Por qué el planeta está colgado de los Pokémon

Una imagen de 'Pokémon. Detective Pikachu', número uno en la taquilla española./
Una imagen de 'Pokémon. Detective Pikachu', número uno en la taquilla española.

La franquicia más valiosa, por encima de 'Star Wars', Marvel y Disney, también arrasa en cine con un peluche que en España ha destronado a 'Vengadores: Endgame' del número uno de taquilla

Borja Crespo
BORJA CRESPO

El presente del negocio del entretenimiento se basa en el concepto de franquicia, con el usuario multipantalla como foco de atención. La irrupción sin límites de internet en nuestra sociedad ha cambiado las reglas del juego en la industria audiovisual. Son evidentes las ventajas que presenta la Red como vía para el consumo de contenidos, unido al imparable avance de las nuevas tecnologías. Facilita la distribución, rompe las barreras geográficas, permite la especialización y, sobre todo, su utilización es notablemente sencilla para el individuo.

En la era digital, el lucro no se limita únicamente a un medio y un soporte cuando hablamos de un producto de éxito. Evoluciona según las exigencias del público, adaptando su lenguaje a formatos innovadores, mientras surgen diferentes maneras de narrar en imágenes. El sujeto pasa a ser un agente activo: puede elegir más que nunca lo que quiere ver, incluso modificarlo, o aportar ideas con su impronta, además de jugar con la oferta cuando la propuesta lo permite.

'Pokémon' es, sin duda, el fenómeno más popular del momento que se ajusta a todo lo antepuesto. Empezó como un videojuego y sus personajes e imaginería se han extendido al cine y la televisión, el merchandising, los juegos de cartas, tebeos, camisetas, gorras, juguetes… Es una marca reconocida a nivel mundial que no para de engrosar las arcas de sus creadores. La última maniobra de este prodigio de la explotación es una película de acción real y animación en tres dimensiones que ha pulverizado la taquilla este fin de semana: en nuestro país ha recaudado casi 2 millones de euros, desplazando a 'Vengadores: Endgame' al segundo puesto.

La facturación de la franquicia 'Pokémon', abreviatura de Pocket Monsters (Monstruos de bolsillo), es abracadabrante. Los datos oficiales de la compañía que maneja los derechos de la marca superan los 50.000 millones de euros, sin contar la cantidad de material pirata que se mueve en todo el mundo aportando pingües beneficios a unos y otros. Nació a mediados de los años 90 como un videojuego para Game Boy, cuando la pequeña consola daba signos de agotamiento.

Pikachu con Justice Smith en 'Detective Pikachu'.
Pikachu con Justice Smith en 'Detective Pikachu'.

Lo que era casi un experimento enganchó al público infantil de tal manera que se ha convertido en la licencia más lucrativa del planeta, por encima de 'Star Wars', 'Hello Kitty' o el mismísimo Mickey Mouse. Sus impulsores han sabido enganchar al espectador multipantalla a la marca una y otra vez. El fenómeno 'Pokémon Go' marcó un antes y un después. Gracias a la realidad aumentada, los usuarios podían cazar por la ciudad, con el móvil en la mano, las criaturas protagonistas de esta quimera de la explotación comercial.

El lanzamiento superó las expectativas, supuso una fiebre mediática sin igual que sigue dando sus frutos. Las líneas de negocio de la marca no paran de crecer, erigiéndose como el fenómeno transmedia por antonomasia. Pikachu, el gracioso animalillo de color amarillento que más ha destacado de toda la colección que ofrece 'Pokémon', está presente en todo tipo de formatos, conviviendo en un universo narrativo que no para de expandirse, con una estética determinada, sello de la casa, que la empresa madre no deja de cuidar al máximo.

Objeto de estudio en las universidades, tanto en la rama de empresariales como entre los estudiosos de la cultura popular, se ha llegado a decir que los fans del juego han desarrollado un área del cerebro que el resto de los seres humanos no tiene. Los jugadores se empeñan en atrapar, entrenar e intercambiar sus bichejos para luchar con ellos y convertirse en una gran entrenador, manejando a su antojo una ristra de nombres de tipos de especies más larga que la famosa lista de los reyes Godos. Dicen que cerca de 800.

Pikachu, el pokémon más famoso de la historia de la franquicia promovida por Nintendo como accionista principal, fruto de la mente del artista nipón Satoshi Tajiri, acaba de protagonizar una película que combina actores en carne y hueso y efectos visuales a la última. Ha supuesto un nuevo paso, tras globalizar la experiencia con 'Pokemon Go' en 2016 a través de los smartphones. El nuevo salto se realiza a la gran pantalla, cuando los videojuegos siguen copando el mercado con ocho generaciones registradas.

Imagen del videojuego 'Pokémon Go'.
Imagen del videojuego 'Pokémon Go'.

La mercadotecnia no cesa. 'Pokémon: Detective Pikachu' aporta más combustible a una maquinaria aparentemente imbatible, tirando de un icono pop fundamental en el siglo XXI. El lanzamiento del primer tráiler del filme fue todo un acontecimiento, pocos se esperaban un atrevimiento tan divertido, un live action detectivesco con un juguetón Pikachu como alma máter del colorista show futurista, cuya voz pone Ryan Reynolds en la versión original.

Rob Letterman ('Monstruos contra Alienígenas') dirige una versión en imagen en movimiento, con un mimado CGI, que se inspira en el material de partida pero ofrece novedades, como la citada capacidad de hablar del animalillo protagonista, que hace migas con un chaval interpretado por Justice Smith, el hijo de Will Smith, visto en la serie 'The Get Down' de Netflix. Cine familiar, con guiños a los seguidores de la saga, que puede degustarse sin conocer necesariamente el fenómeno al dedillo.

Una de las claves fundamentales del éxito de 'Pokémon' es el control creativo sobre todo lo que lleva su nombre por parte de The Pokémon Company, compañía fundada para gestionar globalmente la franquicia que partió de Game Freak y Creatures, socios de Nintendo. El fenómeno también ha dado pie a la polémica en algunas ocasiones. Fue sonado el suceso bautizado como 'Shock Pokémon', ocurrido tras la emisión en televisión de 'Electric Soldier Porygon', el episodio 38 de la primera temporada de la serie anime.

Por aquel entonces ya contaba con más de 12 millones de espectadores en Japón, algunos de los cuales se sintieron mal tras visionar una secuencia repleta de destellos que afectaron a sus pupilas, provocando convulsiones y síntomas de ataques epilépticos. Los parpadeos estridentes hipnotizaron a los menores televidentes más allá de la razón. Hubo demandas y la transmisión sufrió un parón de meses hasta que se realizaron los cambios pertinentes para que no volviera a ocurrir un disgusto que, a día de hoy, puede convertirse en metáfora.