'Fast & Furious: Hobbs & Shaw', ruido y furia... pero no tanto

Johnson y Statham, en el spin-off de 'Fast & Furious'.

Johnson y Statham, dos machos alfa en toda regla frente a las cámaras, lideran el reparto de un filme que sigue fiel a la premisa de la franquicia, pero que peca de excesivo metraje

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Dentro de la idea de explotar al máximo las franquicias cinematográficas que amasan pingües beneficios, abierta quedó la veda para apostar por los spin-offs, una serie o película derivadas de un producto de éxito que permiten que un personaje secundario tome protagonismo, algo que ocurre habitualmente en los cómics y la televisión. No se libra 'Fast & Furious', la millonaria saga automovilística, un fenómeno a estudiar porque en sus nueve entregas de éxito ha ido creciendo en presupuesto y mutando en sus escenas de acción, pasando de la modestia al exceso caricaturesco, aumentando la dosis de humor. Los coches, la velocidad y la testosterona no fallan en la taquilla cuando en el título se puede leer «rápido y furioso», con lo cual nada mejor que exprimir la gallina de los huevos de oro otorgando protagonismo a algunos roles simpáticos que se han ganado el cariño del gran público, como es el caso de Hobbs y Shaw, personajes encarnados por Dwayne Johnson y Jason Statham respectivamente. Por supuesto, la agitada historia transcurre en diversos puntos del planeta, como mandan los cánones, desde Los Ángeles a Londres, incluyendo Chernóbil, de moda gracias al impacto de la serie de HBO.

Recordemos que Hobbs es un defensor de la ley, un agente al servicio de la Seguridad del Cuerpo Diplomático de EE UU:, mientras Shaw, exmiembro de un cuerpo de élite del ejército británico, pasó de villano a compañero de fatigas en la serie, aunque siga existiendo rivalidad entre ambos. 'Fast & Furious: Hobbs & Shaw', dirigida por David Leitch, quien codirigió la primera entrega de la frenética y ultraviolenta 'John Wick' para pinchar con 'Atomica (Atomic Blonde)' en solitario y tomar aire con la divertidísima segunda entrega de 'Deadpool', sigue el esquema de la saga a la que pertenece, explotando una trama simple, pero efectiva, que sirve de excusa para apretar el acelerador y mostrar al espectador una sucesión de persecuciones quemando rueda, explosiones, saltos y tiroteos a mansalva. Al eximio reparto coral se une esta vez nada más y nada menos que Idris Elba, un genio en lo suyo -no se pierdan la serie 'Luther', a la espera de confirmar si interpreta al nuevo James Bond- que pone alma y músculos al malo de la función, un sujeto modificado genéticamente que es capaz de todo con tal de salirse con la suya. Es una suerte de Terminator que se hace con el control de una peligrosa arma biológica con cuya detonación amenaza el sistema. Al club de valientes que intenta pararle los pies se une la hermana de Shaw, una vibrante agente secreta del M16 interpretada por Vanessa Kirby, muy digna en 'Misión imposible: Fallout'.

Johnson y Statham, dos machos alfa en toda regla frente a las cámaras, lideran el reparto de un filme que sigue fiel a la premisa de la franquicia, donde el concepto de familia y la amistad son el mensaje. La intención obvia de ofrecer secuencias apabullantes desde el primer minuto provoca que la acumulación pueda llegar a cansar, perdiendo fuelle en su tramo final, pero 'Fast & Furious: Hobbs & Shaw' cumple con su cometido, apuntando a una audiencia juvenil (e infantil por momentos). Las escenas físicas y los efectos, visuales y especiales, reinan en un show que peca de excesivo metraje, un mal extendido en el cine mainstream desde tiempos inmemoriales, como si nos doliese menos el precio de la entrada cuando la película alcanza más de dos horas.

Johnson y Statham, frente a frente.
Johnson y Statham, frente a frente.

«Desde el principio, con Fast & Furious 5, el personaje de Luke Hobbs cayó bien al público; siempre me ha gustado su trayectoria en las últimas cuatro películas», relata Dwayne Johnson sobre su personaje. «Ahora bien, desde una perspectiva creativa, también sabía que se necesitaría un spin-off para entrar en su vida personal, su familia y descubrir qué le hace ser como es, por qué reacciona así cuando todo va bien o cuando algo va mal. Centrarse en un personaje es muy difícil trabajando con un reparto tan grande como en la saga de Fast & Furious, pero también me apetecía que se le conociera mejor, se lo merecía». Continúan, por tanto, los asuntos de familia, con más gasolina. «La química entre Dwayne y Jason en las últimas dos películas era bastante especial, y no es algo que se dé a menudo», recalca el director. «A mi parecer, canalizaban los mejores momentos de 'Límite: 48 horas y Arma letal'. Me entusiasmó la idea de poner mi experiencia en el cine de acción a disposición de los dos personajes, pero también de aprender más de su historia personal y así construir un mundo en torno a una relación que me interesaba». Statham también opina: «La primera secuencia es brillante; es uno de mis momentos favoritos de la película», reconoce el actor. «Da en el clavo porque Hobbs y Shaw son totalmente diferentes, pero también tienen muchos puntos en común». En su competitividad se basan los momentos más hilarantes del festejo.

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