Maribel Verdú se lía con un chaval de Bilbao

Maribel Verdú y Germán Alcarazu protagonizan 'El doble más quince', que llegará a las salas en otoño./
Maribel Verdú y Germán Alcarazu protagonizan 'El doble más quince', que llegará a las salas en otoño.

Mikel Rueda estrena en el Festival de Málaga su tercer largo, 'El doble más quince', la historia de una madre de familia que contacta con un menor en un chat de sexo

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Chatear tiene esos peligros. La química con un interlocutor se puede venir abajo cuando del mundo virtual se pasa al real. Es lo que le sucede al personaje que encarna Maribel Verdú en 'El doble más quince', una médica y madre de familia bilbaína con dos hijos, hastiada de su rutina matrimonial y con ganas de marcha. Primero las pilas de los juguetes acaban en el vibrador. Después, se asoma curiosa a un chat de sexo y entabla conversación con un desconocido... que en persona resulta ser un chaval de dieciséis años (Germán Alcarazu).

Mikel Rueda (Bilbao, 1980) compite en el Festival de Málaga con su tercer largometraje, una sensible aproximación a la soledad y el miedo de dos personas que conectan pese a separarles la edad y la condición social. «El tema puede parecer arriesgado, pero una vez que te metes en la película te das cuenta de que no va de eso», precisa el director. La mujer madura y el menor son, según Rueda, seres solos y perdidos. «A veces, en la vida te encuentras con alguien con el que conectas, aunque no sabes muy bien por qué. Ves un espejo en el otro. Me apetecía poner juntas la edad adulta y la adolescencia, cuando tienes toda la vida por delante y no sabes quién eres, y cuando te acercas a los cincuenta, has hecho todo lo que se supone que tienes que hacer, pero te vuelven las mismas preguntas que te hacías antes con más fuerza».

A Rueda le gustaría que 'El doble más quince' se publicitara así, como una película que aboga «por reconocer que todos tenemos miedo». Pero el juego de la cinta, una vez que los protagonistas se conocen y comienzan a pasear por Bilbao, se sustenta en el suspense de saber si, al final, se acostarán o no. «La tensión sexual está clara», admite su autor. «Desde los ensayos buscábamos la química y complicidad entre ambos. Tenía que ser creíble que una mujer como Maribel dijese: esta alma que tengo enfrente me atrae. Y que un chaval como Germán de repente se fijase en una mujer de la edad de Maribel. Quería que el espectador no supiese qué va a pasar».

Germán Alcarazu, un chico de Zorroza descubierto por Rueda en su anterior película, 'A escondidas', ya ha cumplido los veintiuno, pero resulta perfectamente creíble como desorientado adolescente de dieciséis o diecisiete años. Dejando de lado el morbo, 'El doble más quince' –el título alude a la edad de la protagonista– recuerda mucho a 'Antes del amanecer', aquella romántica crónica en la que Julie Delpy y Ethan Hawke se encontraban en un tren y paseaban durante un día por Viena sin saber si iban a volverse a ver. «La trilogía de Richard Linklater estuvo presente, el concepto de 'road movie' andando», admite Mikel Rueda, que hace tres años dirigió 'Caminan', un corto con los mismos actores y personajes que la película a modo de 'teaser' para conseguir financiación.

Un canto de amor a Bilbao

Licenciado en Comunicación Audiovisual y becado por la Diputación de Bizkaia para estudiar cine en Nueva York, Mikel Rueda comenzó trabajando en 'Vaya semanita' y en 2010 debutó con una cinta de encargo, 'Izarren Argia' (Estrellas que alcanzar). Cuatro años más tarde, compitió en el Festival de Málaga con 'A escondidas', una sutil y pudorosa historia de amor entre un quinceañero que se enfrenta a su cuadrilla al descubrir su orientación sexual y un inmigrante ilegal. La cinta, además de descubrir a Alcarazu en un casting entre 3.000 alumnos de institutos, obtuvo excelentes críticas y viajó a quince países.

Maribel Verdú con Germán Alcarazu, su compañero en el filme, y el director Mikel Rueda. / Jordi Alemany

Gracias a una amiga común, Bárbara Goenaga, Rueda contactó con Maribel Verdú y escribió el guion pensando en ella. «Aceptó un papel arriesgado con la cámara encima todo el tiempo y con un chaval que no tiene su experiencia. Me parece muy difícil lo que hacen los dos, ese tipo de interpretación naturalista que no siempre está valorada».

El tercer personaje de la cinta es, sin duda, Bilbao. La Ría está omnipresente en las andanzas de la pareja, en especial Zorrozaurre y los vestigios de un pasado industrial en trance de transformación. «Me gusta mi ciudad y las historias que fluyen por la Ría. En 'A escondidas' mostraba un Bilbao más escondido, de barrio. Aquí aparece el Bilbao que fuimos y el que vamos a ser, el pasado industrial y el urbano. Esa idea de que somos lo que hemos sido iba bien con los personajes».

Lejos de la postal turística –«el que no la conozca no sabrá qué ciudad es, prefería mostrar una urbe anónima»–, 'El doble más quince' es también un canto de amor a un Bilbao sin el que Mikel Rueda no concibe su oficio. «Cuando vine de Nueva York me decían que me fuera a Madrid, pero necesito estar bien emocionalmente para trabajar. Sigo queriendo contar historias de aquí».