Un 'Superlópez' fiel al personaje y retrato de la España actual

Julián López, Javier Ruiz Caldera, Dani Rovira y Diego San José./Efe
Julián López, Javier Ruiz Caldera, Dani Rovira y Diego San José. / Efe

El certamen ha estrenado la cinta, que no se basa en ninguna de los álbumes publicados por Jan | «Era más divertido hacer una historia original y rellenar el hueco que no se cuenta en los comics», dice su director, Javier Ruiz Caldera

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Sitges ha acogido el estreno de la esperada versión en imagen real de 'Superlópez', un antihéroe de papel que ha dejado huella en la memoria sentimental de varias generaciones. Su dibujante, Jan, se desentendió desde el principio de la adaptación para dejar hacer a Javier Ruiz Caldera, el atrevido director que se ha puesto detrás de la cámara para ofrecer al público su particular versión de un tebeo que le alegró la infancia, a él y a sus actores principales, Dani Rovira y Julián López. «Espero que le guste a mi hija», recalca.

De hecho, hay mucho de comedia familiar en una película que fusiona el costumbrismo genuinamente ibérico con la parodia del género de superhéroes. El guión, obra de Diego San José y Borja Cobeaga, no se basa en ninguna de las viñetas publicadas en formato álbum, «era más divertido hacer una historia original, rellenar el hueco que no se cuenta en los comics», insiste el director de 'Promoción fantasma'. «Por ejemplo, se explica cómo aprendió a volar o de dónde sale ese traje que le queda tan mal, que aguanta de todo. Es como si fuera un Año Cero si hablamos de tebeos, o un número de Orígenes». La película hay que degustarla olvidándose del material de partida, el cine y el cómic son dos medios diferentes. Teniendo clara esta perspectiva, lo lógico es dejarse llevar por una aventura ligera que funciona especialmente cuando el reparto exprime su vis cómica.

La introducción de 'Superlópez', una secuencia en el planeta Chitón, donde nace el protagonista, marca el tono del filme, tendente a la caricatura. El pequeño Juan todavía no es López, lo será al surcar el espacio exterior montado en una nave y estrellarse en el país equivocado, en una granja donde crece y se convierte en otro españolito más que necesita la atención de su familia cuando se ve en apuros. «En este país para que te dejen en paz hay que ser un mediocre», comenta el padre adoptivo a un Superlópez adolescente que es ninguneado por sus compañeros de clase. Por ahí va el retrato de España en paralelo que regalan al espectador avispado Cobeaga y San José, expertos en reírse de los convencionalismos de nuestras tradiciones. Además, esta vez han sabido captar elementos de ciencia-ficción. «¿Qué pasaría si Pepe Viyuela tuviera de repente poderes», se pregunta Dani Rovira al hablar de su personaje. «Tiene superpoderes pero no es habilidoso. Que salve el mundo no quiere decir que no sea torpe». En estas palabras está captada la esencia del cómic. En este sentido, no hay traición al espíritu de las historietas y son muchos los guiños a los seguidores del popular personaje que desfilan por la gran pantalla, desde los entrañables «petisos carambanales», filia personal de Rovira, a viñetas concretas del tebeo original y un epílogo final que a más de un fan dejará con ganas de más.

«La presión la he vivido con un arnés, colgado de un cable», responde Rovira cuando se le pregunta por los comentarios sobre su elección como actor protagonista difundidos en internet antes del rodaje. Javier Ruiz Caldera ejerció de terapeuta como labor añadida. «Cuando tocas un material sensible, que ha influenciado en la infancia de la gente, es altamente inflamable», defiende el director. «Cada uno se lo imagina de una manera, ha puesto una voz, una cara al personaje… Es imposible contentar a todos. Lo hemos hecho como nosotros hemos pensado, con un consenso inmediato, sabiendo que hay escépticos que se quedarán contentos y otros no. Si lo hacemos desde el respeto y amor al cómic, como fans desde la infancia que somos todos los implicados, tan mal no lo podemos hacer, algo bien tiene que salir. Nos hemos atrevido». Rovira se confiesa lector de cómics, de Marvel, Mortadelo y Filemón o el mismo Superlópez, pero de chaval «quería ser Pippi Calzaslargas, con la capacidad anárquica de esa niña».

«Hay sueños que llegan, no los pides, y los aprovechas», continúa Rovira sobre el reto. «Responsabilidad, presión y miedo hemos sentido todos. Hemos escuchado mucho sobre la película antes de que se empezase a rodar. La famosa frase me habéis jodido la infancia. Creo que no se puede joder la infancia de nadie con carácter retroactivo. Y si es así, nunca he pensado que pudiésemos tener tanto poder. Es un material sensible pero tiene que existir un grado de madurez. Estas cosas no son tan importantes como para andar así». El peso de la nostalgia exprimido hasta la extenuación en las redes sociales, con mala baba, cuando se anuncian ciertos proyectos cinematográficos. «Mucha gente irá a ver la película y le gustará, lo verán como un regalo. Un plus, un bonus-track con 40 años que de otra manera no lo hubiera podido tener».

Formatos diferentes

«Solo por el hecho de que sea una película va a ser una cosa distinta al cómic», añade Julián López, rostro conocido de la actual comedia nacional, integrante de la tropa de La Hora Chanante. «Va a respetar muchas cosas y te va a ofrecer otras, con momentos que le unen al cómic. Aparte, ves a personajes moviéndose, otros nuevos… Hay que abrazar eso. El cómic siempre va a estar ahí». «Si pretendes seguir viviendo lo que disfrutabas en tu infancia de la misma manera, quizás tienes un problema a la hora de evolucionar como persona, hay un conflicto en tu madurez», sentencia Rovira. Queda claro, son formatos diferentes y 'Superlópez', la película, se disfruta bien cuando se rinde a la comedia. López borda su rol en contraposición al protagonista, como en 'Pagafantas' y 'No controles', dirigidas por el propio Cobeaga. «Tiro de intuición, de técnica, pero me lo tomo todo desde el drama, confío en el guión», señala el cómico, habitual compañero de fatigas de Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla. «La comedia surge del drama, cuantas más cosas chungas le pasan a un personaje, más se divierte la gente». Así somos.

Maribel Verdú, espléndida, es la gran villana de la función mientras Alexandra Jiménez añade romanticismo a la acción formando un triángulo de amor bizarro junto a Rovira y López. La ciudad de Barcelona forma parte de la historia más allá de funcionar como un simple decorado, uno de los aciertos del filme. Sobre la improvisación, resulta inevitable en este tipo de rodajes según remarca López: «Creo que cuando se junta un equipo de gente muy creativa van a salir cosas nuevas sí o sí. Soy respetuoso siempre con el guión, pero cuando montas una escena se pueden incorporar cosas. Hemos sido fieles pero también hemos aportado nuestros detalles». «Está la génesis del personaje, contamos cosas que no están en los tebeos», concluye Rovira. El día que se probó el traje de Superlópez por primera vez, asimiló del todo que era la criatura dibujada por Jan para la mítica editorial Bruguera en carne y hueso. El veterano dibujante se río mucho con la película en un pase privado, según señala Ruiz Caldera.

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