'Grupo salvaje', la última gran epopeya del Oeste

William Holden y Jaime Sánchez, en 'Grupo Salvaje'./
William Holden y Jaime Sánchez, en 'Grupo Salvaje'.

Como buen western crepuscular, la película de Sam Peckinpah es una balada sobre el paso del tiempo, sobre un cambio de época y los hombres que vivieron esa frontera

Boquerini .
BOQUERINI .

Hace 50 años que se estrenaba la que Fernando Trueba definió como «la última gran epopeya del Oeste», 'Grupo salvaje', una obra maestra del género y una obra maestra de la historia del cine. El estreno tuvo lugar en Los Ángeles el 18 de junio de 1969, cuando el mundo vivía los momentos previos a la llegada del hombre a la Luna. A Nueva York llegó el 25 de junio, y a España el 19 de enero de 1970, eso sí, debidamente podada. Una poda que se superponía a la realizada por los productores americanos contra la versión que presentó su director, Sam Peckinpah.

Sam Peckinpah (Fresno, California, 21 de febrero de 1925 - Inglewood, California, 28 de diciembre de 1984), siempre fue un apestado en Hollywood. Sus señas de identidad cinematográficas pasaron por una tensa violencia que subyace a lo largo de sus películas, estallando de forma sangrienta en sus últimos minutos, una violencia que Peckinpah filma a cámara lenta y, generalmente, con niños como testigos. Estudió derecho y se enroló en los marines. Trabajó en teatro como productor y director. Tras su debut con una 'tv movie' que en Europa se vio en cines y de la que Peckinpah siempre renegó, el director debutó en el largometraje con 'Duelo en la alta sierra', (1962), que ya sentaba las bases del western crepuscular, variante del género del que el cineasta fue siempre su mayor artífice. Sus películas siempre llegaban al límite o estaban en el límite.

A Peckinpah la Columbia le había amputado salvajemente 'Mayor Dundee' (1964), rodaje del que estuvo al borde de ser despedido si no es porque Charlton Heston y todo el equipo se enfrentaron al estudio. El director denominaba a estos ejecutivos de Hollywood como 'los funcionarios' porque nunca entendían nada. Durante algunos años el director tuvo que hacer televisión para comer hasta que en 1968 vislumbra la posibilidad de rodar un nuevo largometraje, el tercero de su filmografía, 'Grupo salvaje', toda una desmitificación del western, con amistad traicionada, personajes desarraigados y violentos y pistoleros otoñales, a través de la historia de una banda de forajidos en la que será su última misión en un lejano oeste cambiante por el ritmo de los tiempos. El guión de estaba escrito por Sam Peckinpah y Walon Green sobre una historia de este último y del actor y especialista Roy N. Sickner, que presentaba una dramática lucha entre el nuevo Oeste que surgía con los albores del siglo XX y el viejo oeste que se esfumaba para siempre.

La acción se sitúa en Texas en 1914. Disfrazados de soldados, el 'grupo salvaje', una banda de forajidos encabezada por Pike Bishop (William Holden), y su lugarteniente Dutch (Ernest Borgnine), se adentran en la ciudad de Starbuck para atracar el banco y apoderarse de la nómina del ferrocarril. Pero Deke Thronton (Robert Ryan), un antiguo cómplice de Pike, ahora al servicio de la compañía del ferrocarril, les espera y les tiende una emboscada. Cuando Pike y los suyos se dan cuenta, ya es demasiado tarde. Se organiza un tiroteo en el que mueren muchos civiles. Pike y sus hombres descubren que los sacos que han robado contienen chatarra y no oro. Se ven obligados a cruzar la frontera y refugiarse en México, donde ofrecen sus servicios a Mapache (Emilio Fernández), un general rebelde.

Un fotograma de 'Grupo salvaje'.
Un fotograma de 'Grupo salvaje'.

La película se rueda en localizaciones de México, Arizona y Texas en los 81 días que la Warner le había impuesto de rodaje, entre el 25 de marzo y el 30 junio de 1968. Once de ellos ocupó el rodaje del sangriento tiroteo que cierra la película, que Peckinpah improvisó. Peckinpah acentuó también el tono desesperadamente romántico de la historia, buscando el contraste con el estallido final de violencia y entrega al estudio una cinta de 145 minutos lo que enfurece a los 'funcionarios' de la Warner que consideran que no hay cines que quieran estrenar una película tan larga, teniendo que poner solo dos sesiones en lugar de las tres habituales, con la consiguiente disminución de ingresos de taquilla, y rápidamente encargan a un montador que corte todo lo que no sea imprescindible. A la película le amputan más de 80 minutos, desapareciendo todos los flashbacks que explicaban la relación en el pasado entre William Holden y Robert Ryan. La bronca de Peckinpah con los directivos de la Warner fue enorme, y el director se niega a aparecer en los créditos como guionista, cosa que no solo no logró sino que fue nominado al Oscar como guionista. Afortunadamente, años después, la película se repone con 'el montaje del director', es decir tal y como la concibió Peckinpah en su momento.

La película es un enorme éxito crítico. Se habla de ella como 'la más violenta de la historia del cine'. Pero es sobre todo, como buen western crepuscular, una balada sobre el paso del tiempo, sobre un cambio de época y los hombres que vivieron esa frontera. Trueba contaba: «Construida sobre antinomias: siglo XIX / siglo XX; realismo / poesía, épica / intimismo; honor / dinero; caballo / coche; brutalidad / ternura; viejo / niño; amigo / enemigo; profesionalidad / estupidez; plano supergeneral / primerísimo plano… 'Grupo salvaje' se abre con una batalla y se cierra con otra, es la crónica de una tregua, narrada con un romanticismo devastador, que Peckinpah logra a base de rodar cada escena, incluso cada plano, como si se tratase de toda la película, como si le fuera la vida en ello». Y el director de 'Belle époque' concluyó asegurando: «La película es un documental sobre rostros, arrugas, ojeras, risas y andares».

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