José Luis Rebordinos: «Me indignan las acusaciones moralistas contra Woody Allen»

José Luis Rebordinos lleva nueve años al frente del Zinemaldia./Jose Mari López
José Luis Rebordinos lleva nueve años al frente del Zinemaldia. / Jose Mari López

«Antes el cine español no quería venir a San Sebastián, ahora tenemos que decir que no a muchas películas», afirma el director del Zinemaldia, que arranca el próximo viernes

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

José Luis Rebordinos ha cumplido el sueño de cualquier cinéfilo: ponerse a las órdenes de Woody Allen, aunque sea como extra en la película que el director ha rodado este verano en San Sebastián y que tiene el Zinemaldia como telón de fondo. En sus nueve años al frente del festival, Rebordinos ha conseguido que el cine español se mate por la Concha de Oro. Este año dos de los títulos más esperados del año compiten en la sección oficial: 'Mientras dure la guerra', de Alejandro Amenábar, y 'La trinchera infinita', el salto al castellano de los directores de 'Loreak' y 'Handia'.

–Sostiene que un festival de cine también tiene que estar comprometido con la sociedad.

– Nuestro compromiso con lo que pasa en el mundo tiene que ver con las películas, no es un tema de proclamas. Este año hay dos películas muy especiales. Una es 'Santuario', un documental de Álvaro Longoria con los hermanos Bardem sobre la Antártida con el que nos queremos sumar al debate sobre la situación en el planeta. La otra es 'La ola verde', de Juan Solanas, que trata del derecho al aborto en Argentina, cuyos partidarios perdieron en el senado hace unas fechas. Nosotros queremos apoyar a quienes luchan por el derecho de las mujeres a decidir su maternidad. Detrás de esta petición hay montones de niñas que fallecen todos los años por abortar en malas condiciones.

– Para quienes sostienen que el cine español siempre habla de la Guerra Civil, van y programan dos películas sobre el tema en la sección oficial.

– Se han hecho muchos estudios que demuestran que no hay tantas películas sobre la Guerra Civil, desde luego muchas menos que sobre otros conflictos. 'La trinchera infinita' no va de la Guerra Civil, es su trasfondo. Me parece más cercana al primer Polanski, como 'El quimérico inquilino', que a un filme bélico. En el fondo, es un drama sobre una familia que se va deteriorando, porque el miedo te aísla y te destruye. Podría transcurrir en cualquier conflicto. 'Mientras dure la guerra' sí habla de la Guerra Civil, tiene una parte melodramática con la historia de Unamuno, que empezó apoyando a los sublevados y después se dio cuenta de que aquello era una barbaridad, y otra más didáctica en la que se explica cómo fue el Alzamiento que me parece espléndida. Es sorprendente, reconozco que desconocía datos que da la película. La gente quizá piense que la Junta Militar se levantó contra la República y no fue así. A Amenábar le han asesorado algunos de los historiadores más importantes sobre el tema.

– El año pasado San Sebastián estrenó 'El reino' y 'Quién te cantará'. Se ha convertido en el gran escaparate del cine español que más dará que hablar y que triunfará en los Goya.

– Eso es bueno. Cuando yo llegué hace nueve años, llevábamos una época en que, por diferentes razones, el cine español no tenía muchas ganar de venir a San Sebastián. No se sentía bien tratado, tenía problemas con la crítica... Nos juntamos con los productores y cambió todo. Ahora es más complicado decir no que sí. Se quedan fuera muchas películas que quisieran estar en el festival y que podrían estar. Este año nos quedamos con tres. La tercera es una ópera prima de una chica joven, 'La hija de un ladrón', de Belén Funes, que va a ser una de las grandes sorpresas del festival.

– ¿Qué presupuesto maneja?

– Cerca de los 8,5 millones de euros. Seguimos creciendo, ha sido un año muy bueno con nuevos patrocinadores: han entrado Construcciones Amenabar,Chanel...

– El año pasado les hizo daño la marcha de Gas Natural.

– Se notó pero lo suplimos. El problema es que cada vez quiere venir más gente. Intentamos no crecer, estabilizarnos, porque no tenemos más habitaciones ni espacios para la industria. La gente tiene que poder trabajar en condiciones.

José Luis Rebordinos, en su despacho en las oficinas del Zinemaldia en Tabakalera.
José Luis Rebordinos, en su despacho en las oficinas del Zinemaldia en Tabakalera.

