'Beautiful Boy': El amor por un hijo yonqui

Timothée Chalamet, nominado al Globo de Oro por su papel en 'Beautiful Boy', y Steve Carell.

Steve Carell y Timothée Chalamet protagonizan una tremendista exploración de la relación entre un padre y su hijo enganchado a las drogas

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Timothée Chalamet es, a sus 23 años, uno de los actores con más futuro de Hollywood. Descubierto por el gran público en la historia de despertar al amor homosexual de 'Call me by your name', idolatrado por jovencitos de ambos sexos, este neoyorquino de origen francés también ocupó muchos titulares cuando renegó de trabajar con Woody Allen en la película que Amazon mantiene sin estrenar, 'Un día lluvioso en Nueva York', y donó su salario al movimiento #MeToo.

Entrevista Timothée Chalamet

En 'Beautiful Boy', el primer filme en Estados Unidos del belga Felix Van Groeningen ('Alabama Monroe'), no disimula en sus intentos (fallidos) por recibir una nueva nominación al Oscar. La cinta, basada en las memorias de David y Nic Sheff, cuenta los intentos de un padre por desintoxicar y rehabilitar a su hijo de las drogas. En concreto, de la metanfetamina, que según descubre la cinta es de la que más difícil resulta desengancharse.

Steve Carell, uno de los reyes de la comedia USA, que tiene en cartel 'Bienvenidos a Marwen', también quiere acariciar la estatuilla y en 'Beautiful boy' –título de una canción de John Lennon– se pone dramático en la piel de un periodista de 'Rolling Stone' que intenta en vano que su chaval regrese al mundo real. Forman una familia enrollada y bohemia. Viven en una casa preciosa en un bosque cercano a San Francisco en la que el padre escribe y su segunda esposa pinta. La impotencia a la hora de descubrir por qué un chaval listo y sensible se droga lleva incluso al progenitor a probar la metanfetamina. Van Groeningen maneja materiales peligrosos, a un paso del telefilme, y el resultado es fallido.

'Beautiful Boy' resulta reiterativa y tremendista en la descripción de las caídas y recuperaciones de su suicida protagonista. El director inunda el metraje de canciones, de Neil Young a grupos del grunge (la acción transcurre a finales de los años 90), a la manera de videoclips que subrayan todo el tiempo la acción. Ampulosa y aleccionadora, 'Beautiful Boy' se pretende rompedora y más bien parece un manual de autoayuda.

El filme está producido por Amazon, otro de los nuevos actores en la industria del cine, y brinda a Chalamet la oportunidad de hacer de yonqui, algo siempre muy oscarizable. Perder ocho kilos para parecer un adolescente al borde de la muerte es un esfuerzo que bien merece la pena. En 'Beautiful Boy' alterna los momentos de felicidad, en los que desprende alegría y amor por su padre, con las recaídas que le sumen en un infierno de autodestrucción.

«Los libros de David y Nic me ayudaron a darme cuenta de que mi familia y yo teníamos ciertos prejuicios en contra de los adictos», reconoce el director. «Su historia nos inspiró para hacer una película con la que esperamos que, de alguna manera, se pueda dar voz a tantas personas que luchan contra una adicción. Y así mostrar de una manera simple, honesta y cruda la complejidad de la enfermedad».