'Perdiendo el este', una secuela sin riesgo

Julián López, en una escena de la película.

El humorista Julián López sobresale en esta secuela que tira de clichés para llegar al gran público

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Exprimir los topicazos da mucho juego en el terreno de la comedia, da vidilla a los diálogos y a los momentos embarazosos. Situar a los personajes principales en un país que no es el suyo, o en una región diferente, con sus correspondientes costumbres, provoca el inevitable choque cultural que da pie al desfile de gags. Es un género en sí mismo que funciona copiosamente en taquilla, aunque el lado cómico no esté trabajado a conciencia y el guión se limite, en muchos casos, a exponer un catálogo de obviedades. 'Perdiendo el Este' viene a ser una secuela de 'Perdiendo el Norte', título estrenado en 2015 que reunió en las salas la nada desdeñable cifra de 1.700.000 espectadores. Nacho G. Velilla, de amplia trayectoria televisiva como productor, le ha pasado el testigo en la dirección al debutante Paco Caballero, responsable del exitoso corto viral 'Doble Check', a su vez director y guionista de series como 'Citas' o 'Bienvenidos a la familia'. Repiten reparto Julián López, Carmen Machi, Miki Esparbé, Younes Bachir y Malena Alterio, con la incorporación de Leo Harlem, Chacha Huang, Silvia Alonso, Edu Soto, Marcos Zhang y Gorka Aguinagalde. Fórmula garantizada.

Rodada en Hong Kong, Pamplona y Madrid, 'Perdiendo el Este' sitúa a los protagonistas de la propuesta original en China, lugar perfecto para abrir la veda de chistes a costa de malentendidos dada la idiosincrasia del país del arroz tres delicias y los rollitos primavera (valga este comentario para ponernos a la altura de la propuesta). El chanante Julián López, sin miedo a encasillarse («soy de los que piensan que dentro de la comedia hay muchos estilos diferentes», dice), aporta con su vis cómica lo mejor del conjunto. Si en la primera entrega pasaba penurias idiomáticas con el alemán buscándose la vida lejos de la piel de toro debido a la crisis, ahora le toca afrontar el reto en un país más complicado, con una lengua completamente diferente y una forma de ser y comportarse que se aleja sobremanera de Occidente. Superado por las circunstancias, la risa está servida. Cada miembro del reparto deja claro desde su primera secuencia que se lo ha pasado en grande rodando enredo tras enredo. «Recuerdo que haciendo 'La Hora Chanante' o 'Muchachada Nui' era de los que más se reían en toma», señala López, el gran Vicentín. «Luego he intentado pulir eso porque no es cuestión de tener a todo un equipo repitiendo escenas por culpa de tus risotadas. Pero es esencial pasárselo bien. Sobre todo a la hora de hacer comedia. Esa frescura, esa química que surge entre los actores, traspasa la pantalla si hay buen ambiente en el rodaje». La complicidad y la alegría contagiosa es lo más reseñable de un filme tan poco arriesgado como efectivo. Seguro que ya están preparando 'Perdiendo el Oeste'.

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