'Un perro andaluz': el movimiento surrealista irrumpe en el cine

Uno de los fotogramas más impactantes de 'Un perro andaluz'./
Uno de los fotogramas más impactantes de 'Un perro andaluz'.

Luis Buñuel rodó la película con la colaboración como guionista de Salvador Dalí

Boquerini .
BOQUERINI .

Nunca en la historia del cine una breve película de 16 minutos ha dado tanto que hablar como 'Un perro andaluz', la primera película de Luis Buñuel, considerada, además de una obra maestra, como el manifiesto surrealista del cinematógrafo.

Luis Buñuel (Calanda, Teruel, 22 de febrero de 1900 - México D.F. 29 de julio de 1983) es uno de esos españoles universales cuya actividad trasciende con mucho a lo cinematográfico. Estudia el bachillerato en Zaragoza en un colegio de jesuitas. Su primera vocación era la música, tocaba el violín y el piano y cantaba en la iglesia de su pueblo. Su otra vocación son los animales y llena la casa de toda clase de bichos, sintiendo especial fascinación por los insectos. Con 17 años se traslada a Madrid para estudiar ingeniero agrónomo. Se instala en la mítica residencia de estudiantes, ingresa en Ingenieros Industriales, no acaba Ciencias Naturales y se licencia en la rama de Historia de Filosofía y Letras. En la residencia de estudiantes conoce y se une a los miembros más destacados de lo que será la Generación del 27, como sus amigos y compañeros Salvador Dalí, Federico García Lorca o Ramón Gómez de la Serna. Escribe poesía bajo la influencia de Lorca y, atraído por el cine organiza diferentes cineclubs. También practica deportes y como boxeador amateur llega a ser campeón de España en 1921.

En 1925 se instala en París, donde trabaja como ayudante de dirección de Jean Epstein. Es la época del gran auge del movimiento surrealista con Louis Aragon y André Breton al frente. Es un grupo agresivo y audaz que que busca escandalizar a la sociedad burguesa. Sueña con hacer cine a toda costa y pide ayuda a su madre, que le envíe 25.000 pesetas y, junto a Salvador Dalí, hace su debut como director con un cortometraje que titula 'Un perro andaluz', que supone su adhesión al movimiento surrealista y se convierte en el manifiesto cinematográfico del grupo.

Estamos en 1929. Hollywood ya apuesta por el cine sonoro pero en Europa todavía tardaría unos meses en imponerse por lo que resulta normal que se hiciese muda. El rodaje en París dura 15 días y la trama surge de dos sueños: Dalí le contó que soñó con hormigas que pululaban en sus manos y Buñuel soñó con una hoja de navaja que cortaba la luna en dos. Se barajan los títulos de 'El marista en la ballesta' y 'Es peligroso asomarse al interior', pero finalmente Buñuel se decanta por 'Un perro andaluz', para que no guarde relación alguna con los temas del filme.

Un fotograma de 'Un perro andaluz'.
Un fotograma de 'Un perro andaluz'.

Buñuel y Dalí, con quién firma el guion, la consideran como un poema visual: la película comienza con un hombre (Luis Buñuel, como actor) afilando una navaja de afeitar mientras observa, asomándose al balcón, cómo una filosa nube corta la luna. Del mismo modo, él secciona el ojo a una mujer (en realidad era el ojo de una vaca muerta). Es uno de los comienzos más inquietantes de la historia del cine. A partir de ese momento se suceden todo tipo de imágenes impactantes, chocantes o sorprendentes. Remite constantemente al delirio y al sueño, tanto en las imágenes producidas como en la narración de un tiempo no lineal de las secuencias. El propio Buñuel explicaría: «Para sumergir al espectador en un estado que permitiese la libre asociación de ideas era necesario producirle un choque traumático en el mismo comienzo del filme; por eso lo empezamos con el plano del ojo seccionado, muy eficaz». En 1960 el propio Buñuel selecciona una banda sonora para que acompañe las imágenes, incorporando fragmentos de 'Tristán e Isolda' de Richard Wagner y un tango.

'Un perro andaluz' se estrena el 6 de junio de 1929 en el cine Studio des Ursulines de París, con un éxito atronador. Posteriormente se exhibe durante nueve meses ininterrumpidamente en el Studio 28 de la misma ciudad. Los surrealistas acogen a Buñuel como uno de los suyos y la película influye a grandes directores de todo el mundo, una influencia que llega hasta nuestros días.

En 1930, todavía en París, filma 'La edad de oro', que realiza gracias al mecenazgo del vizconde de Noailles, película que provoca un enorme escándalo en Francia, arrasando el cine donde se proyectaba, y un manifiesto de los surrealistas contra él. Sin embargo, 'La edad de oro' le vale a Buñuel una invitación de la Metro Goldwyn Mayer para trabajar en Hollywood en las versiones en castellano de las películas norteamericanas. Pero eso es ya otra historia.