Ari Aster: «No me considero un director de cine de terror»

Ari Aster sostiene un visor en el rodaje de 'Midsommar'.

El autor de la alabada 'Hereditary' vuelve a perturbar al espectador con 'Midsommar': «Hay algo dentro de mí que pide siempre romper con los moldes establecidos»

MARÍA ESTÉVEZLos Ángeles

El director Ari Aster (Nueva York, 1986) es uno de los máximos exponentes del terror actual. El aclamado realizador de 'Hereditary' regresa con 'Midsommar'. Con el folclore sueco de fondo y protagonizada por Florence Pugh, la cinta cuenta la historia de una joven pareja que tras cuatro años de relación está a punto de romper, pero que se mantiene unida por la trágica muerte de la familia de ella.

-Sus primeras dos películas han sido un bombazo. ¿Cómo sienta ser el director del momento?

-Es realmente gratificante y muy excitante estar en esta posición. Me considero un artista afortunado porque he podido rodar las películas que he querido, consciente como soy de las dificultades que existen en esta industria y la enorme cantidad de talento que queda desaprovechado. Para mí han sido diez años de lucha. He escrito muchos guiones mientras luchaba por mi oportunidad y ahora puedo estrenar una película tras otra porque he tengo material para hacerlo. Digamos que, en los años de espera, he estado afilando mis dientes.

-Aprecia más este momento.

-No solo eso. He estado rodando muchos cortometrajes con poco presupuesto y al final han sido una gran preparación. Conozco el lenguaje de los productores, lo que se espera de mí, lo que funciona y no funciona. Sigo inventándome y aprendiendo, pero ya llevo un proceso de aprendizaje que ahora da sus frutos.

-¿De dónde viene su pasión por el género de terror?

-Desde niño he sido un consumidor descarado del género, me lo he visto todo y conozco al espectador. Sé lo que esperan de la narración, eso me ha permitido controlar su experiencia. Como realizador estoy cansado de ir a ver una película y saber lo que va a pasar. Hay algo dentro de mí que pide siempre romper con los moldes establecidos.

Una imagen de 'Midsommar'.
Una imagen de 'Midsommar'.

-Escribe personajes femeninos con sustancia. ¿Qué le motiva a ello?

-Es que aprecio a las mujeres, es tan simple como eso. Encuentro en estos personajes a muchas mujeres que he conocido o desearía conocer. Soy un guionista que se deja guiar por su instinto, sin planear demasiado lo que va a ocurrir con cada personaje de mis historias y no niego que mucho surge de mi propia experiencia. Tal vez por eso se sienten tan reales mis películas.

-En 'Midsommar' el terror es agobiante, pero no tan aparente.

-Es que no me considero un director de terror, soy director, punto. He escrito guiones de todo tipo de géneros. Llegué al terror porque tuve la suerte de vender un guion, pero es cierto que mientras 'Hereditary' encaja bien dentro del género, 'Midsommar' se acerca más a las fábulas folclóricas. Me gusta el suspense, la intriga; mostrar un camino y que luego se convierta en otro, eso es inesperado para el público.

-'Hereditary' se estrenó el verano pasado y ya estrena 'Midsommar'...

-No he parado de trabajar en los tres últimos años. Me gusta hacer listas de las secuencias de cada película para compartirlas con mi director de fotografía y mi diseñador de producción. Entre los tres vamos creando la película en la cabeza para luego rodar a gran ritmo. Durante el rodaje de 'Hereditary', y buscando localizaciones en Hungría, empecé a pensar en cómo filmar 'Midsommar'.

-Sus películas vienen cargadas de imágenes diseñadas para adelantar la narración, casi como ocurría en las películas de cine mudo.

-Voy construyendo escenarios que me ayudan a desarrollar la estructura. Estamos ante un filme de ruptura dentro del género. Creo que los escenarios provocan cataclismos en las emociones.

-Hay un debate enorme en torno al final de su película que no vamos a destripar.

-Estoy contento con ese debate y lo he provocado. Obviamente, he diseñado la película para crear una catarsis. El publico sale de la sala enfrentando el dilema que propone y hablando de ello.

-¿Se inspiró en alguna cultura nórdica para la película?

-Sí. El oso es un símbolo importante de la mitología escandinava. Para mí era importante unir esos elementos a los protagonistas. Investigué las tradiciones suecas, aprendí el alfabeto rúnico y descubrí símbolos que me han ayudado en el relato de la historia. Es un filme dedicado a las tradiciones paganas en verano, a los movimientos espirituales, pero también hay mucho espacio para la ficción. A mí me gusta confundir la historia, unir realidad y ficción.

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