En cartelera

Ethan Hawke reivindica a una figura maldita del country

Ben Dickey y Alia Shawkat en 'Blaze'.

El actor se pone detrás de las cámaras en 'Blaze' para contar la torturada vida del cantautor Blaze Foley, un músico que ha inspirado a estrellas como Merle Haggard y Willie Nelson

Borja Crespo
BORJA CRESPO

No solo de grandes biopics musicales se alimenta el cine. Todavía colea el éxito desproporcionado de 'Bohemian Rhapsody', a mayor gloria de Queen, que no de Freddie Mercury, y en breve asaltará las salas 'Rocketman', con Elton John como reclamo. Afortunadamente, el género no presta atención únicamente a las grandes estrellas que venden discos, formando parte de un claro plan de mercadotecnia. 'Blaze' da voz a un músico cuya leyenda, aunque subterránea, merece ser contada.

El cantante y compositor de country texano Blaze Foley (Nashville, 1949-89) ha servido de inspiración a multitud de artistas, más populares en su estilo, que llegaron después, pero su existencia autodestructiva, un cúmulo de mala suerte y desaciertos, ha permanecido oculta más allá de los melómanos hasta que el actor y director Ethan Hawke se interesó por contar las historia de un tipo que ahogó en alcohol su talento y acabó muriendo de un disparo en el vientre en una tremenda noche. El debutante Ben Dickey, Premio Especial del Jurado en Sundance, se pone en la piel martirizada de una leyenda del movimiento Texas Outlaw Music, que ha influenciado a gente como Merle Haggard y Willie Nelson.

Hawke se apoya en Sybil Rosen, que fue pareja del desconocido protagonista del filme, coguionista y autora de las memorias 'Living in the Woods in a Tree: Remembering Blaze Foley'. Plantea una interesante estructura narrativa, entrelazándose presente, pasado y futuro en varios tempos. Hay flashbacks que van recordando las inusuales peripecias etílicas y creativas del músico. A su vez, se describen sus últimos pasos y algunos compañeros de fatigas relatan en entrevistas a cámara cómo ha dejado poso en su vida y obra aquel corazón rebelde que odiaba atar su arte a nada, sobre todo a las leyes del mercado y a otras personas.

Empezó de chaval cantando con su madre y hermanas canciones de góspel de un lado a otro, viajando en una caravana, soportando la violencia de un padre malencarado. Conoció a Sybil y, apasionado, se fue a vivir con ella a una cabaña construida en un árbol para componer temas sin descanso, pero esa etapa feliz derivó en borracheras y cosa peores cuando se enfrentó a la familia de su amada por cuestiones religiosas. Sus primeras melodías recordaban a los himnos evangélicos que solía cantar cuando era niño. Inspirado por John Prine, Merle Travis y Woody Guthrie, entre otros, tomó prestadas muchas referencias de la música folk, country, rag, punk, blues...

Sin hogar conocido, vagabundeaba por las carreteras de EE UU, de bar en bar, visitando con su guitarra casas de empeños, devorando la noche sin remedio. Su trágica muerte dejó apenas tres álbumes, el póstumo publicado tras su fallecimiento, gracias a que un colega encontró por casualidad unas cintas grabadas.

La boda de los protagonistas de 'Blaze'.
La boda de los protagonistas de 'Blaze'.

Hawke ya mostró interés por la música en su anteriores filmes, 'The Hottest State (El estado más caliente)' y 'Chelsea Walls', sobre el Hotel Chelsea, lugar mítico en el cual reconocidos artistas compusieron su legado sonoro. «Oí hablar de Blaze cuando escuché el cover de John Prine de la canción 'Clay Pigeons' y pensé que era una de las mejores canciones country que había oído nunca», explica el rostro de la recomendable 'El reverendo' o 'Antes de amanecer'. «A medida que indagaba más y más en quién escribió esa letra, la historia de la vida de Blaze se convirtió en algo tan convincente como su música».

'Blaze' da a conocer un talento genial, narcisista, insatisfecho, caótico y desbocado, de por sí un lujo para los interesados en la historia de la música. Se puede complementar con el documental 'Duct Tape Messiah'. Emotiva y melancólica, explora los aspectos positivos y negativos del ejercicio de la creatividad, con la música como clara coprotagonista. Contar con Dickey como actor principal, también músico, es uno de los aciertos de una propuesta que merece ser degustada en versión original.