La joya del Neorrealismo que tardó 24 años en verse en España por la censura

Una imagen de 'Roma, ciudad abierta' (1945), de Roberto Rossellini./
Una imagen de 'Roma, ciudad abierta' (1945), de Roberto Rossellini.

Roberto Rossellini dirigió 'Roma, ciudad abierta' en una Italia que se lamía las heridas de la guerra. Para los censores españoles, aquella obra maestra era «una canallada repelente»

BOQUERINI

En la Roma recién liberada de la ocupación alemana de 1945, Roberto Rossellini dirige una de las grandes películas de la historia del cine. Establece uno de los puntos culminantes de un estilo recién creado, el Neorrealismo, en las más duras condiciones imaginables: sin presupuesto, con un reducidísimo equipo técnico y con los restos del material fílmico de los laboratorios fascistas. Pero a pesar de todos los inconvenientes, Rossellini realiza una auténtica obra maestra sobre la supervivencia y la lucha por la libertad.

Protagonizada por Aldo Fabrizi, Anna Magnani, Marcello Pagliero, Vito Annichiarico y Nando Bruno, junto a actores no profesionales, 'Roma, ciudad abierta' transcurre en las postrimerías de la II Guerra Mundial, con la ciudad de Roma aún ocupada por los nazis. El idealista líder de la resistencia, el comunista Giorgio Manfredi (Marcello Pagliero), perseguido por la Gestapo, se reúne con su grupo en un apartamento prestado por un simpatizante, el tipógrafo Francesco (Francesco Grandjacquet), al que piden ayuda para llevar dinero, provisiones y otros enseres al campo de batalla. Francesco mantiene relaciones con su vecina, Pina (Anna Magnani), una viuda que lleva adelante a su pobre familia y que además espera un hijo de Francesco.

El sacerdote católico Pietro Pellegrini (Aldo Fabrizi), amigo de todos ellos, quiere casar a Francesco con Pira. La temible Gestapo sólo piensa en arrestar a Manfredi, miembro del Comité Nacional de Liberación. Annie Marie ofrece refugio en su casa a Manfredi y a alguno de sus compañeros pero, tras una denuncia de Marina (Maria Michi), una vecina que tiempo atrás fue una antigua amante de Giorgio, son descubiertos y los alemanes rodean la casa en la que se esconde el líder de la resistencia y sus camaradas. Algunos consiguen escapar por los tejados, pero Manfredi es apresado...

'Roma, ciudad abierta'.
'Roma, ciudad abierta'.

Con narrativa típicamente hollywoodiense pero rodada con un estilo documental, Rossellini atrapa en los fotogramas de 'Roma, ciudad abierta' la atmósfera y el estremecimiento de la lucha de la Resistencia, formada por gente corriente, contra el fascismo. La historia, en clave de melodrama, plantea la eterna lucha entre el bien y el mal, entre la clase trabajadora, pobre, esforzada y sufriente en contraposición a aquellos que venden sus almas por el dinero, el lujo o los falsos ideales. Anna Magnani realiza un increíble trabajo interpretativo en el que vuelca sus propia experiencia vital cargada de humanidad. También destaca el sacerdote interpretado con sensibilidad por Aldo Fabrizi.

El estreno mundial de 'Roma, ciudad abierta', el 27 de septiembre de 1945, tuvo una fría acogida en Italia, ya que políticamente el país se encontraba en una situación de desestabilización. Los partidos antifascistas aún no se habían puesto de acuerdo en el gobierno que se haría cargo de Roma, y se creó una coalición dispar formada por comunistas, democristianos, liberales, radicales y socialistas. La película logra la Palma de Oro del Festival de Cannes y es nominada al Oscar al mejor guion. Entonces inicia su imparable fama mundial. Sin embargo, en España, la película estuvo prohibida hasta finales de 1969, aunque nueve años antes tuvo un único pase en el Festival de San Sebastián.

La cinta se presenta a la censura española en 1949, cuatro años después de su estreno y de ser aclamada en todo el mundo. Fue prohibida automáticamente. Un censor la califica como «una canallada repelente». Otro escribe en su acta: «No uno ni dos, sino varios pasajes de esta película aconsejan su prohibición. El argumento y el propósito son también inadmisibles. Si algo es perfecto en 'Roma, ciudad abierta', es la propaganda comunista». A pesar de que la contienda mundial hacía cuatro años que había finalizado con la derrota alemana, otro censor indica: «No estamos para germanofobias, sino para germanofilias. ¡Frente único contra los rusos!». Y aún un cuarto asegura: «Es una pura inmundicia, del primero al último rollo. Una vileza, un ejemplo de abyección sencillamente intolerable para cualquier persona bien nacida. No ya por razones políticas sino por elementales imperativos del decoro humano, tiene que prohibirse».

Tras aceptarse que se pueda ver en el Festival de San Sebastián de 1958, 'Roma, ciudad abierta' se vuelve a presentar a la censura, aunque fuese al menos para poderse ver en cineclubs, dada la trascendencia que tenía el filme de Rosselini, siendo de nuevo tajantemente prohibido. En una de las actas de un censor puede leerse: «No creo que el valor técnico y artístico de la película sea suficiente para autorizarla, ya que ofrece trascendencia política de consecuencias insospechadas». Y proseguía: «A mi juicio no merece afrontar el riesgo que supondría su exhibición en todos los cineclubs de España».

En 1968 se intenta por tercera vez que se pueda proyectar, al menos en las llamadas salas especiales y de arte y ensayo recién creadas, pero es prohibida otra vez: «Se presenta al héroe y mártir como comunista y no como un patriota italiano. Por otra parte, hay una exhibición de ferocidad fascista y toda una serie de implicaciones políticas». Y otro escribe: «Hay un tema de colaboración de cura y comunistas que es de actualidad y no creo que debe verse en la pantalla». Pero en este caso se recurre la prohibición, alegando que incluso en la España del momento existían esos curas obreros y comunistas, cuyo encarcelamiento lo habían recogido los periódicos.

La distribuidora pide, al menos, que se pueda ver con subtítulos en las capitales de provincia en las que están permitidas esas 'salas especiales'. Finalmente es aprobada exclusivamente para los cineclubes «a reserva de que se presenten el texto de los subtítulos en castellano para su previa aprobación». Finalmente, en 1969, veinticuatro años después de su realización, 'Roma, ciudad abierta' llega a determinadas ciudades españolas, en versión subtitulada y con los subtítulos debidamente censurados en determinados momentos.

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