Las figuritas de Playmobil cobran vida

Las figuritas de Famobil cobran vida en 'Playmobil: La película'.

Los juguetes de Famobil no alcanzan el nivel de excelencia en la animación de sus colegas de Lego

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Lo tiene difícil 'Playmobil: la película' para no sufrir odiosas comparaciones con 'La LEGO película', cuyo listón está muy alto. Se nota demasiado que han querido subirse al carro del éxito de la competencia y es inevitable un posible descarrilamiento. De entrada, han tenido que cambiar los ojos y las características de los míticos 'famobiles' para que puedan funcionar mejor en acción. Las populares figuritas de 7,5 cm llevan casi medio siglo en las estanterías de las jugueterías y son pasto de coleccionistas nostálgicos que no aceptan un no por respuesta a la infancia recuperada.

El filme de animación que nos ocupa, producido en Canadá por ON Animation Studio, bajo la dirección del estadounidense Lino DiSalvo, que debuta con la voz de mando tras labrarse una carrera en el medio, Disney incluido (dirigió el departamento de animación en 'Frozen' y fue animador jefe en 'Bolt'), como animador y actor de doblaje. La cinta cuenta con un comienzo y un epílogo en imagen real, recurso que rara vez funciona bien, pero sirve de excusa perfecta para introducir al espectador en la historia. En este caso la protagonista entra en el mundo mágico de Playmobil en busca de un hermano desaparecido. La aventura fantástica le permite evolucionar como persona y creer en una misma, como mandan últimamente este tipo de apuestas para todos los públicos.

Los juguetes Playmobil fomentan la imaginación y la creatividad. Acorde a su catálogo, 'Playmobil: La película', ideal para cerrar la temporada cinematográfica de verano con los más pequeños, exhibe un montón de personajes que representan diferentes países, culturas, épocas u oficios. Hay vikingos, caballeros, agentes secretos, guerreras, romanos, vaqueros, hadas, piratas... Hay representaciones para todos los gustos. El filme ha brindado al director la oportunidad de recordar cómo era pasar horas con las famosas figuritas.

«Los Playmobil son una ventana a los recuerdos de nuestra infancia», señala. «Es como que nos teletransportan al pasado y nos invaden todas las emociones de entonces. Se me ocurrió la película cuando visité la casa en la que viví de niño y recuperé algunos de mis juguetes. Recordé lo feliz que era jugando, perdido en mi mundo interior, creando mis propias historias». «La película trata sobre aprender a perdonar y a entender a los demás a través de una familia rota que encuentra la forma de volver a quererse», resaltan desde producción. «Nos parecía una historia interesante y muy válida. Los personajes pasan por un momento muy duro y se transforman (literalmente) en otra cosa, y esa transformación los cambia por completo. El viaje los inspira a ser valientes y les enseña que lo mejor está por llegar».