Cartelera

'Breaking Bad' en la España de la precariedad

Carlos Santos, David Verdaguer y Ernesto Sevilla venden las mejores pastillas del mercado.

Tres profesores universitarios se meten a 'dealers' en 'Lo dejo cuando quiera', una sátira gamberra con un reparto en estado de gracia

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

La sinopsis de 'Lo dejo cuando quiera' parece un chiste: van un químico, un economista y un filólogo... De chiste es la precariedad de muchos profesores universitarios españoles, con salarios que no les da para llegar a final de mes. Y de chiste es el mercado laboral en nuestro país, donde profesionales sobrecualificados y políglotas con varios másters tienen que ocultar su currículo para encontrar trabajo. Uno de los mejores gags de esta comedia espídica tiene que ver precisamente con una entrevista que el personaje que encarna Carlos Santos, capaz de introducir citas en latín en su discurso, realiza para un puesto de mensajero. En cuanto le oyen hablar y descubren que está instruido le mandan para casa.

'Lo dejo cuando quiera' es un remake de un filme italiano, 'Smetto quando voglio', adaptado a la idiosincrasia española. Tres profesores universitarios sin un duro deciden comercializar una droga que fabrican y garantiza subidón apoteósico para ganar dinero y respetabilidad. Exacto: como Walter White en 'Breaking Bad', al que citan con desparpajo estos tres amigos que se verán obligados a introducirse en el mundo de la noche. Carlos Therón, director de la taquillera 'Es por tu bien' y de la serie de Berto Romero 'Mira lo que has hecho', cumple con oficio un encargo de Mediaset que une a la sátira social la vis cómica de un reparto en estado de gracia.

David Verdaguer acapara el mayor protagonismo mientras un desatado Carlos Santos y Ernesto Sevilla haciendo de Ernesto Sevilla aseguran las carcajadas. Entre los personajes secundarios –Cristina Castaño repitiendo papel de dura, Miren Ibarguren volviendo a hacer de zumbada– sobresale Ernesto Alterio, que toma como inspiración al televisivo Pocholo para componer un mafioso de discoteca sobón y de aires ibicencos que se come la pantalla cada vez que aparece.

David Verdaguer y Ernesto Alterio, que borda a un mafioso de discoteca inspirado en el televisivo Pocholo.
David Verdaguer y Ernesto Alterio, que borda a un mafioso de discoteca inspirado en el televisivo Pocholo.

«He visto con mis propios ojos cómo le recomendaban a mi hermana eliminar del currículo su titulación universitaria a la hora de presentar ciertas solicitudes de empleo», cuenta Carlos Therón. «Tengo la edad suficiente como para haber crecido en el convencimiento de que el esfuerzo durante la etapa de formación te garantizaba un porvenir. Pero entonces vino la crisis económica y cambió las reglas para siempre. Generalmente las comedias consisten en el sádico ejercicio de colocar a los personajes en situaciones de las que les resulte imposible salir airosos. En este caso, un grupo de empollones que hipotecó su juventud estudiando debe enfrentarse a lo único para lo que no están preparados: el mundo de la noche».

'Lo dejo cuando quiera' funciona mejor cuando se pone loca que en los previsibles enredos sentimentales, lastrada por el sello Mediaset que la obliga a llegar a todo tipo de público. El atraco a una farmacia con uno de los protagonistas vomitando al ver una herida es buen ejemplo del 'timing' cómico de este 'Breaking Bad' gamberro y cañí, que también saca punta del abismo generacional entre padres e hijos –esos chavales mirando zombis el móvil en la discoteca– y que merecería pegar el pelotazo en taquilla.