Isaki Lacuesta regresa a Cádiz

Uno de los hermanos protagonista de 'Entre dos aguas', en la Isla de San Fernando (Cádiz). /
Uno de los hermanos protagonista de 'Entre dos aguas', en la Isla de San Fernando (Cádiz).

El director de 'Entre dos aguas' ganó la Concha de Oro en San Sebastián gracias a este reencuentro con los hermanos gitanos que aparecían doce años atrás en 'La leyenda del tiempo'

RICARDO ALDARONDO

En el pasado Festival de San Sebastián, Isaki Lacuesta remató su juego de dobles. Y tuvo su ejercicio de reconciliación. Nunca ha sido un 'enfant terrible', no desde luego a la altura de un Albert Serra o un Juanma Bajo Ulloa, pero ha tenido sus reveses. Cuando ganó su primera Concha de Oro con 'Los pasos dobles' en 2011, la decisión del jurado no fue muy bien acogida por la crítica, pero entonces Lacuesta aseguró que la película acabaría entendiéndose. En ese año presentó dos películas en el Zinemaldia, la otra era 'El cuaderno de barro', unos apuntes al natural alrededor de Miquel Barceló y uno de sus proyectos artísticos. Ninguna de esas dos películas está aún entre lo más valorado de la trayectoria, siempre sorprendente, cambiante e interesante de Isaki Lacuesta. Sí en cambio 'La leyenda del tiempo' (2006), que también era un díptico con dos historias muy diferenciadas.

Ahora con 'Entre dos aguas' si que ha habido consenso: la película es excelente desde diversos puntos de vista. Y siguen los juegos dobles: esta continuación de una de las dos historias de 'La leyenda del tiempo' le procuró a Isaki Lacuesta su segunda Concha de Oro. Y esta vez con felicidad plena, entre «una macedonia de risas y lágrimas», como dijo tras recoger el premio. Unas semanas antes había declarado que «los festivales son como mercado de ganado», pero en este regreso a la competición oficial de San Sebastián se produjo un encuentro de lo más humano, en la comunión entre público, crítica y obra, y en las emociones del equipo (Lacuesta subió a todos al escenario) que había sacado adelante una película insólita, que es al mismo tiempo ficción construida y documental veraz de unas vivencias a lo largo del tiempo.

Funciona como una pieza totalmente independiente, pero conviene saber que 'Entre dos aguas' es un reencuentro con los personajes de una de las historias de 'La leyenda del tiempo'. Y que a esta anterior película de Isaki Lacuesta pertenecen las imágenes que funcionan ahora como flashbacks reveladores y redoblan la autenticidad de este díptico insólito.

Aparece como justa y necesaria esta nueva visita, que no secuela oportunista, para saber qué fue de Isra, aquel gitano que iba para cantaor aunque la muerte de su padre le marcó el destino, y de su hermano Cheíto. En los doce años que han transcurrido aquellos chavales que se peleaban y se protegían han seguido teniendo una vida difícil, en su entorno gaditano con escasas salidas profesionales y vitales: Isra ha pasado por la cárcel y su hermano ingresó en la armada. Cada uno tiene tres hijas. De distinta manera, ambos siguen tratando de buscar su lugar en el mundo.

Isaki Lacuesta vuelve a encontrar un acercamiento honesto, respetuoso, que no enfatiza ni provoca, que deja mostrar sus vidas, sus ilusiones y caídas a esos personajes que a menudo se ven abocados a la marginalidad y al mismo tiempo sueñan con unas vidas estables. Se impone su vitalismo y su humanidad, retratada por Isaki Lacuesta con un método que respira tanta autenticidad como el documental más directo y espontáneo, y tanto vigor narrativo como pueda desplegar un director atento a todo lo que va naciendo ante su cámara, sea provocado y premeditado o no. Cuando en el tramo final tiene lugar la catarsis en torno a aquello que les marcó antes del comienzo del primer filme, se cierra un círculo de manera verdaderamente conmovedora. Y ojalá se abra otro.

 

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