'The Purge': ¿Quién salva a América?

Escena de 'La purga: la noche de las bestias' (2013)./
Escena de 'La purga: la noche de las bestias' (2013).

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Con espíritu de serie B, aires del maestro del fantástico John Carpenter y un trasfondo social perfecto para los tiempos que corren, en la era Trump, 'The Purge' se ha convertido en una jugosa y rentable franquicia con cuatro películas estrenadas en salas y una serie que ya ha echado a andar. Su sensacionalista punto de partida da mucho juego, aprovecha el tirón del terror entre el público juvenil y la moda de las distopías –aquí muy real, atención al futuro de nuestro planeta- mientras teje parábolas sin olvidar el entretenimiento y la acción.

Horror y política van bien de la mano. Recordemos la escalofriante premisa que exhibe la saga, planteada con tino en su capítulo inicial, 'The purge: La noche de las bestias'. El gobierno de EE. UU. impulsa una purga anual que consiste en permitir el crimen, en todas sus variantes, una sola noche al año. Los ciudadanos se desahogan asesinando por decreto y baja el índice del paro y de la delincuencia. Doce horas de terror, en las que puedes ser matarife, víctima o cazador cazado. Si matar fuera legal, ¿qué pasaría?

La policía no trabaja ese día, por supuesto, y los hospitales no admiten paciente alguno. Cometer un delito no se castiga. No obstante, todavía hay quien no aprovecha la sanguinaria fecha para rendirse a la violencia.

En el inicio de la franquicia, Ethan Hawke y familia se encerraban en su casa en un barrio residencial para pasar el mal trago con un objetivo claro: que nadie les atacase, porque ellos no pensaban burlar la ley con tan pérfida excusa gubernamental. Por supuesto, alguien llamaba a la puerta rompiendo la armonía hogareña.

Ethan Hawke, Lena Headey y Max Burkholder en 'The Purge: La noche de las bestias' (2013).
Ethan Hawke, Lena Headey y Max Burkholder en 'The Purge: La noche de las bestias' (2013).

'The purge: La noche de las bestias' fusionaba el slasher y la home invasion, subgéneros donde las víctimas pasan a ser los verdugos según crece la crueldad de sus atacantes, matarifes sin cuidado escondidos bajos delirantes máscaras y disfraces. Como en 'La última casa a la izquierda' o la más cercana 'Los extraños', el baño de sangre está garantizado en el clímax final. La película fue la vuelta al terror de Hawke tras su intervención en la perturbadora 'Sinister', cine de género bien mascado, encorsetado en sus reglas, para el deleite de espectadores que disfrutan pasando miedo de una manera controlada. Interpretaba a un padre de familia ejemplar, de principios férreos, que se niega a unirse a la moratoria anual para eliminar al vecino que le cae mal o a ese irritante dependiente del supermercado de la esquina. Su plan maestro para que nadie les atosigue, salvaguardados en el hogar, dulce hogar, bien fortificado, queda en entredicho cuando un intruso se cuela en la vivienda, en una urbanización segura que igual no lo es tanto.

Una serie de acontecimientos imprevistos se desatan y amenazan con hundir a su clan. Junto a su esposa, interpretada por Lena Headey ('Dredd'), e hijos debe sobrevivir a diversos arranques de furia ajenos sin convertirse en los mismos monstruos que les acechan en el exterior, seres enmascarados con oscuras intenciones capaces de cualquier cosa con tal de despedazar al personal.

'The purge: La noche de las bestias', menos loca que sus sucesoras, venía avalada por los productores de 'Paranormal Activity', 'Insidious' y 'Sinister', títulos que ya habían funcionado bien en taquilla, sobre todo entre la joven audiencia. Michael Bay también andaba por ahí en los créditos, señal de que la materia prima olía a dinero desde sus comienzos.

Firmaba la dirección e historia James DeMonaco, guionista de 'Asalto al distrito 13', ese remake olvidable, y 'Negociador', un sujeto que no para de ver subir su cuenta bancaria como ideólogo y productor ejecutivo de todo lo que ha venido después. El proyecto contó con un presupuesto de apenas 3 millones de dólares en su inicio y recaudó 34 millones en apenas tres días de exhibición tras su estreno en USA. Una cifra más que llamativa que permitió el anuncio casi inmediato de una inevitable secuela, y van...

Mo McRae y Lex Scott Davis en 'La primera purga: La noche de las bestias' (2018).
Mo McRae y Lex Scott Davis en 'La primera purga: La noche de las bestias' (2018).

