En cartelera

Una masacre terrorista rodada con nervio

'Hotel Bombay' recrea con los mecanismos del thriller los atentados en la ciudad india en 2008 que se saldaron con 173 muertos

Borja Crespo
BORJA CRESPO

'Hotel Bombay' no es una película amable, a pesar de su exótico título, poco que ver con esas comedias dirigidas a la audiencia de avanzad edad que proliferan en el circuito de V.O.S. Se basa en un escalofriante hecho real ocurrido en la ciudad de Bombay en noviembre de 2008 que acabó en tragedia. Un grupo de terroristas paquistaníes irrumpió en el hotel Taj Mahal Palace, reteniendo a su personal y huéspedes durante varias horas desesperadas. Presentada el pasado año en el festival de Toronto, estamos ante un thriller que busca cierto realismo en su retrato, sin dejar de pensar en el espectáculo, en la línea del cine de Paul Greengrass.

Rodada con nervio por el debutante Anthony Maras, nombrado uno de los diez mejores directores de 2018 según la revista 'Variety', su estructura narrativa se apoya en los puntos de vista de varios personajes implicados en un terrible conflicto que acabó con numerosos muertos. Un camarero trabajador en el edificio, una niñera, el jefe de cocina y varios turistas confluyen en sus movimientos por el lujosos alojamiento buscando salir del embrollo sanos y salvos. Anupam Kher ('La gran enfermedad del amor'), Dev Patel ('Lion'), Armie Hammer ('Call me by your name'), Nazanin Boniadi ('Homeland') y Jason Isaacs ('La cura del bienestar') conforman el reparto principal de esta co-producción entre Australia, India y EE.UU.

En su reconstrucción ficcionada 'Hotel Bombay' apuesta por el ser humano, cree en su generosidad, describiendo el heroísmo de varias personas durante el secuestro. No elude la crueldad de lo que aconteció en torno al secuestro, los asesinatos a sangre fría, se enfrenta a la irracionalidad, pero puede ser acusada de convertir en un thriller de acción al uso unos acontecimientos excesivos e inesperados que acabaron en una masacre. El filme, cargado de tensión, comienza reflejando la ostentación que se exhibe en los hoteles de estas características.

Pero la aparente paz espiritual apoyada en el lujo se ve truncada por la amenaza de unos sujetos armados con ametralladoras que no dudan en apretar el gatillo sin escrúpulos en nombre de unos ideales discutibles. El director también coescribe el guión a partir de entrevistas a testigos y supervivientes del atentado, que no fue el único en la ciudad por esas fechas. Un total de doce ataques acabaron con 173 vidas humanas.