En cartelera

'Toy Story 4': hasta el infinito y más allá

El vaquero Woody y la muñeca de porcelana Bo Beep en 'Toy Story 4'.

La cuarta entrega de las aventuras de Woody y Buzz Lightyear vuelve a demostrar el poderío de Pixar en el género de animación

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Ya no se dice tanto «no hay películas de animación como las de Pixar». Otros estudios han demostrado igual o mayor solvencia con lanzamientos cercanos en el tiempo, pero es indudable que la factoría de ideas absorbida por Disney marcó un antes y un después en el género de la animación, desde entonces mejor considerado gracias al éxito de 'Toy Story', con Oscar especial incluido, cuya cuarta entrega irrumpe en la cartelera este verano con ganas de devorar la taquilla. Probablemente la temporada estival es suya, y no es para menos.

Las buenas críticas no se han hecho esperar -ha llegado a alcanzar el 100% en el popular portal online Rotten Tomatoes-, en armonía con el publico. En Pixar saben explotar como nadie la fórmula ideal para contentar a la gran audiencia, sea de la edad que sea: un buen guión, al margen del espectacular despliegue técnico. Multitud de referencias a la cultura popular y varios niveles de lectura captan la atención de los adultos que disfrutan igualmente del show, al que van de la mano de los más pequeños.

¿Era necesaria una continuación de 'Toy Story'? El listón era muy alto, a veces es mejor no estirar el chicle creativamente hablando, pero la segunda entrega sorprendió, al igual que un tercer capítulo que, lejos de cerrar una trilogía, se ve complementado con un cuarto episodio que, supuestamente, completa definitivamente, con un final redondo, una tetralogía que ya figura con mayúsculas en la historia del cine de entretenimiento. Recordemos la premisa de esta saga millonaria que comenzó su andadura en 1995: los juguetes cobran vida cuando están solos en la habitación de Andy. Están nerviosos porque un nuevo juguete va a llegar y puede ser el nuevo objeto preferido de su dueño. Woody el vaquero se las ve con Buzz Lightyear, el héroe espacial.

Primero antagonistas, luego compañeros infatigables, desde su encuentro inicial han compartido mil y una aventuras junto a un plantel de personajes secundarios que logran cautivar al espectador. Conmover al público, además de entretenerlo, con humor, acción y mucha imaginación, es una de las grandes virtudes de esta saga cuya cuarta entrega, estrenada casi 25 años después -al final, cada generación tiene su 'Toy Story'-, presenta al grupo de muñecos más unidos que nunca en busca de uno de sus colegas perdido, Forky, un tenedor muy especial que protagoniza las escenas más descacharrantes. En el camino, reencuentros y nuevas amistades surgirán para el deleite del personal entregado. Y a vender merchandising.

Forky es el nuevo personaje de 'Toy Story 4'.
Forky es el nuevo personaje de 'Toy Story 4'.

Un creador que empezó como becario, Josh Cooley, colaborador de Pixar desde 2004 en multitud de apartados, desde el guión a la dirección de varios cortos ('¿La primera cita de Riley?'), pasando por el dibujo y el doblaje, firma la dirección en solitario de su primer filme de larga duración, con John Lasseter únicamente en la producción ejecutiva, a diferencia de las anteriores entregas (¿tendrá algo que ver la denuncia de acosos sexual que tiene pendiente?). Superado el reto con nota, su aportación a la serie parece incuestionable.

Menos dramática que su predecesora, Woody y Buzz, con las voces de Tom Hanks y Tim Allen respectivamente en la versión original, se enfrentan a nuevas sorpresas, con invitados especiales, incluyendo el empoderamiento de algún personaje femenino ya conocido, como Be Boop, la pastorcilla de porcelana. 'Toy Story' se adapta a los nuevos tiempos mientras las nuevas tecnologías avanzan dando pie a un exuberante espectáculo digital cuyo mayor protagonismo se lleva en esta ocasión el inquieto vaquero de peluche en detrimento del astronauta de plástico. Quizás lo peor de este esperado estreno sea que rompe la tradición de ir acompañado por un cortometraje al comienzo de la proyección, una fantástica costumbre que se pierde por primera vez en la historias de los reconocidos estudios de animación.