Garrone regresa a los suburbios

Marcello Fonte regenta un humilde local de peluquería canina.

El autor de 'Gomorra' representa a Italia en los Oscar con una fábula moral protagonizada por un actor prodigioso

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Matteo Garrone nos sumergió hace diez años en los barrios pobres de Campania, donde la Camorra campa a sus anchas. Tras 'Gomorra' volvió a demostrar su talento en 'Reality', protagonizada por un pescatero napolitano que viajaba a Cinecittà en busca de fama televisiva. Su idiotización, asumía Garrone, era la de todo un país.

'Dogman', candidata por Italia al Oscar de habla no inglesa, vuelve a estar ambientada en una Italia sin ley. Trancurre en un suburbio junto a la playa que ha conocido tiempos mejores, en el que las barracas están abandonadas y la arena ha tomado las calles. Su protagonista es el servicial dueño de una humilde peluquería canina que trata con amor a todos sus clientes, por feroces que parezcan. Marcello tiene una hija a la que adora fruto de un matrimonio roto. Es feliz en su barrio, sintiéndose parte de una comunidad.

El ogro de esta fábula moral es un matón cocainómano, una bestia sin dos dedos de frente al que Marcello suministra cocaína y acompaña de vez en cuando en sus robos como si fuera un perrito faldero. 'Dogman' es la historia de un humillado que acaba dando salida a su rabia, pero la cosa va más allá de la mera historia de venganza al estilo de 'Un día de furia'. El mérito de Garrone es no retratar a su héroe como un inocente: no terminamos de saber si es un alma cándida, capaz de jugarse el tipo por salvar a un caniche encerrado en una nevera, o un idiota. Todo el peso del filme recae en Marcello Fonte, un actor prodigioso, espectacular, que parece salido de una película italiana de los años 40 con su físico frágil y una mirada lastimera. El premio de interpretación en Cannes recompensó el trabajo de un actor que parece hacer de sí mismo.

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