– ¿Qué le parece que el Zinemaldia sea protagonista de una película de Woody Allen?

– Estupendo, es quedar vinculado, tanto el festival como la ciudad, a uno de los grandes directores de la historia del cine. Todo lo relativo al rodaje me parece bien porque va a dar una imagen positiva de San Sebastián. Antes de empezar a rodar, ya estábamos en todas las revistas de la industria.

– ¿Se acercó al rodaje?

– Sí. He hecho de extra en una secuencia, no sé si me verá en la película... Estuve tres horas y fue muy bonito ver cómo Vittorio Storaro preparaba la secuencia y después venía Woody Allen, que hizo tres o cuatro tomas. Rueda muy rápido.

– ¿No le inquieta que San Sebastián se asocie a un director apestado en Hollywood por el #MeToo?

–Ese tema me indigna mucho. Woody Allen es un señor investigado en dos estados y en ambos se ha decidido que no hay ni una prueba para encausarlo. Son muchos siglos de lucha para conseguir que nadie sea culpable hasta que se demuestre lo contrario, no basta con que alguien le denuncie. Para mí, Woody Allen, mientras no sea condenado, es un ciudadano como otro cualquiera. Y sobre todo, un gran director de cine. Parece que hay que decir que estás en contra de los abusos y las violaciones, porque si no eres culpable de algo. En esto hay un moralismo tremendo. Me he cansado de escuchar estos días en San Sebastián que se acostó con su hijastra. Primero, no era su hijastra, sino la de su mujer. Y los dos eran mayores de edad. Como dice un amigo mío, mi indiferencia absoluta. Son libres de hacer lo que quieran. Hay gente que dice «llevan treinta años juntos, es por amor». ¿Y si no fuera por amor? ¿Y si como ciudadanos mayores y libres decidieron follar un día? ¿Quién soy yo para juzgarlos?

– En la sección oficial, aunque fuera de concurso, encontramos una película producida por Netflix, 'Diecisiete', de Daniel Sánchez Arévalo. ¿Ya se ha superado la polémica de la presencia de filmes de plataformas en festivales?

– Nosotros nunca hemos tenido polémicas. Elegimos el material que nos gusta sin entrar en quién lo produce o cómo se distribuirá. Las plataformas acaban de llegar, va a haber muchos cambios y todos nos vamos a tener que adaptar. Netflix ya anuncia que sus películas más importantes estarán un mes en cines, eso es un cambio. Yo no puedo opinar sobre Cannes, si viviera en Francia quizá haría lo que hace Thierry Frémaux, su delegado general. Para nosotros, Netflix es un productor amigo que nos enseña sus películas y que está encantado de venir.

«Me he cansado de escuchar estos días en San Sebastián que Woody Allen se acostó con su hijastra» presunción de inocencia

«Netflix es un productor amigo que nos enseña sus películas y que está encantado de venir a San Sebastián» polémica con las plataformas de internet

–¿Por qué un Premio Donostia para Penélope Cruz?

– Porque es nuestra gran estrella y una de las actrices más inteligentes y con mayor glamour.

– ¿Y para Donald Sutherland?

– La historia del cine representada en uno de los más grandes actores de la historia que, además, sigue trabajando.

–¿Costa-Gavras?

– El cine comprometido, el cine de combate que no se olvida de lo que pasa en el mundo.

– Se reserva alguna sorpresa de última hora.

– Habrá una película sorpresa... que se cerró antes del palmarés de Venecia. Y estamos trabajando para que haya un invitado sorpresa que llegue cuando menos se lo espere la gente.

– ¿Una estrella de Hollywood?

– No puedo decirlo... Igual no.

Un cinéfilo con vocación empresarial

José Luis Rebordinos (Rentería, 1961) entró a trabajar con 17 años en la Kutxa como botones. A los 19, fundó un cineclub en su pueblo y mientras ascendía laboralmente se quemaba las pestañas devorando miles de películas. Tras diez años en la caja de ahorros pidió una excedencia para ocuparse del área de Cine en el Ayuntamiento de San Sebastián y dirigió la Semana de Cine de Terror. De ahí dio el salto hace nueve años a hacerse cargo del principal acontecimiento cultural que se celebra en el País Vasco. 'Rebor', como le llaman sus amigos, es un cinéfilo con vocación empresarial, que en su etapa al frente del festival ha conseguido aumentar el presupuesto hasta los 8,5 millones de euros de esta edición.