ETA en 15 películas

Oscar Jaenada, un etarra amnésico en 'Todos estamos invitados' (2008), la película con la que se despidió de la dirección Manuel Gutiérrez Aragón./
Oscar Jaenada, un etarra amnésico en 'Todos estamos invitados' (2008), la película con la que se despidió de la dirección Manuel Gutiérrez Aragón.

'El hijo del acordeonista' narra el desencanto de dos amigos a los que la militancia en ETA separa durante veinte años. Repasamos el cine sobre la organización terrorista, que solo en los últimos tiempos ha concedido el protagonismo a las víctimas

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

'Comando Txikia' (1977)

José Luis Madrid, cineasta que cuenta en su filmografía con peliculones como 'El vampiro de la autopista' y 'El último tango en Madrid', se lanzó a rodar nada más morir Franco esta crónica del atentado contra Carrero Blanco que, según el crítico Carlos Heredero, es «un subproducto de exclusivas connotaciones sensacionalistas y comerciales». Ahí es nada unir en el mismo reparto a Juan Luis Galiardo, bautizado 'alias Julen', y al hombre lobo Paul Naschy, 'alias Pocholo'. Curiosamente y pese a su torpeza, el filme se aleja de la tónica de las películas sobre ETA que vendrían después, que ignoran a las víctimas. Aquí Carrero Blanco queda retratado como un hombre valiente que no temía por su vida y los terroristas son meros autómatas sin que el director profundice en sus motivaciones.

'Operación Ogro' (1979)

La película de Gillo Pontecorvo permanece en la memoria colectiva gracias a la escena del atentado contra Carrero Blanco, con su automóvil volando por los aires. El mago de las maquetas y los efectos especiales Emilio Ruiz del Río es el autor de este prodigio técnico cuyas imágenes se reproducen siempre que se habla de la historia de ETA. Hasta puede haber quien piense que son documentales. El director italiano no oculta en ningún momento su simpatía por los terroristas, que hablan del «deber moral» de acabar el presidente del gobierno. La banda sonora la firma nada menos que Ennio Morricone inspirándose en el 'Eusko Gudariak'.

'La fuga de Segovia' (1981)

El 29 de abril de 1976, cinco meses después de la muerte de Franco, 29 presos políticos, casi todos ellos de ETA-PM, huyeron de la prisión de Segovia. La mayoría fueron capturados y solo cuatro lograron cruzar la frontera francesa. Uno de los fugados era el productor Ángel Amigo, que escribió un libro sobre sobre los hechos en el que se basó Imanol Uribe para una película que tomaba la estructura clásica de los filmes de evasión carcelaria, en especial 'Fuga de Alcatraz', de Don Siegel, que se había estrenado un par de años antes. Tuvo más de 650.000 espectadores.

'La muerte de Mikel'(1983)

Imanol Uribe, que ya había dirigido sobre ETA 'El proceso de Burgos' y 'La fuga de Segovia', empieza a dejar de contemplar a sus protagonistas como héroes y tiñe de morbo un drama que se convirtió en fenómeno sociológico en Euskadi. La película vasca con más repercusión entre nosotros presenta a Imanol Arias como un farmacéutico de Lekeitio casado, burgués y militante de un partido muy parecido a Herri Batasuna, que se ve abandonado por sus compañeros de lucha cuando estos descubren su homosexualidad. Uribe deja deja de lado el tono documental y apuesta por la ficción en una denuncia de la intolerancia que radiografía a parte de la sociedad vasca y que reparte a diestro y siniestro: PNV, HB, Guardia Civil... Imanol Uribe es una estrella desde entonces.

'Yoyes' (2000)

María Dolores González Cataráin, alias 'Yoyes', pagó el precio más alto posible al ser asesinada el 10 de septiembre de 1986 por sus compañeros de armas en la plaza de su pueblo natal, Ordizia, cuando estaba en compañía de su hijo pequeño. Helena Taberna relata la trágica existencia de la primera mujer que ocupó puestos de responsabilidad en ETA, y que quiso romper con su pasado sin conseguirlo. El filme está narrado en dos tiempos diferentes, que se entrecruzan a lo largo del metraje. Arranca en 1973, con la llegada a la cúpula de ETA de la protagonista, y prosigue con su abandono de las armas y el inicio de la llamada guerra sucia. La otra línea argumental recupera a 'Yoyes' en 1985, recién llegada de México a París. Desvinculada ya de la organización terrorista, sólo sueña con volver a su pueblo natal. Quizá la primera película sobre ETA en la que hay una toma de postura clara contra la violencia.

