Cate Blanchett: «Las cosas más simples de la vida me hacen feliz»

Cate Blanchett, en 'La casa con el reloj en la pared'.

La indiscutible reina de la gran pantalla estrena 'La casa con el reloj en la pared', una película de fantasía gótica para público juvenil

MARÍA ESTÉVEZLos Ángeles

Con tres grandes películas estrenadas este año, Cate Blanchett es la indiscutible reina de la gran pantalla. Una mujer que cuida mucho sus apariciones públicas, que presidió el más reciente jurado del Festival de Cannes y adalid del movimiento #MeToo. Esta semana estrena 'La casa con el reloj en la pared', una película de fantasía gótica que es la adaptación de la novela homónima escrita por John Bellairs. Dirigida por Eli Roth, maestro del cine de terror, la cinta relata la historia de un niño huérfano que se muda a la casa de su tío, interpretado por Jack Black. Blanchett da vida a la vecina Florence Zimmerman, un personaje que guarda secretos

-Este es un filme de terror para niños, una combinación difícil.

-Sí, soy madre de cuatro niños y creo que pueden enfrentar los temas que presenta la película y, además, pasar un rato entretenido. A mí, a su edad, me encantaban las películas de terror. Estamos en el mes de Halloween. Siempre he sido fan de las películas de horror, y poder trabajar con Eli Roth me pareció una gran oportunidad porque su sensibilidad en esta historia funciona muy bien.

-¿Qué fue lo que más le gustó del guion de esta narración?

-En general, siempre me han gustado este tipo de historias. Me siento atraída por filmes basados en literatura clásica con cierto halo de miedo en ellas. A mí no me gustan las películas con mensaje, mucho menos para niños. Es cierto que este filme habla de la soledad y como enfrentar la vida, pero lo hace sin dar una lección, sin promover un determinado mensaje.

-¿Cómo ha sido trabajar con Roth?

-Fabuloso, una experiencia riquísima para mi creatividad. La cinta se ve increíble porque el diseño de producción es extraordinario. Mira los detalles. En cada rincón de la película hay un objeto raro que llama tu atención. Fue la visión de Eli y la atmósfera que creó durante la filmación lo que nos permitió trabajar divirtiéndonos a todos los actores. Eso es muy difícil de conseguir.

-¿El éxito le sienta bien?

-Hepburn dijo, y para mí ha servido de lección, que no lo puedes tener todo, absolutamente no, no se puede tener todo; una vida familiar completa, éxito en el trabajo, una relación estable. Pero yo he tenido suerte. Yo me considero mejor actriz desde que me enamoré y llegaron mis hijos. Siento que no podría hacer bien mi trabajo sin mi vida familiar. Son dos mundos alimentándose en sinergia: mi trabajo estimula mi vida familiar, y la simplicidad. Esa alegría, se refleja en mi trabajo.

-¿Está en la cima del mundo?

-Tal vez esa sea la perspectiva que el público recibe de mi imagen, pero he vivido cosas muy difíciles y, tal vez por eso, ahora parece que lo tengo todo. Nunca en mi vida pensé en la necesidad de buscar la felicidad a través de un premio a mi carrera o por conseguir el conjunto de ropa perfecto, o por tener dinero, o por cualquier cosa parecida. Una vida glamurosa, donde no hay nada más, conduce a un completo vacío.

-¿Qué necesita usted para alcanzar esa felicidad?

-Me sentí mucho más feliz cuando me di cuenta de que, por cursi que parezca, descubrí que las cosas más simples de la vida me hacen feliz. Desacelerar, cocinar para mi familia, la salud de mis hijos; las relaciones que tengo me hacen feliz. Me siento una mujer despierta. Es genial tener éxito, es genial tener dinero, no quiero negarlo. Pero sé que si me lo quitaran y tuviera a mi familia, estaría bien. He dejado de sentir el vértigo que me obsesionaba a los 20 años cuando pensaba que en la vida todo era conseguir el éxito.

Un fotograma de la película.
Eli Roth asusta a toda la familia

Oskar Belategui. ¿Eli Roth, el director de la brutal saga 'Hostel', enrolado en la Amblin de Steven Spielberg y manufacturando cine para toda la familia? Pues sí. La excusa para esta comedia fantástica ambientada en un abradacabrante caserón con una sorpresa en cada esquina es la primera de las doce entregas de la saga juvenil de los Barnavelt, creada por John Bellairs en 1973 y con ilustraciones de Edward Gorey, a quien tanto debe Tim Burton. 'La casa del reloj en la pared' es, pues, un amable e imaginativo cuento gótico que podía venir firmado por el autor de 'Eduardo Manostijeras'.

Roth aparca la violencia explícita y se propone introducir a los niños en el terror. 'La residencia', de Chicho Ibáñez Serrador, es la principal referencia que ha confesado esta enciclopedia viviente del género de horror, que cuenta con dos anfitriones de lujo en este inofensivo viaje: Jack Black y Cate Blanchett.

La cosa oscila entre 'La familia Addams' y 'Jumanji', para entendernos. Un niño huérfano de diez años que se va a vivir a casa de su tío, autómatas, una bruja, magia negra y relojes, muchos relojes, pueblan las imágenes de esta cinta ruidosa y aparatosa, que no ofrece nada nuevo al trillado género de las casas encantadas. El despliegue de producción es apabullante -la acción transcurre en los años 50-, pero todo tiene aire a ya visto. Tan vistosa e intrascendente como la ya olvidada 'El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares' de Tim Burton.

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