'El camino', un delicioso epílogo a 'Breaking Bad'

Aaron Paul, en la piel de Jesse Pinkman./
Aaron Paul, en la piel de Jesse Pinkman.

Aaron Paul retoma el personaje de Jesse Pinkman en una pequeña historia de huida escrita y dirigida por Vince Gilligan

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

A nadie se le escapa que el progreso de 'Breaking Bad' fue brutal. La historia de Walter White (Bryan Craston), el profesor de Química que, sentenciado por un cáncer, acaba convirtiéndose en uno de los mayores narcos de Nuevo México, no solo fue adquiriendo complejidad a medida que la trama y sus personajes se explayaban, sino que artísticamente fue limando asperezas y encontrando su tono según avanzaban las temporadas. Por decirlo de alguna manera, si en los primeros episodios de la serie, la fotografía apenas destacaba en un conjunto funcional y efectivo, hacia la tercera temporada cada plano y cada toma parecían minuciosamente estudiados en aras de lograr una atmósfera única.

'Felina', el último capítulo de la serie, acababa (ojo, spoiler) con Walter urdiendo una venganza para asegurar el futuro de su familia. Un plan que culminaba con una masacre, en la que él mismo caía, y la liberación de su discípulo, Jesse Pinkman (Aaron Paul), que acababa huyendo. Fue un final contundente, trágico y catártico que cerraba con inteligencia un arco argumental casi perfecto. Pero ese fue el final de Walter. ¿Qué sucedió con Jesse?

'El camino', la película que ha escrito y dirigido Vince Gilligan, responsable de la serie original, da respuesta a esa pregunta y nos lleva exactamente al momento en el que Jesse -Aaron Paul vuelve a estar magistral-, maltrecho, con el cuerpo y el alma llenos de cicatrices, abandona, a toda velocidad, la nave donde hasta ese momento había sido obligado a fabricar metanfetamina. Su objetivo ahora será preparar una huida que se perfila harto difícil. En este sentido, la trama, sencilla y directa, va desarrollándose sin trabas, salpimentada por flashbacks que ayudan a entender el infierno que el chaval ha vivido en estos últimos meses y algunas decisiones que irá tomando en las dos horas que dura el título.

Gilligan ha desarrollado una historia más bien contenida -alguna explosión hay-, que se permite alguna que otra locura -ese extraño duelo-, con pocos escenarios y que no tiene intención de establecerse como un largometraje al uso, sino más bien como un capítulo largo, inmediatamente pegado al universo 'Breaking Bad'. Y no hay nada malo en ello. Esa falta de pretensiones acaba ahí, porque 'El camino' vuelve a ser un dechado de virtudes en el apartado artístico, con unos diálogos rotundos e inteligentes, una acción comedida, y una fotografía exquisita que subraya cada momento.

Aaron Paul, en un fotograma de la película.
Aaron Paul, en un fotograma de la película.

Y aunque la sombra de la serie es alargada, su creador ha sido lo suficientemente listo como para no dejarse llevar por la gravedad de algunas situaciones, dejando que el humor, que tan buen resultado dio en las cinco temporadas de la ficción de AMC, respire -ver actuar a Skinny y Badger, los dos tarugos colegas de Jesse, como unos padres preocupados es sencillamente genial- en una película plagada de momentos de gran tensión.

Como es lógico, regresan también algunos de los personajes que hicieron historia en la serie pero, a diferencia de otras películas similares -me refiero a ti, 'Veronica Mars'-, su aparición, a menudo a través de flashbacks, no es algo impostado y se resuelve de forma muy natural. En este sentido, cabe destacar la trama que reúne a Todd (Jessee Plemons) y Jesse, funcional y eficaz para entender algunas de las motivaciones de Pinkman.

En pocas palabras, Gilligan ha hecho un epílogo delicioso, una peliculita pequeña que puede mirar sin rubor alguno al universo del que ha salido.

'El camino' ya está disponible en Netflix.