Cartelera

Ozon denuncia los abusos en el seno de la Iglesia católica

Una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon.

'Gracias a Dios' se inspira en hechos reales y, según su realizador, explora los mecanismos del ser humano para liberarse de sus traumas

BORJA CRESPO

Basada en hechos reales, una etiqueta que no siempre funciona como reclamo, aunque no puede estar más sobada, 'Gracias a Dios' se atreve con un espinoso tema candente, los abusos sexuales, ofreciendo al espectador una de las películas más convencionales del sugerente cineasta galo François Ozon. Gran Premio del Jurado en Berlín, muchas voces han comparado la película con la oscarizada 'Spotlight', pero con label francés.

El filme se inspira en la historia de las víctimas del sacerdote Bernard Preynat en Lyon y en los inicios de la Asociación Palabra Liberada. Un padre de familia descubre que el mismo religioso que abusó de él cuando era un boy scout sigue trabajando con niños. Lejos de quedarse de brazos cruzados, decide actuar y reunir a otras personas afectadas con el objetivo de encontrar justicia para las víctimas y que la historia no se repita. El filme está contado desde el punto de vista de los sufridores.

De filmografía tan irregular como sugestiva, Ozon es uno de los realizadores europeos más intensos y prolíficos del cine contemporáneo. 'Gracias a Dios', interpretada por Melvil Poupaud ('Los casos de Victoria'), Denis Ménochet ('María Magdalena') y Swann Arlaud ('Un héroe singular'), supone su película número 18, una cifra nada desdeñable si cotejamos la información y comprobamos que ha filmado en dos décadas casi una película al año, algo poco habitual. Nombre habitual en los festivales internacionales, comenzó en los años 90 con piezas que se alejaban por poco del formato largometraje como 'Regarde la mer'. 'Sitcom', su ópera prima, llamó especialmente la atención por su loable sentido del humor, fresco y excéntrico, marca de la casa.

Una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon.
Una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon.

Desde entonces, el responsable de 'El amante doble' y 'Frantz', sus anteriores propuestas, ha firmado ligeros experimentos audiovisuales a tener en cuenta y alguna obra magna como la estupenda 'En la casa', el mejor trabajo deL Almodóvar francés, tal y como le denominan en algunos círculos. Con tan recomendable filme se llevó la Concha de Oro a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 2012, y el Premio del Jurado al Mejor Guión, dos galardones más que respetables. Con su último trabajo explora los mecanismos del ser humano para liberarse de sus traumas. En este sentido, le interesa sobremanera la palabra.

«Al principio tenía la intención de hacer una película en torno a la fragilidad masculina», relata el sensible Ozon. «Me he ocupado a menudo de mujeres fuertes. En este caso me apetecía acercarme a hombres que deben enfrentarse al sufrimiento y a las emociones, dos cosas que se asocian tradicionalmente al género femenino. De hecho, el primer título de la película era 'El hombre que llora'». Rodada en Francia, Bélgica y Luxemburgo, refleja lo que significó el caso real de Preynat, todavía abierto, acusado en 2016 de abusar sexualmente de decenas de niños, con especial atención a las repercusiones familiares y sociales.

El director leyó testimonios de hombres que habían sufrido abusos siendo niños en el seno de la iglesia. Conmovido, decidió documentarse sobre el tema. La investigación periodística derivó en una primera instancia en la idea de filmar un documental, pero finalmente se decantó por la ficción de larga duración. «Cuando empecé a hablar de forma más concreta del proyecto con las víctimas, sentí una decepción y una especie de reticencia ante el género documental», señala al respecto. «Ya habían concedido decenas de entrevistas a la prensa, habían participado en reportajes, en documentales para televisión… Les intrigaba que un realizador de cine se interesara por ellos. Ya se habían imaginado con personajes de ficción encarnados por actores conocidos». Precisamente el trabajo actoral es uno de los grandes puntos a favor de 'Gracias a Dios', filmada con elegancia y respeto hacia los protagonistas reales.