'City On A Hill', una policíaca con poco fuste

Un fotograma de 'City On A Hill'./
Un fotograma de 'City On A Hill'.

Matt Damon y Ben Affleck producen esta serie protagonizada por Kevin Bacon, que retrata la Boston de los años noventa, una ciudad caótica y con evidentes problemas raciales

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Hay algo en 'City On A Hill' que no acaba de funcionar como debiera. Uno imagina que detrás de nombres como el de Matt Damon o Ben Affleck, productores de esta ficción de Showtime, sólo puede caber la calidad y, en cierto modo, así es. Boston, la ciudad sobre una colina a la que hace mención el título de la producción, luce en la ficción todo su esplendor. Ambientada a finales de los ochenta y principios de los noventa, la serie recoge un periodo de cambio en la zona: el racismo seguía muy vivo en las calles de la localidad de Massachusetts y la Policía actuaba, a menudo, de forma parcial y lejos de la objetividad.

Aferrado a ese sistema se encuentra Jackie Rohr (Kevin Bacon), un inspector del FBI, anclado a las viejas costumbres. Para muestra, sirva un botón: «Lo que hacía grande a esta ciudad es que la dirigían hombres malos que entendían que eran malos. Ahora no puedes llamar maricón a alguien que lo sea. Yo creía que el FBI quería ser el más hijo de puta de la ciudad», dice acariciando la placa que lleva en el pecho, mientras su compañero le recuerda que «no estamos en el 83». Putero y con una 'saludable' afición a las drogas y el alcohol, a Jackie el cambio de década no le está sentando nada bien. Sus formas, antiguas y caducas, no parecen encajar con los nuevos tiempos.

No en vano, pronto tiene su primer contratiempo con el nuevo fiscal, DeCourcy Ward (Aldis Hodge), a quien le pide que, por favor, deje en libertad a un acusado por disparar a un policía porque es un confidente. DeCourcy representa todo lo contrario: un afroamericano que trata de desmantelar un sistema corrupto, a menudo racista y lleno de fallos. Ambos deberan unirse -oh, menuda novedad- para dar caza a una banda que está asaltando furgones blindados y que ya se ha cargado a un par de guardias de seguridad.

Y es aquí donde falla la ficción que en estos momentos está emitiendo Movistar. Pese a lo cuidado de la producción -la ambientación es sublime y el aire y tono a serie clásica resultan más que certeros-, todo en 'City On A Hill' suena manido, contado mil veces: desde los dos personajes antagonistas que tienen que unirse forzosamente por un bien mayor, hasta las calamidades que pasan quienes han decidio dar el golpe. Ni las complicadas relaciones que Jackie -quizás la actuación de Bacon resulte un poco forzada- mantiene con su esposa y con su hija, bajo la atenta mirada de su suegra, ni la sensación de estar en tierra de nadie de DeCourcy -no encuentra su sitio ni en su comunidad ni en el ámbito judicial- producen sorpresa alguna en el espectador.

Jackie Rohr, realizando una llamada desde su coche.
Jackie Rohr, realizando una llamada desde su coche.

No parece que esta vaya a ser una serie de hallazgos, aunque con apenas tres capítulos emitidos hasta el momento es pronto para saberlo. Eso sí, con todo, la serie se disfruta como un entretenido pasatiempo. Los tejemanejes de Jackie, que no duda en extorsionar a quien sea para lograr sus objetivos, enganchan y alguna que otra situación resulta memorable -el asesinato a sangre fría de un narcotraficante en el funeral de otro resulta espeluznante-, pero nadie debería esperar un 'The Wire', lamentablemente.

'City On A Hill' se emite en Movistar Series.