'Dogs of Berlin', un explosivo cóctel de mafia, fútbol y neonazis

Una imagen promocional de 'Dogs of Berlin'./
Una imagen promocional de 'Dogs of Berlin'.

Tras el éxito de 'Dark', la nueva producción con sello alemán de Netflix es un descarnado drama que aborda sin complejos temas de gran calado como la corrupción, el crimen organizado, la inmigración o el resurgir del nazismo

Nuria Nuño
NURIA NUÑO

La víspera del crucial encuentro de fútbol clasificatorio para la Copa del Mundo que enfrentará a las selecciones de Alemania y Turquía en Berlín, Kurt Grimmer (Felix Kramer), un agente fuera de servicio adscrito al departamento de investigación criminal, se topa con la escena de un asesinato. Su sorpresa será mayúscula al descubrir quién es la víctima. Sobre el asfalto yace el cadáver de Orkam Erdem; un jugador de ascendencia turca que, para más señas, resulta ser el mejor futbolista del país y la indiscutible estrella de la 'Mannschaft'. El policía, que no goza precisamente de buena reputación, decide no compartir esa valiosa información con sus compañeros hasta asegurarse de que él llevará las riendas de la investigación.

Este es el punto de partida de 'Dogs of Berlin', la nueva producción original con pasaporte alemán de Netflix, que ha seguido apostando por el talento germano también con el reciente lanzamiento de la miniserie 'El Perfume'. Ambas ficciones han desembarcado en la plataforma en diciembre, tras el arrollador éxito amasado en 2017 por 'Dark'. Lejos del 'thriller' sobrenatural que ofrecía esa primera propuesta, 'Perros de Berlín' es un descarnado drama que aborda sin complejos asuntos de gran calado que copan la actualidad informativa; tales como el crimen organizado, la corrupción, la inmigración o el resurgir del nazismo en Alemania. De hecho, todos los conflictos generados de una u otra forma por esos cuatro grandes bloques –que en ocasiones se ven agravados aún más por el papel de la prensa sensacionalista- se cruzan en una historia que alumbra varias subtramas.

Un fotograma de la serie.
Un fotograma de la serie.

En el epicentro de prácticamente todas ellas emerge la figura de Kurt Grimmer, un agente de homicidios que lleva una doble vida y oculta muchos secretos. Su pasado neonazi le persigue, al igual que su presente debido a sus vínculos con la extrema derecha a causa de sus lazos familiares. Su hermano Ulf (Sebastian Zimmler) es miembro activo de la hermandad nazi del distrito de Marzahn, fundada en su día por su madre (Katrin Saß); una fría, despiadada y manipuladora matriarca racista y xenófoba que desprende puro odio con una simple mirada. Ambos le consideran un traidor que deshonra a la familia.

Los superiores de Grimmer sostienen que un policía con sus oscuros antecedentes no es el más indicado para dirigir la investigación del asesinato de un turco, menos aún en un momento de mucha tensión en la ciudad, con el debate de los refugiados de fondo y al borde de que estalle un conflicto racial. Si trasciende que un antiguo neonazi trata de resolver el crimen del jugador estrella de la selección alemana de fútbol, la noticia sería todo un 'banquete' para la prensa amarilla. Así, en un intento por evitar que alguien prenda esa mecha, se decide que un policía criado en el seno de la numerosa comunidad turca berlinesa debe compartir el mando de la unidad. El elegido para ejercer de pararrayos ante la opinión pública es Erol Birkam (Fahri Yardim), un agente homosexual, enrolado en narcóticos, que lidia su batalla más personal contra el clan de la droga liderado por los hermanos Hakim y Kareem Tarik-Amir.

El gran dilema

Grimmer y Birkam, que ve este caso como una oportunidad para impulsar su carrera y acabar con los señores de la droga que le quitan el sueño, se verán obligados a trabajar juntos en la unidad 'Tarjeta roja' para descubrir la verdad que se oculta tras la muerte de Erdem. Para ello, tendrán que sumergirse en las esferas más peligrosas del hampa berlinesa, donde sobresale otro clan; el de los croatas liderados por Tomo Kovac, que controla las apuestas deportivas. Los nombres de los jefes de ambas bandas se barajan en la extensa lista de sospechosos del crimen, en la que, además de los delincuentes que han convertido diversas zonas de Berlín en territorio inexpugnable para las fuerzas de seguridad, figuran también grupos neonazis, los responsables de adulterar la competición deportiva e incluso los hinchas turcos más radicales; que no perdonan que el futbolista se decantara por defender los colores de la selección germana.

Por si no hubiera pocos implicados, la Federación alemana de Fútbol trabaja en la sombra en un intento por tapar las vergüenzas de algunos de sus internacionales; evitando que los escándalos que puedan ver la luz salpiquen al ente federativo. Para ello, y al más puro estilo 'Pulp Fiction', cuenta con su particular Señor Lobo; en este caso, una misteriosa mujer llamada Trinity Schommer (Hannah Herzsprung), especialista en resolver los asuntos más peliagudos.

Con este explosivo cóctel trufado de delincuencia, fútbol y neonazis, la ficción, que consta de diez capítulos dirigidos por el también guionista Christian Alvart, logra atrapar con su narrativa desde el primer minuto. Uno de sus puntos fuertes radica en el gran número de giros de un guion complejo pero muy bien tejido, que mantienen al espectador en alerta y preguntándose cuál será la próxima sorpresa. Y lo consigue pese a tener como protagonista a un personaje con el que resulta harto difícil empatizar y que constantemente recurre a métodos poco ortodoxos. Porque, como Grimmer defiende ante su compañero, «el fin justifica los medios». Ante este maquiavélico planteamiento, el espectador acaba metiéndose en los zapatos de un atónito Birkam que debe encarar un gran dilema para decidir si cruza o no la delgada línea roja. ¿Sirve todo para acabar con los malos?