'Kárate contra mafia', quizá la peor película del cine español

El protagonista de 'Kárate contra mafia'./
El protagonista de 'Kárate contra mafia'.

El cineasta vasco Ramón Saldías 'convirtió' Las Palmas de Gran Canaria en Hong Kong en la primera película de artes marciales rodada en nuestro país | La cadena francoalemana Arte la ha calificado como la peor película de nuestro cine

Boquerini .
BOQUERINI .

El cine español está lleno de despropósitos pero es posible que no haya ninguno como el de 'Kárate contra mafia', un intento de película de acción, que se torna en comedia muy a su pesar debido a la cutrez de su producción y lo ridículo de su trama y del trabajo de sus intérpretes. Tal fue la desfachatez, que hace algunas semanas el canal de televisión francoalemán Arte calificó la cinta, dentro de su serie 'B-Movies', como la peor película del cine español.

Rodada en 1980 por el cineasta vasco Ramón Saldías en las Palmas de Gran Canaria, 'Kárate contra mafia' tiene el dudoso honor de ser la primera película de artes marciales del cine español, en un momento en el que la filmografía de Bruce Lee y el subgénero estaban en lo más alto. Y lo que es más importante: trata de ocultar todo el tiempo su origen español, intentando que el filme pase por otra película asiática más.

El protagonista es Agustín Denis, campeón nacional de taekwondo de la época, que en los créditos se hace llamar King Dragón. La película comienza cuando el marinero Lai Chao (Denis) llega a Hong Kong tras una larga travesía. Nada más descender del barco es asaltado en el muelle por varios individuos con los rostros ocultos por pasamontañas, pero como es un experto en artes marciales los deja fácilmente fuera de combate. Atraída por el alboroto, la Policía acude al lugar y los atacantes huyen. Los agentes se disponen a interrogar a Lai Chao y al registrar su equipaje encuentran una bolsa repleta de diamantes de contrabando. Los policías le arrestan como sospechoso, pero se les escapa. Lai Chao se dirige a la tienda del viejo sabio Kao-Ki, de cuya nieta, Tiu, está enamorado. El anciano ciego Kao-Ki fue el gran maestro de Lai Chao; él le enseñó todo lo que sabe de artes marciales y sobre la vida. Por ello, el fugitivo marinero, injustamente acusado de contrabando, busca ahora su consejo. Cuando lo encuentre, éste le dirá que desenmascare a los atacantes.

La comedia involuntaria se abre paso casi desde el principio. Así, se intenta hacer pasar el puerto de Las Palmas por el de Hong Kong. La película, que se anunciaba «con los mejores especialistas de Hong Kong» y «los mejores actores de kárate chino», fue el segundo (y último) largometraje de Ramón Saldías, que estaba convencido de estar haciendo la película de su vida y de que sería un éxito mundial. Saldías, según confesión propia, nunca había visto una película de kárate hasta pocas horas antes de iniciar el rodaje. Se rodó sin dinero durante dos escasas semanas, pero eso no amilanó a su director: se contrató como figurantes a cuantos asiáticos había en Las Palmas (la mayoría no cobraron), y muchos de ellos miran directamente a cámara. Pero como no había suficientes asiáticos, se buscó a alumnos de judo de un gimnasio a los que se les puso un pasamontañas para que no revelasen sus rasgos occidentales.Y al protagonista se le puso cinta adhesiva en los ojos para que parecieran más grandes y siempre abiertos.

Los exteriores de la capital grancanaria pasaron a ser Hong Kong a base de cambiar las matrículas de los coches, poner rótulos en chino a los comercios, colocar a figurantes asiáticos paseando por las calles e incluso convirtiendo un restaurante chino en un templo de shaolin. Y para que quedase claro que era Hong Kong, entonces aún una colonia británica, en la oficina del comisario hay una gigantesca 'Union Jack' y un retrato de la reina Isabel II.

Una escena de combate.
Una escena de combate.

Incluso los créditos de la película estaban en chino. Ramón Saldías firmaba como 'Sah-Di-A' y los personajes y actores se llaman 'Ma-ko-ki', 'To-ni-tan', 'Jua-nii', 'Pi-Nuo-Shia', 'Pa-Ku-Luo', 'Ma-Ti-Bel' o 'Ho-Se-Mi'. Muchos diálogos resultan involuntariamente jocosos. Así, cuando el protagonista descubre que el padre de su chica está implicado en la red de contrabandistas, le dice: «Estoy triste porque tengo que luchar contra tu padre», a lo que la chica responde inocentemente: «No importa, el mal no es bueno, aunque sea de la familia».

La película está cuajada de peleas a puñetazos y patadas a cual más estrambótica y chapucera. Pero como no hay suficientes especialistas, el director los rueda con media docena, añadiendo sonidos que suenan como su hubiese una multitud. Todos los 'actores' están doblados, lo malo es que sus voces no están sincronizadas con el movimiento de los labios. El montaje, que también es obra de Ramón Saldías es otro despropósito. Una serie de planos pegados sin ritmo ni sentido.

La película se logró estrenar en 1981 y no la vio nadie. Producía vergüenza ajena que aquello se hubiera podido hacer en serio. Sin embargo, 'Kárate contra mafia' fue un gran éxito en vídeo, sobre todo en Las Palmas de Gran Canaria, donde media población la alquiló, aunque fuese solo por ver como su ciudad se hacía pasar por Hong Kong. Y durante muchos años durmió el sueño de los justos… hasta que la única copia existente, depositada en la Filmoteca Canaria, se restauró digitalmente, sufriendo un accidente, ya que los créditos finales se quemaron y se perdieron. Con el auge friki, los aficionados al cine cutre la rescataron convirtiéndola en una de sus películas de cabecera, entregándole el premio 'Jess Franco' a Ramón Saldías, como director de la primera 'bruceploitation' española.

Temas

Cine