Asier Etxeandia se luce en un western de la Guerra Civil

Asier Etxeandia, un maquis que se ha quedado sordo.

'Sordo', adaptación del cómic homónimo, se centra en las escaramuzas de los maquis al final de la contienda

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Trasladar historias publicadas en cómic a la pantalla, grande o pequeña, es tendencia en el audiovisual nacional. Las viñetas están nutriendo la ficción española. Las productoras se pelean por la compra de derechos de obras gráficas señeras, aunque no todas terminen por ser adaptadas a imagen real. 'Sordo' es un título esperado en carne y hueso. El proyecto llevaba sonando tiempo, antes de la actual avalancha de propuestas basadas en historietas, y por fin se estrenó a concurso en el Festival de Málaga de este año, donde llamó la atención por su premisa de partida y la mezcla de géneros.

No es para menos, el material original, con guión de David Muñoz, también vinculado al sector cinematográfico (coescribió 'El espinazo del diablo' para Guillermo del Toro), y dibujos de Rayco Pulido, Premio Nacional de Cómic por 'Lamia', se apoyaba en el lenguaje del cómic en su mínima expresión, en estado puro, sin el apoyo de diálogos, exprimiendo las posibilidades del trazo y la planificación de página al máximo. Narra las vicisitudes de un miliciano republicano que pierde el oído debido a la detonación de una bomba saboteando un puente y se las ve en apuros para no caer en manos del enemigo escondiéndose en el bosque.

«Sordo es un excelente ejercicio narrativo, donde entendemos lo básico, aquello que no necesita de palabras porque pertenece a lo atávico, a aquello que conecta con nuestra parte animal: la caza, la lucha por la supervivencia, la búsqueda de guarida ante el frío», señala sobre el cómic el crítico especializado Gerardo Vilches. «Por el contrario, todo aquello que se enmarca en el ámbito social, las relaciones con otras personas, queda desdibujado, ambiguo, porque el protagonista, privado del oído, ha visto mermada su capacidad de entender el mundo». Viñetas a ratos poéticas, con claras influencias visuales. «Tender hacia el cine expresionista fue un acierto para representar el arco de transformación del personaje y su relación con el entorno tras la pérdida de un sentido», señala Pulido sobre su obra. La película, dirigida por Alfonso Cortés-Cavanillas ('Los días no vividos'), va por otros derroteros y se queda con la esencia de la materia prima en papel, apuntándose al western con algunos personajes nuevos añadidos a la aventura. Hay más acción y la trama se retuerce. Todo se complica más.

Una imagen de 'Sordo'.
Una imagen de 'Sordo'.

Asier Etxeandía, Aitor Luna, Hugo Silva, Imanol Arias, Marian Álvarez y Olimpia Melinte, en el papel más excéntrico del conjunto -una mercenaria rusa con un parche-, encabezan el reparto. La adaptación de 'Sordo' fue rodada en los paisajes de Cantabria. Las montañas son una parte fundamental en un filme de acción situado al final de la Guerra Civil Española, cuando los maquis continuaban realizando escaramuzas para enfrentarse al franquismo. Cortés-Cavanillas firma con atrevimiento un relato de supervivencia donde la naturaleza también es la protagonista y el elenco se entrega a conciencia para liberarse del sambenito de «otra película española sobre la Guerra Civil». Aquí manda más el espíritu de John Ford.