Guillermo del Toro, pasión por lo fantástico

Guillermo del Toro durante el rodaje de 'La forma del agua' (2017)./
Guillermo del Toro durante el rodaje de 'La forma del agua' (2017).

Tras inaugurar su ascendente carrera con la reivindicable 'Cronos' (1993), el director parte como favorito en los Premios Oscar gracias a 'La forma del agua'

Borja Crespo
BORJA CRESPO

El cineasta mexicano Guillermo del Toro (Guadalajara, México, 1964) pertenece a una generación de directores que defienden a capa y espada su amor por el género fantástico. El cine y el cómic son sus dos grandes pasiones, que fusiona siempre que puede. Tras inaugurar su ascendente carrera con la reivindicable 'Cronos' (1993), pasearse por Hollywood con dificultad de la mano de 'Mimic' (1997) y retomar energías con 'El espinazo del diablo' (2001) -con referencias a las viñetas de 'Paracuellos' de Carlos Giménez-, el éxito de 'Blade 2' (2002) le permitió trasladar al celuloide con arrojo las historietas de 'Hellboy' (2004), con secuela incluída. Con 'El laberinto del fauno' (2006) logró aunar reflexión y espectáculo en una película imaginativa y metafórica, plagada de referencias cinéfilas y literarias, que cosechó numerosos premios de importancia, entre ellos varios Goya. Fue una de las grandes sorpresas en la ceremonia de los Oscar: Eugenio Caballero, director de arte, se llevó la preciada estatuilla por su trabajo, así como la empresa española de efectos especiales de maquillaje DDT.

Del Toro derrocha simpatía, sus visitas a Sitges o la Semana de Cine Fantástico y de Terror son recordadas por los aficionados al género -en el Teatro Principal donostiarra lanzó latas de cerveza al público en su presentación de una sesión de El Santo, el enmascarado de plata, años después de alucinar a la platea con el visceral cortometraje 'Geometría'- y no esconde la pasión desbocada por su trabajo (es un coleccionista compulsivo de cultura pop). Defiende una interesante política en su carrera: alternar grandes producciones con iniciativas más modestas que dejan respirar su trayectoria.

Atraído por la oscuridad y los ambientes góticos, el ilustrado director azteca cumplió un sueño al insuflar vida sobre fotogramas al detective paranormal más grande del mundo, 'Hellboy', el héroe de papel creado por Mike Mignola, «una película de monstruos», según sus palabras, una de sus mayores filias, tal y como queda bien claro en 'La forma del agua' (2017), su última propuesta. Fiel seguidor del género de terror, Del Toro afirma rotundo que uno de sus principios, mal que le pese, es «no hacer ninguna película por la que no estuviera dispuesto a empeñar mi casa».

Guillermo del Toro en los rodajes de 'El laberinto del fauno' (2006), la serie 'The Strain' (2014) y 'Hellboy' (2006). / Agencisa

Con 'Pacific Rim' (2013) se despachó a gusto firmando un mad-mix entre 'Transformers' y 'Godzilla' con pronta continuación (en otras manos tras la cámara, pero su firma en créditos). Después de gozarla enfrentando a kaijus (bestias enormes) con robots gigantes, regresó al horror clásico con 'La cumbre escarlata' (2015), un filme de época con una mansión lúgubre como telón de fondo.

Del Toro aterrizó en España para producir 'El laberinto de Fauno', con Sergi López como actor principal y nombres como el del gran Álex Angulo, Maribel Verdú o Ariadna Gil, añadiendo interés a un reparto con label nacional. Un año de preparación, cuatro meses de rodaje y seis meses de postproducción fueron necesarios para que el film llegase a buen puerto.

'El laberinto del fauno', como 'El espinazo del diablo', trascurre en el período que sigue a la Guerra civil, «en tiempo de Franco y de los coqueteos con el fascismo», contaba Del Toro.

