Paco Caballero: «El reparto de 'Perdiendo el este' me ha hecho más fuerte»

Paco Caballero, durante el rodaje./Julio Vergne
Paco Caballero, durante el rodaje. / Julio Vergne

Responsable de series como 'Benvinguts a la Familia', el cineasta estrena este viernes su ópera prima, 'Perdiendo el este'

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Artífice de cortometrajes como 'Cheque polvo', 'Bienes comunes' y 'Doble check' y responsable de algunos episodios de 'Benvinguts a la Familia' y 'Cites', Paco Caballero afronta ahora su primer largometraje. Y no es una empresa fácil. Al cineasta le ha tocado dar continuidad a 'Perdiendo el norte', uno de los taquillazos del cine español en 2015. Nacho G. Velilla, director de la primera, da un paso atrás y cede el testigo a un Paco Caballero que reconoce que asumió el proyecto «con mucha inseguridad al principio». No es para menos. 'Perdiendo el este' le ha llevado hasta Hong Kong. Hasta allí se ha trasladado Braulio (Julian López) para tratar de conseguir una beca en una universidad.

-Es tu primera película, ¿qué debilidades y qué fortalezas te has visto como director?

-Pues todas las debilidades y todas las fortalezas porque un director transita por todos lados a la hora de enfrentarse a esto. Sentí mucha inseguridad al principio porque venía de 'Perdiendo el norte', que fue muy bien tanto en taquilla como a nivel de crítica. Me llamó Nacho G. Velilla y me dijo: «Quiero que hagas una peli mía» y, claro, ahí sentí todas las debilidades del mundo. Te acojonas mucho y dices: «No hago esto ni de coña. Me voy a dar un hostión que te cagas». Y le pedí una semana para pensarlo.

-Eso sí que es valor.

-Jajajaja... Pero desde el acojone máximo, tenía que asimilarlo. Además no nos conocíamos. Yo me lo pensé mucho, lo comenté con mucha gente. Yo estaba escribiendo un proyecto mío de largometraje y entonces pensé: «A lo mejor no hago ninguna película mía porque no me van a dejar, porque está complicado el tema». Tenía muchos miedos: era una comedia con un tono que quizá yo no controlaba tanto, es diferente a lo que yo hago, cómo voy a estar a la altura de una película así, que guste a los productores, que guste a Warner a Antena 3... Pero dentro de esas debilidades también veía grandes fortalezas. Estaba arropado por un casting que ya venía heredado de la primera entrega y que era maravilloso y también por una distribuidora como Warner, Antena 3 y Aparte, que ya hacían comedias que funcionan muy bien y entonces pensé que lo tenía todo a favor.

-Y en el set de rodaje, ¿cómo te viste?

-Me veo muy cómodo a la hora de hacer un largometraje porque yo vengo de hacer series de televisión y he estado controlando temporadas enteras de series, por lo cual el racord emocional de 13 capítulos metido luego en 90 minutos es más maneajable para mí. Evidentemente hay más presión en una película porque como es un encargo que no es tan tuyo pues te metes más presión. Pero creo que lo he manejado bien, la comedia es algo que controlo más o menos bien y el reparto que tenía me ha hecho más fuerte. Se trataba de escuchar a los actores porque ellos saben muy bien cómo funciona la comedia. En cuanto a las debilidades, pues bueno algunos días vas muy inseguro. Hubo escenas complicadas, como el encierro de Braulio en San Fermín, que fueron rodadas en un solo día.

-Pobre Braulio.

-Jajaja. Yo siempre he dicho que la película es la Nochebuena de Julián López porque era todo el rato yo riéndome de él y metiéndole en problemas: ahora vas a comer gusanos, ahora una cucaracha, ahora te vas a caer al río, ahora va a venir un toro y tienes que correr, ahora la chica pasa de ti y se va con otro...

-¿Has tenido que frenar mucho a los actores?

-Yo intento no hacerlo. Vas comprando ideas y vas desechando ideas pero es verdad que a veces hay propuestas que son una locura y no tienen nada que ver con la película. En esos casos, yo siempre intento explicar por qué no lo veo. No soy un dictador en ese sentido. Pero he comprado un montón de ideas porque es divertidísimo y si se nota algo en la película es que ellos se lo pasan bomba.

-La película es una comedia romantica pero también aborda la falta de oportunidades en España. ¿Fue difícil equilibrar ambos aspectos?

