'Tierra sin pan', el demoledor retrato de Buñuel de Las Hurdes

La polémica cinta es la mirada del cineasta a una de las regiones más deprimidas de la España de la época, aislada casi por completo del exterior

Un fotograma del documental./
Un fotograma del documental.
Boquerini .
BOQUERINI .

Fue la tercera película de Luis Buñuel, un mediometraje de 27 minutos que está considerado como uno de los mejores documentales de la historia y también uno de los más polémicos. 'Las Hurdes, tierra sin pan' era la mirada del cineasta a una de las regiones más deprimidas de la España de la época, aislada casi por completo del exterior. El próximo estreno de la película de animación 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', que recrea como se pudo rodar 'Las Hurdes, tierra sin pan', así como el debate de la España vacía, pone de actualidad la película de Buñuel, 86 años después de su estreno.

'Las Hurdes, tierra sin pan' fue la primera película que Buñuel rodó en España, ya que las dos anteriores, 'Un perro andaluz' y 'La edad de oro' las había hecho en París. Y se pudo rodar casi por casualidad. Buñuel acababa de romper con los surrealistas y se encontraba bastante perdido. Había leído un libro que había publicado Gregorio Marañón sobre la comarca cacereña y un estudio antropológico de Maurice Legendre y pensó en visitarla y rodar cómo vivían sus habitantes. En el libro de memorias 'Mi último suspiro', Buñuel recordaba: «Había en Extremadura, entre Cáceres y Salamanca, una región montañosa desolada, en la que no había más que piedras, brezo y cabras: Las Hurdes. Tierras altas antaño pobladas por bandidos y judíos que huían de la Inquisición, y yo acababa de leer un estudio completo realizado sobre aquella región por Legendre, director del Instituto Francés de Madrid, que me interesó sobremanera». Sin embargo Buñuel no encontraba productor que la financiase. Comentando la idea de la película con su amigo, el profesor anarquista Ramón Acín, éste, que acababa de comprar un billete de la lotería de Navidad, le prometió que si el billete salía premiado, el dinero sería para que pudiese rodar la película. Y a Acín le tocó el 'gordo' de Navidad y cumplió su promesa.

Acín era una persona que compartía con Buñuel su interés por los movimientos artísticos. Además de profesor de la escuela de Magisterio, era pintor, escultor, coleccionista y escribía en los periódicos con una mentalidad muy renacentista. De esta manera se convirtió en el mecenas de Buñuel y productor de 'Las Hurdes'. Y no solo le prestó el dinero, sino que también participó en el guion y en el rodaje que tuvo lugar entre el 23 de abril y el 22 de mayo de 1932.

Buñuel rueda con una cámara prestada por su amigo, el director francés Yves Allégret, un duro documental de carácter etnográfico y antropológico, en el que se recogen las costumbres sociales, los modos de vida familiares, el trabajo en el campo y la supervivencia de la gente en una zona inhóspita. Además de esa región, se muestra el descabezamiento de los gallos en el pueblo salmantino de La Alberca, una violenta ceremonia en la que los recién casados deben arrancar el cuello de una de estas aves, atada por las patas a una cuerda. También filma cómo un burro moribundo es picado por las abejas hasta su muerte, el entierro de un niño con su ataúd blanco descendiendo por el río, unos críos zarrapastrosos leyendo en la pizarra de una escuela miserable «hay que respetar los bienes ajenos» y, la escena más impactante y famosa de todas, cuando una cabra se despeña cayendo desde unos riscos.

Un fotograma del documental.
Un fotograma del documental.

El resto del filme, tras unas observaciones de pasada sobre el monasterio de Las Batuecas, consiste en un recorrido por los más miserables pueblos de Las Hurdes dominados por el paludismo, la anemia, la tuberculosis, el bocio, el cretinismo, el enanismo, la discapacidad, la sordomudez y la peor de todas las enfermedades, el hambre. El espectáculo resulta muy impactante. La voz en off asegura que muchos de los vecinos no han comido nunca pan y que algunos pasan días enteros sin comer más que alguna hierba o algún nabo.

Sin embargo, como pasa tantas veces en los documentales, cuando lo que se quiere filmar no pasa ante el objetivo de la cámara, hay quien provoca que algo acabe sucediendo. Así, el burro acosado a picotazos por las abejas no se lo encontró Buñuel por casualidad, sino que, sabiendo que el animal estaba en las últimas, lo recibió de una aldeana. Lo que hizo Buñuel fue untar su piel con miel para que abejas y moscas acudiesen sobre él. También la escena de la cabra estaba provocada, ya que no se despeña accidentalmente. Antes de caer había sido abatida de un disparo. En la película puede apreciarse el humo de una escopeta, con la que dispararon disparado al animal.

Buñuel montó la película en la cocina de su casa. Medía los metros de celuloide de película con su brazo y sin moviola, cortaba y pegaba los fotogramas sobre una mesa. La película se estrena en el Palacio de la Prensa de Madrid en una sesión a la que se ha invitado a políticos e intelectuales de la República. Como no ha habido dinero para sonorizarla, es el propio Buñuel quien va narrando en la sala lo que se está viendo. El escándalo es mayúsculo, algo a lo que ya estaba acostumbrado Buñuel, ya que sus dos películas anteriores también habían provocado sendos escándalos. Los presentes protestan por el retrato que hace el filme de Las Hurdes, y el gobierno de la República prohíbe su exhibición. Ramón Acín, que esperaba recuperar su inversión, nunca lo pudo hacer, ya que el estallar la guerra civil, logra escapar de su casa de Huesca. Los sublevados detienen a su mujer, una famosa pianista e intelectual como él, y dicen que si Acín no se presenta voluntariamente, la matarán. Y Acín, pensando en salvar a su esposa, se presenta ante las autoridades militares voluntariamente. Fusilaron a los dos.

Buñuel logró sonorizar la película en París en 1937 y aunque en Francia también es prohibida, tras la Guerra Mundial se empieza a exhibir por el mundo, dando beneficios, que van a las manos de los hijos de Acín. Cineastas como Joris Ivens, Joseph Losey o Robert Flaherty, elogian la película, lo que contribuye a su fama. Carlos Saura la tuvo como punto de partida para su documental 'Cuenca' (1958): «En el año 1932, cuando Luis Buñuel realizó 'Las Hurdes, Tierra sin pan', pudo nacer una genuina escuela del documental, entroncada con las raíces más profundas del temperamento hispánico. Solo se debía seguir el camino que Luis Buñuel nos dejó, pero nadie lo hizo», dijo Saura.

La película que llega ahora, 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', dirigida por Salvador Simó a partir del cómic de Fermín Solís. Cuenta la historia de la amistad de Luis Buñuel y Ramón Asín y como se hizo aquella película. Simó no ha querido recrear en animación la película ya que consideró absurdo intentar enmendar la plana a Buñuel, por lo que ha incluido escenas reales del filme de Buñuel en las imágenes animadas de Buñuel y sus amigos. Lo curioso es que muchas de estas imágenes reales son los descartes de 'Las Hurdes, tierra sin pan', que se conservan, ofreciendo así una nueva visión del filme de Buñuel.