Vitoria revive la matanza del 3 de marzo de 1976

Una imagen de 'Vitoria, 3 de marzo'.

El próximo 1 de mayo llega a los cines la película que reconstruye los trágicos sucesos por los que todavía nadie ha pagado

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUIBarcelona

«Hemos contribuido a la paliza más grande de la historia. Cambio». La frase pertenece a las grabaciones de la Policía, que el 3 de marzo de 1976 reprimió una asamblea de trabajadores en la Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio obrero de Zaramaga en Vitoria, el mismo día que una huelga general paralizó la capital alavesa. Ningún guionista podría haber escrito algo así. «Ya tenemos dos camiones de munición, ¿eh? O sea, que a actuar a mansalva, y a limpiar, nosotros que tenemos las armas. A mansalva y sin duelo de ninguna clase». Cinco trabajadores murieron en el desalojo del templo y más de un centenar de personas resultaron heridas a consecuencia de las cargas, la mayoría de ellas tiroteadas por la espalda. Los hechos nunca fueron juzgados.

'Vitoria, 3 de marzo', presentada en el Barcelona Film Fest tras su estreno en el pasado Zinemaldia, reconstruye aquella matanza con la inestimable ayuda de material documental de archivo y las retransmisiones policiales de radio. «Las grabaciones son de dominio público», explica el director, Víctor Cabaco. «La Asociación 3 de Marzo organiza un paseo por los hechos y tiene las grabaciones colgadas en internet. La Policía antes retransmitía en FM, situabas la aguja fuera del dial y las encontrabas. Alguien las grabó entonces en una cinta de casete. Era un material perfecto, real, escribir algo mejor era imposible. Crean un clima de tensión, los propios policías se van asustando de lo que ha pasado. En la película aprovechamos material de Súper-8 para darle verosimilitud. Ya que no teníamos mucho presupuesto, esos vestigios le daban más valor visual y sonoro».

El filme llegará los cines de toda España el 1 de mayo de la mano de las distribuidoras Filmax y Barton Films. Sus responsables todavía recuerdan el pase en Vitoria el pasado 3 de marzo. «El público quedó conmocionado, tocado, salía en silencio de la sala», se emociona Cabaco, experimentado realizador televisivo que debuta en el largo. Y es que la cinta concluye con las imágenes reales de los funerales, a los que asistieron cientos de miles de personas, y dedicatorias «a todos los que lucharon en Vitoria para conseguir un mundo más justo y libre». Cinco nombres cierran los títulos de crédito: Pedro María Martínez, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, Bienvenido Pereda y José Castillo.

El rodaje de esta «ficción basada en hechos reales» puso patas arriba una ciudad donde cualquier persona de cierta edad recuerda qué hacía el 3 de marzo de 1976. «Hemos intentando ser lo más fieles posibles a los hechos», explica el director. «Las asambleas, las manifestaciones, el lenguaje que se hablaba, cómo eran los bares… Todo el mundo sale fumando porque así era en la época». Siempre que ha sido posible se ha filmado en las localizaciones reales, incluida la Iglesia de San Francisco, aunque un belén gigante instalado en medio de la nave entorpecía los tiros de cámara. Las aportaciones de los testigos fueron bienvenidas.

«Muchas veces rodábamos y nos venía un señor para corregirnos: 'No fue en esta calle, sino en esta otra, yo era el que hacía los cócteles molotov'», recuerda divertido Víctor Cabaco. Pedían 200 figurantes y se presentaban 500 vestidos de casa. Con tanto extra motivado, en las escenas de manifestación había que reprimir el entusiasmo. «La gente se calentaba, teníamos que impedir que cogieran piedras reales y no de atrezo para tirárselas a la Policía. Algún cámara ya recibió». La consigna era huir del 'efecto Cuéntame'. «Hablas de los 70 y parece que tienes que hacer 'Cuéntame'», lamenta el realizador. «Me importaba crear ambientes reales, porque estoy cansado de ver en el cine manifestaciones cutres con tres tirando latas».

'Vitoria, 3 de marzo' llega a las salas el 1 de mayo con 60 copias.
'Vitoria, 3 de marzo' llega a las salas el 1 de mayo con 60 copias.

'Vitoria, 3 de marzo' se toma su tiempo para describir el ambiente de represión y miedo en una ciudad de curas y militares donde nunca pasaba nada. El padre de la familia protagonista es un periodista radiofónico, igual que el del guionista de la cinta, Juan Ibarrondo. La hija es una idealista enamorada de uno de los líderes sindicales y la madre trata de esquivar el acoso de uno de los villanos de la historia, un representante de la asociación de empresarios con hilo directo con el poder. «¿Qué quieren? ¿Cuarenta horas semanales y no trabajar los sábados?», se preguntan mientras piden mano dura al Gobierno. «España es un polvorín y Vitoria, la mecha», le advierte el ministro al gobernador de Álava en esta ciudad donde no se llegaba a final de mes con 10.000 pesetas y se luchaba por disfrutar de guarderías y anticonceptivos.

«Yo creo que el 3 de marzo marcó a la ciudad, mucha gente lo lleva metido dentro», observa Cavaco. «Con la Ley de amnistía se olvidó el tema y no se juzgó a nadie. Yo quiero que la película sea un granito de arena que ayude a las personas que llevan cuarenta años luchando por encontrar justicia. Un paso más contra el olvido y una manera de llegar a la gente joven que desconoce los hechos. Contar es posicionarse, pero hemos intentados ser lo más neutros posible».

La lucha por las condiciones laborales sigue vigente. 'Vitoria, 3 de marzo' defiende la actualidad de su mensaje y reivindica la lucha obrera en un país donde ETA ha monopolizado el recuerdo histórico reciente. «La Transición se ha quedado como en un limbo, con un montón de damnificados y de asuntos sin resolver», sostiene Cabaco. «Yo espero que la gente al cine y salga con conciencia de las injusticias de la vida. Y que se emocione, claro, porque no deja de ser una película».