'La pelota vasca' (2003)

Cuando una película salta a las páginas de política de los diarios resulta muy difícil discernir sus valores cinematográficos. Julio Medem pretendía que 'La pelota vasca. La piel contra la piedra' llegase a un espectador de mirada virgen, la misma que él presuntamente había mantenido al analizar la situación de Euskadi interrogando a decenas de vascos. La polémica en el Festival de San Sebastián fue solo el inicio de los ataques contra el director, al que se acusó de no haber abordado con objetividad su análisis del 'problema vasco'. La amarga moraleja que se desprende tras la visión de un documental de clara vocación didáctica es que pocos vascos cambiaron su punto de vista tras asistir a los 70 testimonios que desfilan sin interrupción. Medem repasa la historia de Euskadi para alguien que no ha oido hablar del euskera, la idiosincrasia vasca, el bombardeo de Gernika, la Transición, ETA, el GAL y el Plan Ibarretxe. Según su autor, faltaron las voces del PP, de algunos intelectuales destacados en su lucha contra la barbarie y de los militantes etarras. La música de Mikel Laboa envuelve la imagen de una Euskadi rural y cuasimítica que Medem parece tener en mente, lícita en un filme de ficción pero sesgada en un documental que pretende propiciar el diálogo y cuyo montaje apela más a la emoción que a la razón.

'Tiro en la cabeza' (2008)

Raúl Centeno y Fernando Trapero. Así se llamaban los dos guardias civiles a los que ETA acribilló a tiros el 1 de diciembre de 2007 tras un encuentro fortuito en Capbreton. El tercer largometraje de Jaime Rosales se basa en aquella matanza y prescinde de los diálogos y la música, encuadrando en su primera hora a los personajes desde lejos. De hecho, solo se escucha una palabra en todo el metraje, «¡txakurrak!», antes de que el etarra vuele la cabeza a los guardias civiles. El espectador ya conoce de antemano el desenlace e intuye que bajo ese hombre gris de quien Rosales desgrana su cotidianidad late, en palabras del director, «la irracionalidad más absoluta: matar al otro por motivos ideológicos».

'La casa de mi padre' (2008)

«¿Y los borrokas no tenéis canciones de amor?», pregunta uno de los personajes de 'La casa de mi padre»' Otro de los protagonistas, un periodista amenazado por ETA y encarnado por Álex Angulo, se lamenta: «¿Quién les ha dado derecho a estos a robarme la vida?». Pocas escenas después le acribillan por la espalda cuando regresa del kiosco, con los periódicos del día frescos bajo el brazo. El donostiarra Gorka Merchán dibuja un País Vasco real y terrible en su primer y único largometraje hasta la fecha. Lo hace desde la humildad y el conocimiento de quien ha crecido en Intxaurrondo «y esquivado manifestaciones en el Boulevard». 'La casa de mi padre' demuestra una valentía inusitada al bucear en la pesadilla cotidiana de los amenazados y la sinrazón de la lucha armada. Cuenta el regreso desde Argentina a su pueblo natal en Gipuzkoa de un industrial al que hace diez años quemaron la empresa por negarse a pagar el impuesto revolucionario (Carmelo Gómez). Su hermano, del que se distanció por motivos ideológicos, se está muriendo. Su sobrino (Juan José Ballesta) juega a pelota y canaliza su odio en la kale borroka.