«Comparten, por tanto, una misma esencia, pero no está tratado de forma directa, sino tangencial, cifrada. Para mí, fascismo representa el horror último, el más grande, y por esa razón es un tema ideal para contarlo como un cuento de hadas para adultos. Porque el fascismo es sobre todo una forma de perversión de la inocencia, y, por tanto, de la infancia. Para mí, el fascismo representa, en algún sentido, la muerte del alma, como algo que te forzara a hacer elecciones terribles y dejara una marca indeleble en lo más profundo de quienes viven a través de él. En esta película ese monstruo está representado en el Capitan Vidal, interpretado por Sergi López. Un monstruo muy real, comparable al que se esconde en el Laberinto. El fascismo te consume, palmo a palmo, no tiene qué ser físicamente, pero sí espiritualmente. Este concepto está en el corazón de El espinazo del diablo, pero creo que lo he tratado mejor en El laberinto del Fauno, un film mucho más complejo, más metafórico, incluso más oscuro».

«Ni mi familia ni yo recordamos una época en la cual haya sido medianamente normal», recuerda sobre su amor por el cine fantástico. «En una grabación en Super 8 que hizo mi padre unas Navidades, donde se ve que apenas sé hablar y estoy aprendiendo a decir cosas, balbuceo que quiero que el niño Dios me traiga de regalo una mandrágora para hacer brujería. Desde siempre me ha gustado lo terrorífico, lo raro y lo bizarro». Por tanto, un personaje como Hellboy -cuyas primeras aventuras se publicaron en 1994 gracias a Dark Horse Comics- era un caramelito para un fan fatal del fantaterror de sus características, uno de los nuestros. El demonio rojo de cuernos mellados, más bueno que el pan, bruto y cascarrabias, azote de espíritus malignos y pérfidos monstruos del más allá, nacido de la mente del dibujante y guionista Mike Mignola, cobró vida en imagen real en manos del director mexicano, con Ron Perlman bajo las prótesis de maquillaje.

Las tribulaciones sorprendentes de una suerte de detective de los paranormal estrafalario que sale a la calle a cazar demonios, acompañado por un grupo de defensores del bien igual de grotescos, cuenta con dos capítulos en formato largo (y un reboot como serie de televisión en preparación, sin Del Toro).

El gran demonio rojo

En su segunda entrega en pantalla grande, 'Hellboy: El ejército dorado' (2008), el antihéroe de papel, armado con sus pistolas y su brazo de piedra, se topaba con un ejército siniestro, una fuerza del mal implacable cuyo objetivo era, evidentemente, aniquilar a todo ser vivo sobre el planeta. Una antigua tregua entre los seres humanos y los primeros hijos de la Tierra se rompe. Las puertas del infierno se abren para tragarse a todo aquel que pisa suelo terrestre sin permiso de los señores del averno. La culpa es de un maquiavélico príncipe del mundo subterráneo, Nuada, encarnado por Luke Goss, antaño conocido como miembro del dúo musical Bros y pérfido vampiro en 'Blade 2'.

Cansado de inclinarse ante los hombres, decide despertar a un batallón de seres diabólicos que le ayudarán a recuperar lo que fue suyo. Sólo Hellboy, de nuevo Perlman, y sus habituales compañeros de fatigas, pueden salvar el planeta de la oscuridad.

Selma Blair y Doug Jones, alias Liz y Abe Sapien, volvían a cubrir las espaldas a Perlman en el reparto, interpretando a sus aliados de poderes excepcionales. La caracterización del férreo actor como 'Hellboy', un demonio que cambió el mal por el bien para salvar el mundo de amenazas sobrenaturales, es soberbia, similar a la obra de Mignola, encantado con el salto de su personaje a la gran pantalla (colaboró con Del Toro a la hora de idear el argumento).

Y además...

El maestro Rick Baker firmaba los efectos especiales que convirtieron en realidad el personaje de cómic, combinando técnicas digitales, prótesis y maquillaje tradicional. La primera entrega de la saga funcionó, lograba mezclar entretenimiento y espectáculo con algarabía, ofreciendo cierta dosis de humor negro en una atmósfera de inquietud de agradecer, con una ambientación gótica puesta al día como escenario.

Como seguidor del material de partida, Del Toro no quiso cambiar el personaje. Su principal obsesión a la hora de trasladar el tebeo a imágenes fue mantener impoluto su espíritu. «Es el típico trabajador, un fontanero o un electricista, que aparece con su caja de herramientas y pregunta: ‘¿Dónde está la avería?’, y acto seguido la arregla. Pero, por mucho que le pese, es investigador, y su método se limita a machacar vivo al primer monstruo que pilla».