-No lo sé, la verdad. La película tiene muchos ingredientes que parece que, una vez puestos, acaban de funcionar. También está Sergio Dalma y sanfermines y de repente todo encaja y es muy divertido porque la cinta va sorprendiendo. Y aunque sí que hay un drama social hay diferencias con la primera entrega. En la primera parte, gente cualificada se iba a buscar la vida a Berlín y trabajaba un poco en lo que podía. Muchos amigos míos se han tenido que ir fuera porque no han podido encontrar trabajo. Ahora en China, como esta creciendo tanto, la emigración es super especializada y se supone que a esos van a trabajar los protagonistas. Se trata más de ir a triunfar.

-Desde luego, Rafa (Miki Esparbe) y Hakan (Younes Bachir) lo tienen claro.

-Son unos desgraciados que piensan que van a dar el pelotazo y ni siquiera conocen la cultura china. no conoceis ni la cultura china. De hecho, la película no trata de reirse de la cultura china sino de reirnos de nosotros mismos, que somos muy torpes con otras culturas y nos creemos que nos podemos reir de todo y en el fondo estamos haciendo el ridículo. Pero sí, el drama social está en el aire todo el rato. Pegar lo social al drama del personaje y hacer humor con ello es muy divertido. Queríamos pegarnos a lo social pero sin despistar que estamos haciendo comedia. La comedia para nosotros es drama mas tiempo. Yo ahora me río mucho con la peli porque yo me acuerdo que cuando fui a localizar iba perdidísimo.

-¿Cómo fue el rodaje allí?

-Una locura. Estuvimos rodando una semana en Hong Kong, pero lo aprovechamos bien, esta muy repartido en la película y hace que visualmente crezca mucho. Fui una semana antes para localizar y quedé loco, pero fue maravilloso. Los técnicos de Hong Kong son alucinantes y tienen una cultura de cine brutal. Rodar allí me dió muchas herramientas para saber cómo se sienten los personajes. Además, empezamos allí y fue bueno para todos porque hicimos piña todo el equipo. Pero fue difícil. Tienes que ir con un plan de rodaje muy hecho ya que no puedes dejarte cosas sin rodar y la presión es muy grande y no lo acabas de disfrutar. Después de terminar la película, dices: «¡He rodado en Hong Kong, en mi primera película!». Eso para un director es la hostia, pero lo he disfrutado más tarde porque no he tenido tiempo de pensar en ello.

-Decías antes que no queríais reiros de la cultura china. ¿Hay algún chiste que se haya quedado fuera por bruto?

-Si, hay cosas que hemos quitado porque Chacha Huang, la actriz que hace de Xiao, nos dijo que podría estar mal visto. También hemos tenido un 'coach' chino que nos iba orientando. Es verdad que la comedia es muy subjetiva: un chiste a alguien le puede hacer gracia y a otro le puede horrorizar. Algunos incluso pueden llegar a decir que somos racistas, pero hay que ver qué personaje dice esos chistes en la película y, la verdad, son gente que no pueden ser referentes de nada. Braulio, por ejemplo, no hace chistes de ese tipo. Estamos en un momento ahora en el que todo el mundo puede opinar de qué y de qué no te puedes reir. Y eso son lugares peligrosos.

-¿Cómo evitasteis que no se volviera repetitiva con respecto a la primera entrega?

-En el fondo, nosotros ironizamos mucho con la segunda parte. Igual que En 'Resacón 2' o en 'Infiltrados en la universidad 2' se utilizan las mismas estructuras, nosotros queríamos jugar con que cuando vas a otro país te va a pasar más o menos lo mismo. Lo bueno es que en la segunda parte es Julián el galan y me podía agarrar a cosas más divertidas que en la primera donde la comedia romantica es un poco más clasica. Yo primé más en esta parte la 'buddy movie', los colegas que se juntan allí y hacen el loco. Hay mucha parte de comedia romántica pero sigue funcionando desde lo torpe que es Braulio, a fin de cuentas es un tío que necesita quedarse allí a vivir e inicialmente no es por amor. He intentado que el humor sea mas 'slastick' y, a ver esto igual es fuerte decirlo, pero algo más Peter Sellers, que Julián se sintiera muy pez fuera del agua o muy ridiculizado. Creo que esta entrega es algo más dinámica y tiene un ritmo más enérgico que la primera parte.

-¿Crees que puede ser un espaldarazo para hacer después tu propio proyecto?

-A ver coges este proyecto con la idea de que puedas hacer tus cosas después. Eso sí, siempre está ahí la sombra de que tiene que ir bien en taquilla para poder mostrar que puedo hacer películas que funcionan, aunque eso no significa que seas buen cineasta. Hay muchas películas increíbles que no han funcionado en taquilla y son peliculones. Creo que 'Perdiendo el este' sí que puede ser un impulso para hacer algo que haya escrito yo y tengo cosas guardadas por si ese filme va bien.