'Con faldas y a lo loco': «Una película de maricones»

Tony Curtis, Marilyn Monroe y Jack Lemmon en 'Con faldas y a lo loco'./
Tony Curtis, Marilyn Monroe y Jack Lemmon en 'Con faldas y a lo loco'.

La censura española prohibió durante años la comedia de Billy Wilder, incluido el mítico final de «nadie es perfecto»

BOQUERINI

En la lista de las mejores comedias de la historia, 'Con faldas y a lo loco' sale siempre la primera, se haga cuando se haga la votación. Una comedia perfecta de ritmo endiablado y diálogos inolvidables, incluido ese final con el «nadie es perfecto», que en España no se pudo ver hasta que murió Franco. Para sus censores, 'Con faldas y a lo loco' no era más «una película de maricones» que no tenía remedio y que se prohibió cuantas veces se presentó a censura.

La cinta se había estrenado en Estados Unidos en 1959. Billy Wilder la rodó después de 'Testigo de cargo' e inmediatamente antes de 'El apartamento'. Fue la primera película de Wilder con Jack Lemmon, con el que después filmará otras seis películas. El rodaje, contra lo que refleja el filme, fue un infierno, sobre todo por Marilyn Monroe, que nunca se sabía los diálogos, llegaba tarde al rodaje –cuando llegaba- y llevó a la desesperación a Tony Curtis, su galán en la historia. Sin embargo, Wilder, sabedor del potencial de Marilyn Monroe en la pantalla, aun rodaría con ella 'La tentación vive arriba'.

'Con faldas y a lo loco' se inspiraba en una comedia francesa de 1935, 'Fanfare d'amour', que tuvo un remake alemán llamado 'Ellas somos nosotros'. Wilder siempre intuyó el potencial cómico de aquella historia, y con su guionista (de cabecera desde entonces) I. A. L. Diamond, reescribió la historia, llevándola a la América de la 'ley seca' e iniciándola en la famosa matanza del día de San Valentín en Chicago. Todo funciona como un engranaje perfecto, sin embargo cuando la distribuidora presentó la película a la Junta de Censura para su estreno en España, no les hizo nada de gracia.

'Con faldas y a lo loco' se presentó una primera vez a la censura en 1960 con el título castellano de 'Una Eva y dos Adanes'. La traducción de su título original, 'Some Like in Hot', sería 'Algo caliente como esto'. Los censores calificaron 'Con faldas y a lo loco' como una película 'pornográfica', con «crudísimas escenas de erotismo y pornografía de las que no tienen cura» y la fulminaron ipso facto: «Prohibida aunque solo sea por subsistir la veda de maricones». Por supuesto el que Jack Lemmon y Tony Curtis pasasen parte del filme vestidos con topas femeninas fue una razón de peso para aquellos guardianes de la moral.

La distribuidora la volvió a presentar a censura, dos años después, ya con el título de 'Con faldas y a lo loco', con 16 cortes, incluida la eliminación del final con el 'Nadie es perfecto', a ver si así se autorizaba su exhibición. Pero para los censores seguía siendo «inadmisible, sin posibilidad de arreglo». Y lo explicaban: «El equívoco sexual, socialmente considerado, fomenta la corrupción. La frontera natural de los sexos debe observarse públicamente, dejando al misterio de la intimidad esta lacra». Era evidente que los censores no habían entendido nada de la película de Billy Wilder, y en su obsesión por el sexo, concluían: «Todo ello implica una fuerte invitación a la 'valentía' o descaro social de los homosexuales. ¡Hasta un noviazgo! Pero hay algo más grave aún: En tanto la proyección queda desplegada a toda vela para los 'maricas', aparece cortada, cortadísima en cuantas secuencias se dedican a la sexualidad del hombre normal. Secuencias pornográficas, protagonizadas por Marilyn».

Aún así la distribuidora española recurrió la decisión, con un alegato que explicaba: «Si bien es verdad que los dos protagonistas actúan en buena parte de la película vestidos de mujer (…) es debido a que con ello pretenden eludir la amenaza de muerte que se cierne sobre ellos, pero sin que en ninguna escena se produzca ni sugiera equívoco alguno sobre el particular, por cuanto reiteradamente manifiestan su desagrado por el papel que les toca representar y su deseo de vestir de nuevo y cuanto antes sus normales vestidos masculinos». Pero los censores siguieron sin entender nada: «Hay películas que no tienen arreglo a menos que se conviertan en otras distintas», sentenciaron.

Todavía se intentó una vez más que fuese autorizada, a mediados de los 60, pero la censura siguió sin dar su brazo a torcer, siempre argumentando la prohibición; «En la película hay una sobrecarga de equívocos, escenas y exhibiciones de clara intención lasciva».

No sería la única película de Billy Wilder que tuvo un encontronazo con los censores franquistas. 'El Apartamento' e 'Irma la dulce' también fueron prohibidas. Incluso ya en sus últimos coletazos, la censura cortó un plano general lejano de '¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?' en que se intuía a los dos protagonistas nadando desnudos en el mar.