En cartelera

Jacques Audiard reinventa el western

Joaquin Phoenix y John C. Reilly, protagonistas de 'Los hermanos Sisters'.

Joaquin Phoenix y John C. Reilly protagonizan 'Los hermanos Sisters', magistral acercamiento al cine del Oeste del director francés: «Me sorprende que no haya más westerns con ideas»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

¿Es Jacques Audiard (París, 1952) el mejor director del cine francés? El autor de 'Un héroe muy discreto', 'De latir mi corazón se ha parado', 'Un profeta', 'De óxido y hueso' y 'Dheepan', esta última Palma de Oro en Cannes, atesora una filmografía impecable marcada por personajes inolvidables, un vigor narrativo que le emparenta con maestros como Scorsese y una reflexión moral sobre la violencia. 'Los hermanos Sisters', premio al mejor director en la Mostra de Venecia, es un western que se diría pensado para aquellos a los que no les gusta el western. Una reinvención del género que va mucho más allá de la ironía postmoderna con la que Quentin Tarantino concibió 'Los odiosos ocho'. «Con 'Los hermanos Sisters' hemos conseguido abrir una tercera vía: apaciguar el viejo Oeste», reflexiona el director.

Sus protagonistas son dos hermanos, matones al servicio del poderoso Comodoro, implacables en su labor exterminadora. Charlie (Joaquin Phoenix) ha heredado el alcoholismo del padre, es violento e irreflexivo, aunque tremendamente eficaz con el revólver. Mientras, Eli (John C. Reilly, quizá el mejor actor de su generación) ha adoptado el papel de guardián de su hermano. Melancólico, reflexivo y hastiado de la violencia, Eli es un personaje como nunca hemos visto en un western.

Si habitualmente los héroes del género son lacónicos, aquí estos cowboys hablan sin parar sobre sus sentimientos. «En la novela en la que se inspira la película hay humor, tiene una parte de comedia y la emoción surge de estos diálogos profundos», cuenta Audiard, al que John C. Reilly pasó el libro de Patrick DeWitt. «Queríamos mostrar sentimientos y también hablar de la creación de una utopía humanista y socialista, que cambia el enfoque del filme. Me sorprende que no haya más westerns con ideas».

Los protagonistas persiguen para acabar con él a un químico que ha descubierto una fórmula para encontrar oro fácilmente en los ríos (Riz Ahmed). A este le acompaña un detective (Jake Gyllenhaal), que poco a poco irá creyendo en sus sueños de crear un falansterio, la comunidad de producción, consumo y residencia teorizada por el socialista utópico francés Charles Fourier. «Nos inspiramos en la historia real de los sansimonianos que migraban por los Estados Unidos en el siglo XIX, un grupo de protosocialistas europeos que querían construir una nueva sociedad», apunta el director.

Quizá este argumento suena demasiado intelectual, pero pocos westerns resultan tan físicos como 'Los hermanos Sisters'. Desde su primera secuencia, un tiroteo en una cabaña donde los disparos iluminan la noche, Audiard se preocupa de mostrarnos con verismo cómo debía ser la vida en el Far West en 1850. Se suceden heridas purulentas, vómitos en mitad de un tiroteo, amputaciones, enfermedad, violencia y muerte. También hay espacio para una pesadilla surrealista y, como es habitual en el cine de Audiard, una reflexión ética sobre la violencia. «Es una película contra la violencia, los protagonistas son dos vaqueros que en el fondo son niños. Es como si hubieran quedado atrapados en cierta edad y toda la vida hayan estado esperando a pasar al siguiente nivel», apunta.

El director Jacques Audiard da instrucciones a Joaquin Phoenix y John C. Reilly en el rodaje de 'Los hermanos Sisters'.
El director Jacques Audiard da instrucciones a Joaquin Phoenix y John C. Reilly en el rodaje de 'Los hermanos Sisters'.

Coproducción entre Francia, España, Bélgica y Rumanía, 'Los hermanos Sisters' cuenta entre sus localizaciones con parajes de Almería, Navarra y Aragón. Aunque no renuncia al guiño final a un clásico como 'Centauros del desierto', de John Ford, a Audiard le interesan sobre todo los westerns de los años 70, como 'Pequeño gran hombre' y 'Missouri', ambos de Arthur Penn. Ese carácter crepuscular de unos personajes que se saben de otro tiempo ante la llegada del progreso y la civilización también tiñe su película de melancolía. Su principal influencia para rodarla no fue un filme del Oeste, sino un cuento macabro, 'La noche del cazador', de Charles Laughton. «Es también la historia de dos hermanos y un cuento», remata Audiard.