Los Goonies

Se estrena de nuevo 'Los Goonies', el poder de la nostalgia

Fotograma de 'Los Goonies'.

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Si hace unos días se rescataba en algunas salas privilegiadas un clásico absoluto de la historia del cine, el musical 'Cantando bajo la lluvia', esta vez la cartelera veraniega acoge el reestreno de 'Los Goonies' (Richard Donner, 1985), filme que ha marcado a más de una generación. Dejó una huella emocional sin parangón en los años 80, pero su poder de atracción sigue funcionando con los más pequeños, creciendo su número de fans exponencialmente. Su nuevo lanzamiento en nuestro mercado, aprovechando estas fechas vacacionales (135 pantallas, con proyección en alta resolución 4K), certifica el poder de la cultura de la nostalgia en la época actual.

Es probable que no exista ningún lector que no haya visto u oído hablar de esta joya entrañable, imperfecta en su ejecución, inferior a 'E.T.' o 'Regreso al futuro', cinematográficamente hablando, pero sublime en su contexto, entretenida a rabiar, con un reparto radiante. Recordemos su trama, por si las moscas. Lo que parece ser la última mañana juntos de una pandilla de amigos se convierte en una genial aventura en busca de un tesoro oculto. Su pueblo corre el peligro de desaparecer, pero no todo está perdido. ¿Verdad, Sloth?

El maquillaje de Sloth, uno de los personajes más queridos del filme, tan grotesco como sensible y tierno, tardaba en ponerse más de cinco horas y su famoso ojo desplazado era manejado con control remoto. La película se filmó en orden cronológico, con lo cual los niños actores se iban encontrando con sorpresas sin saberlo, como el barco pirata de Willy el Tuerto. «¡Sloth quiere a Gordi!». ¿Quién no sabe qué es el supremeneo? 34 años han pasado desde que vio la luz. ¿Por qué no han esperado a las 35 primaveras para celebrarlo a lo grande? Los rumores sobre el rodaje de una segunda parte no cesan, mientras sigue manteniendo su magia, irrepetible e imperecedera. ¿Se atreverán con un remake?