Las películas de la saga

La tremendista premisa de la saga 'La purga', traducción al castellano, presenta a una sociedad en el futuro, pero lo que ocurre en pantalla tiene muchos puntos en común con situaciones que padecemos todos los días en los telediarios. Algún iluminado puede presentar una idea semejante para solucionar los problemas de superpoblación y el exceso de reclusos en las cárceles.

El propio James DeMonaco escribió y dirigió la segunda y tercera entrega de la serie, aprovechando las mil y una posibilidades de su planteamiento. En 'Anarchy: La noche de las bestias', con estreno cercano en el tiempo a su predecesora, continúa la barbarie. El gobierno de EE. UU., regido por los Nuevos Padres Fundadores de América (NFFA), sigue impulsando la purga anual.

Esta vez la historia se centra en cinco personas que dan rienda suelta a sus instintos, irremediablemente, para sobrevivir a una velada escalofriante. Con tal de salvar el pellejo, ¿qué serán capaces de hacer? La acción se traslada a las calles, con un Frank Grillo exultante encabezando el reparto. El actor, especializado en producciones de serie B, también participa en 'Election: La noche de las bestias', más de lo mismo con una política con sentimientos, interpretada por la televisiva Elizabeth Mitchell, candidata a la presidencia, que reivindica la supresión de la purga anual, una práctica desmesurada que se ha ido de las manos y perjudica sobre todo a los marginados.

Crítica

Tras tres lanzamientos llegó a la cartelera una precuela, 'La primera purga: La noche de las bestias', escrita por DeMonaco con dirección de Gerard McMurray ('Código de silencio') bajo la producción habitual de Blumhouse, especializados en cine de terror, probablemente una de las empresas más rentables del negocio del cine a día de hoy. Las conexiones con la actualidad siguen siendo de quitar el hipo. Esta vez el espectador es testigo de cómo empezó todo realmente, describiéndose el experimento inicial que sirvió de pistoletazo de salida para instaurar un evento cruel y despiadado que alimenta el vandalismo y las mentes enfermas con ansías de matar con la excusa de mantener, durante el resto del año, tras media jornada de caos y salvajismo, la tasa de criminalidad por debajo del 1%.

Frank Grillo y Elizabeth Mitchell en 'Election: La noche de las bestias' (2016).
Frank Grillo y Elizabeth Mitchell en 'Election: La noche de las bestias' (2016).

Existe una propuesta absurda en clave de parodia, 'Meet the Blacks', una incomprendida comedia afroamericana empapada de diálogos grotescos y chistes políticamente incorrectos que transcurre en el marco de la purga anual. Una rareza con música de RZA, disponible en Netflix, cuya lamentable puntuación online denota su carácter iconoclasta.

La serie

El pasado 4 de septiembre se estrenó la anunciada serie de televisión basada en la realidad planteada en 'The Purge', producida por Blumhouse Television y Universal Cable Productions para Usa Network y Syfy. El trailer de avance se presentó en la Comic-Con de San Diego, donde sus responsables remarcaron las diferencias con las películas estrenadas en salas. Mediante flash-backs se profundiza más en los personajes, supuestamente, aunque los primeros capítulos emitidos también dejan claro algo llamativo: han rebajado el nivel de hemoglobina y violencia.

James DeMonaco firma el guión del primer episodio, dirigido por Anthony Hemingway ('Treme'), y supervisa el trabajo con Thomas Kelly ('Blue Bloods') como showrunner, figura cotizada en el ámbito de las series. El reparto coral está encabezado por Gabriel Chavarria (East Los High), Jessica Garza (Six) y William Baldwin. Fiona Dourif, la apocalíptica Bart en la recomendable serie de culto 'Dirk Gently', encarna a la gurú espiritual de una secta que convence a sus feligreses para que se entreguen en cuerpo y alma a los matarifes que pululan por el encuadre enmascarados.

El material visto hasta la fecha permite avanzar que el primer capítulo de diez, de 50 minutos de duración, es el mejor del lote, por algo lleva el sello de DeMonaco. A la trama de la secta se une la desesperada búsqueda de un marine que recorre las calles intentando localizar a su hermana mientras una ejecutiva de alto standing, harta de aguantar a su jefe, decide tomar cartas en el asunto. Paralelamente una pareja de neopijos acuden a una fiesta aristocrática con la intención de caer en gracia a los Nuevos Padres Fundadores de América (NFFA) y hacer negocio.

Los flash-backs pretenden añadir información sobre los personajes, narrando las razones de su situación, pero los relatos se antojan de una simpleza evidente, propios de un telefilme de sobremesa. Únicamente Dourif, la lideresa espiritual, aporta buenos momentos originales, entre el terror y el humor, cuando empuja a sus acólitos a la masacre. Queda claro que la purga anual puede estirarse lo indecible a costa de perder ritmo y carnicería