'Todos estamos invitados' (2008)

Manuel Gutiérrez Aragón se despidió del cine con esta valiente crónica que alcanza su pesadillesco cénit en una sociedad gastronómica de la Parte Vieja de San Sebastián. Los códigos de la cuadrilla, las miradas furtivas, «darle un toque», «algo habrá hecho». El director invita a mirar la realidad del País Vasco con los ojos asombrados de quien no entiende cómo el contagio cotidiano con el miedo y la violencia no quiebra una convivencia ciega, sorda y satisfecha de sí misma. La cinta entrecruza los destinos de un profesor de universidad vasco amenazado (José Coronado) y un etarra que pierde la memoria tras un atentado (Oscar Jaenada). Y reparte culpas a diestro y siniestro: a la Iglesia, representada por un cura que no quiere quitarse la venda de los ojos; a la universidad, territorio hostil para el protagonista; a los abogados de los presos, meras cadenas de transmisión entre sus clientes y las 'ekintzas'; a la Ertzaintza, que imparte normas de supervivencia a nuestro hombre: «La mejor autoprotección es estar calladito. Y no dar entrevistas».

'Asier eta biok' (2013)

El actor Aitor Merino dirige un documental en el que trata de entender por qué su mejor amigo de la infancia ingresó en ETA. Narrado desde la ingenuidad y con destellos de humor, el filme demuestra su sinceridad al no resolver la cuestión moral que sirve como punto de partida. 'Asier eta biok' carece del tono doctrinario y panfletario de 'La pelota vasca', aunque su director comparta con Julio Medem cierto acercamiento naif a la cuestión vasca. ¿Cómo hacer entender a sus compañeros de profesión en Madrid que su mejor amigo desde crío es un etarra? Ahí está el planteamiento casi suicida de un filme abordado desde la sinceridad que, como su propio director y protagonista admite en las escenas finales, naufraga en su propósito: difícil sentir empatía por un iluminado que, lejos de mostrar arrepentimiento, se reafirma en sus convicciones con fanatismo.

'Fuego' (2014)

El director bilbaíno Luis Marías firma la primera película que aborda temas como la venganza de una víctima de ETA, las secuelas físicas y psíquicas de un atentado y el control social que el entorno de la banda ejerce sobre los familiares de los presos. Bajo la apariencia de una historia de venganza, 'Fuego' se atreve a tratar con complejidad y sin complacencia dolorosos conflictos inéditos hasta entonces en el cine sobre la realidad vasca. Flaco favor le hizo un póster donde José Coronado enciende un cigarrillo con explosión al fondo y eslogan a lo Charles Bronson: «Su único fin es la venganza». La cinta reunió a 21.000 espectadores.

'Negociador' (2014)

Borja Cobeaga se atreve con una comedia melancólica basada en las negociaciones entre Jesús Eguiguren y Josu Ternera en Suiza en 2005. La sonrisa gélida no oculta la honda crítica social y política de un país incapaz de ponerse de acuerdo en conceptos básicos como olvido/perdón, o conflicto/violencia. Una apuesta por el díalogo como medio indispensable de conseguir la paz que apenas fue vista (32.000 espectadores).

'1980' (2014)

El fotógrafo y cineasta bilbaíno Iñaki Arteta lleva desde 2001 luchando por recuperar la memoria de las víctimas de ETA en una docena de producciones. '1980' toma su nombre del año más sangriento de la organización terrorista. Desciende al detalle de infamias como la niña con la que nadie quiso sentarse en clase al día siguiente del asesinato de su padre o el cura que hizo salir de misa «a los txakurras». El filme tuvo 775 espectadores en salas.

'8 apellidos vascos' (2014)

La película más taquillera de la historia del cine español es también un fenómeno sociológico que aborda la cuestión vasca desde el prisma del humor. Una comedia que exagera el choque entre tópicos regionales y se burla de la sociología 'jarraitxu'. La cinta disparó el turismo en Euskadi y originó producciones en su estela, como 'Cuerpo de élite' y la serie 'Allí abajo', también con gran éxito de público. Su secuela, '8 apellidos catalanes', no repitió la magia.

'Lejos del mar' (2015)

Imanol Uribe, el cineasta que en más ocasiones se ha detenido en el terrorismo etarra, desconcertó con la historia de una víctima que, tras intentar vengarse del asesino de su padre, acaba acostándose con él. 35 años después de 'El proceso de Burgos', Uribe se interroga sobre el perdón y la reconciliación en un filme rocambolesco que concluye como una tragedia griega. Ni siquiera provocó un escándalo ya que nadie lo vio (11.000 míseros espectadores).