'Obsesión': 'El cartero siempre llama dos veces' a la italiana

'Obsesión': 'El cartero siempre llama dos veces' a la italiana

El exquisito Luchino Visconti debutó como director con esta adaptación de la famosa novela de James M. Cain, en plena II Guerra Mundial

Boquerini
BOQUERINI

La famosa novela de James M. Cain 'El cartero siempre llama dos veces' ha sido llevada al cine varias veces. La más famosa fue la versión que hizo Bob Rafelson con Jack Nicholson y Jessica Lange en 1981. La más clásica fue la que dirigió Tay Garnett en 1946 con Lana Turner y John Garfield. La primera se llevó a cabo en Francia con el título de 'Le dernier tournant', con Fernand Gravey y Michel Simon, dirigida por Pierre Chenal en 1939, año en se que publicó el libro de James M. Cain, en la mejor tradición de la serie negra americana. Pero la adaptación más sorprendente fue la que filmó Luchino Visconti en 1943, en plena II Guerra Mundial con el título de 'Ossessione' ('Obsesión').

Luchino Visconti (Milán, el 2 de noviembre de 1906 – Roma, 17 de marzo de 1976), conde de Lonate Pozzolo, nació en el seno de una familia de la más antigua aristocracia lombarda, los Visconti, cuyo linaje se remonta al Renacimiento. Fue un aristócrata, director de ópera y de cine italiano. Ha sido uno de los cineastas italianos contemporáneos más exquisitos y reconocidos a nivel internacional cuya vida cubre un periodo excepcionalmente interesante y tumultuoso de la historia cultural europea.

En su aristocrático hogar, a los 20 años lo único que había aprendido era a montar a caballo y los equinos su gran afición. Por seguir la tradición de su familia, se vinculó al teatro de la Scala de Milán, (convirtiéndose la ópera en la otra de sus pasiones), medio de expresión artístico con el que su abuelo, el duque Guido Visconti, y su tío Huberto Visconti mantuvieron una estrecha relación.

A principios de los años 30 se va a vivir a París donde su vida y sus ideas cambian radicalmente. Las veladas musicales escuchando a Puccini y Toscanini, fueron sustituidas por las tertulias de café con Jean Cocteau, Coco Chanel, Misia sert y Salvador Dalí. Fue gracias a Coco Chanel, que le presenta a Jean Renoir, cuando el joven Visconti comienza a vincularse con el cine. Estos cambios de rumbo eran típicos de Visconti, y de la misma forma que en su juventud fue un gran mujeriego, a finales de los 30 era extravagantemente homosexual, y habiendo flirteado a principios de los años 30 con el fascismo, se convirtió al socialismo de la mano del primer ministro francés Leon Blum, para pasar después a militar en el Partido Comunista Italiano, llegando a ser un héroe de la resistencia durante la Guerra.

Pasión por el cine

Trabajando como ayudante de Jean Renoir, Visconti desarrolla su gran pasión por el cine. Es su ayudante de dirección en 'Los bajos fondos' y asistente y diseñador de vestuario en 'Une partie de campagne'. Es Renoir quien le da a Visconti un manuscrito traducido al francés de la novela de James M. Cain, asegurándole que ahí había una gran película. Cuando Renoir prepara 'Tosca' en Italia, tiene a Visconti como ayudante. Sin embargo la declaración de guerra obliga a Renoir a regresar precipitadamente a París y Visconti se desentiende el rodaje, que es proseguido por cineastas italianos, pensando ya en dirigir sus propias películas.

Tres fotogramas de la película.

El debut como director de Luchino Visconti iba a ser con 'El amante de Gramigna' una novela corta de Gionanni Verga, pero fue prohibida. Fue entonces cuando Visconti recordó la novela que le había dado Renoir. Visconti adapta el relato a la realidad italiana, una historia muy negra que nada tenía que ver con las comedias de teléfonos blancos que propiciaba el fascismo. Sorprendentemente el rodaje es autorizado, según Visconti por estar basado en una novela americana. Pero Visconti había cambiado la trama, mostrando las pasiones obsesivas de los conductores de camiones del Valle del Po, un paisaje hostil y triste donde uno de ellos desarrolla una pasión obsesiva. El reparto inicial va a contar con Anna Magnani, que iba a debutar como actriz dramática, y Massimo Girotti. Sin embargo, poco antes del inicio del rodaje Magnani confiesa a Visconti que está embarazada y este se ve obligado a sustituirla ya que, por las fechas previstas del rodaje, su embarazo hubiera resultado demasiado evidente y es cambiada por Clara Calamai. El tercer personaje lo hace el español Juan de Landa.

La película se rueda en 1942 y cuenta como la bella Giovanna (Clara Caramai) vive junto a su obeso y déspota marido, Giuseppe Bragana (Juan de Landa), que regenta un restaurante-gasolinera junto a una carretera en una comunidad mezquina y chismosa. Es precisamente por esa carretera, por esa permanente y accesible posibilidad de escapar, por donde un día llega a bordo de un camión Gino Costa (Massimo Girotti), un atractivo y desastrado vagabundo. Nada más verlo, Giovanna comienza a amarlo casi tanto como odia a ese marido que la subyuga, y no tarda en caer en sus brazos.

El estreno

'Obsesión' se estrena el 16 de mayo de 1943 en el cine Arcobaleno, de Roma y desde el primer momento genera una enorme polémica. Visconti escribe en el programa de mano: «Mi idea principal es la de contar historias sobre hombres vivos, no solo sucesos. De todas las tareas que me conciernen como director, la que más me excita es es la de trabajar con actores, encontrar material humano con el que crear nuevos hombres». Vittorio Mussolini (el hijo del Duce) la califica como anti italiana y pide su prohibición. Benito Mussolini se interesa por la película (probablemente debido a lo escandalizado que se encontraba su hijo) y pide que se la exhiban. En un principio se autoriza su exhibición con muchas restricciones, para ser después prohibida definitivamente, ordenándose que se destruyan todas las copias. La película se salva gracias a una copia no destruida que conservaba el propio Visconti.

La película es considerada como precursora del neorrealismo que surgiría tras la guerra. Poco después, el estadounidense Tay Garnett hace su propia adaptación de la novela de James M. Cain. Años después, el famoso crítico cinematográfico de The New York Times, Vincent Canby, diría que «comparar la 'Ossessione' de Visconti con la película de Garnett era como comparar una producción de 'La Traviata' con un anuncio televisivo de McDonald's».