«Una mezcolanza de todo lo que me gusta», guía la filmografía de Del Toro. «Más que una atracción por el género de horror, que evidentemente me encanta, hay un amor más profundo por el monstruo. Intelectualmente y espiritualmente me encantan las películas de cine fantástico, pero para mi hay algo muy primario que se sublima cuando surge un monstruo en la gran pantalla. No me importa si es un monstruo maravilloso o medianamente cutre, pero siento la emoción de un niño cuando los veo».

Trío de mexicanos en los Premios Oscar 2007: Alejandro González Iñarritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón.
Trío de mexicanos en los Premios Oscar 2007: Alejandro González Iñarritu, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón. / Reuters

Por ello, 'La forma del agua' es su obra culmen hasta la fecha. En sus imágenes, aúna sus obsesiones, con 'La mujer y el monstruo' como espejo donde mirarse. Los premios y nominaciones a los Oscar le avalan. Pero antes de dar mucho de qué hablar con su nueva apuesta quiso regresar a los clásicos con 'La cumbre escarlata'.

«Durante un periodo de la Era Dorada del cine se produjeron películas como El castillo de Dragonwyck, Alma rebelde/Jane Eyre y Grandes esperanzas, que en los años cincuenta, sesenta y setenta acabaron cayendo en el olvido.», subraya el inquieto realizador. «De hecho, han transcurrido unos treinta años desde que se realizó un romance gótico a esta escala, y me enorgullece reabrir esta puerta».

Mia Wasikowska -la Alicia de Tim Burton-, Tom 'Loki' Hiddleston y Jessica Chastain ponían rostro al reparto principal de un relato oscuro con fantasmas que vuelven del pasado, cuya mayor baza es su abracadabrante estética. Antes, Del Toro estuvo implicado en el desarrollo de la adaptación cinematográfica de 'El Hobbit', con Jackson en la sombra. La larga espera para conseguir que el proyecto levantase el vuelo acabó con los nervios del director de 'El laberinto del fauno'. Tiró la toalla y le cedió el testigo al propio responsable de 'El Señor de los Anillos' co-participando en el libreto.

Productor de sueños

Es conocida la labor de Del Toro como productor. Amante del celuloide fantástico hasta la médula, llevaba tiempo queriendo actualizar una de las películas que le marcaron de niño.

Toda una generación lo pasó fatal de chaval al ver un telefilm de la ABC del año 1973, 'Frío en la noche (Don’t be afraid of the dark)'. «Para mi generación fue la película de televisión que más miedo daba del mundo», comentaba en la promoción.

«Nos puso los pelos de punta a toda mi familia y se quedó en mi mente». La terrorífica 'No tengas miedo a la oscuridad' narra la historia de una niña, interpretada por Bailee Madison, que se muda con sus padres, Guy Pearce y Katie Holmes, a una casa donde ocurren fenómenos extraños. Unas criaturas diabólicas deambulan por el lugar, pero la pequeña protagonista, lejos de escabullirse, se siente atraída por los pérfidos seres. Tras descubrirlos, su fascinación derivará en puro horror.

Del Toro firmó el guión del remake junto a su socio Matthew Robbins, cuya dirección asumió Troy Nixey, un dibujante de cómic debutante . 'Mamá', ópera prima de Andy Muschietti ('It'), al que fichó tras ver un corto del que partió la idea del largometraje, es otra de sus líneas en el currículum como productor ejecutivo.

Terror doméstico con el inefable Javier Botet asustando al personal, se colocó en el primer puesto del box office americano con una recaudación de 28 millones de dólares en su fin de semana de estreno. El sello del mexicano también está en la entretenida serie de animación 'Trollhunters' (2016), con dos temporadas disponibles en Netflix, y en la alocada 'The Strain' (2014), un canto a la serie B con un resultado delirante que parte de una plaga de vampiros. Fue sonada su colaboración con los Simpson al crear una secuencia brutal con multitud de referencias al género para un especial de Halloween. También debutó como escritor en 2009, de la mano de 'Nocturna', inicio de la trilogía de la oscuridad completada con 'Oscura' y 'Eterna'. Co-escritos con Chuck Hogan, los libros son el germen de 'The Strain'. Un torbellino de sueños y pesadillas.