ¿quién le teme a un niño?

Iker Cortés 'Kidding' y 'Fuga en Dannemora'

Había expectación y ganas. Catorce años después de 'Olvídate de mí', Jim Carrey y Michel Gondry volvían a unir sus fuerzas en 'Kidding', la serie creada por Dave Holstein. A todo ello había que unir el morbo que daba ver de nuevo en acción al actor, alejado de los focos desde hace unos años. Y resultó que sí, que la producción de Showtime es una obra maestra, una pequeña joya que crece en cada visionado y, más aún, en el recuerdo. Una comedia con un poso amargo que permite a Gondry, amigo de los trampantojos, de jugar con las perspectivas, de los montajes atípicos y del 'stop-motion', dar rienda suelta a su imaginación. Carrey da vida a Jeff Piccirillo, un hombre en la mediana edad que protagoniza su propio show infantil, 'El señor Pickles'. Su mundo se viene abajo con la muerte de uno de sus dos hijos gemelos. La serie ya ha sido renovada para una segunda temporada.

Más dudas he tenido a la hora de decidirme por una segunda serie. Debo decir que 'Arde Madrid', la producción de Paco León y Anna R. Costa, que aborda la Madrid de los años setenta a través del personal de servicio de la actriz Ava Gardner, es excelente y, sin duda, una de las mejores series españolas del año. Pero dado que ya había optado por una comedia, me parecía de recibo apostar por 'Fuga en Dannemora'. Dirigida por Ben Stiller y protagonizada por Patricia Arquette, Benicio del Toro y Paul Dano, la producción de Showtime cuenta una historia real, la de dos presos que se fugaron de una prisión en 2015 tras mantener un idilio con una de las funcionarias. Con una narración muy cuidada y una apuesta evidente por el ritmo pausado -no hay aquí nada de la urgencia de 'Prison Break', salvo cuando resulta imprescindible, ni de los imposibles giros de guion-, 'Fuga en Dannemora' se desvela como una de las sensaciones de la temporada. Resulta obligado mencionar el excelente trabajo de los actores y, en especial, de Arquette.

Mikel Madinabeitia 'Heimebane' y 'Gigantes'

Las series son como la vida: una caja de sorpresas. Una caja de sorpresas y también una montaña rusa. Por eso cada año que acaba nos vienen a la cabeza un puñado de alegrías y otras tantas decepciones. Vamos a destacar dos obras que me han dejado un grato sabor de boca. Una producción nacional y otra extranjera. Una sobre el deporte y otra sobre los vicios de los bajos fondos. Son 'Heimebane' y 'Gigantes'.

Recuerdo que hice la pretemporada para el Mundial de fútbol que se celebró este verano en Rusia de la mejor manera. Con una serie sobre fútbol. Una serie sobre fútbol con un enfoque novedoso. Una mujer toma las riendas de un equipo de primera división masculino y lo hace con arrojo, pese a que durante la travesía por el desierto se vea sometida a un descomunal tour de force. El fútbol es seguramente el último reducto del machismo. Un universo cerrado, patriarcal, alérgico a las novedades, especialmente si tratan de insuflar aire fresco. Si les gusta el fútbol pueden disfrutar con una propuesta inteligente y astuta.

Nada que ver con el humo, el barro, la sangre y la violencia de 'Gigantes', una de las creaciones más interesantes de Movistar de los últimos tiempos. Narra la historia de los Guerrero, una familia que ha encontrado en el negocio de la compraventa de muebles en el rastro de Madrid la tapadera perfecta para el desarrollo de sus actividades criminales. El realizador Enrique Urbizu nos brinda un espectáculo ambicioso, cercano y reconocible. Una visión del crimen autóctono con ecos de bodas de sangre y perros callejeros. Ideal para chapotear entre las miserias humanas... ¡si están cómodos en esos ambientes!