'Alita: ángel de combate', la cyborg empoderada

Rosa Salazar está casi irreconocible como Alita.

Robert Rodriguez ofrece una peculiar visión del mundo en el siglo XXVI, a través de los ojos gigantes de una chica guerrera medio robot

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Cada vez resulta más complicado pasar por taquilla para ver un determinado título sin saber absolutamente nada de él. El espectador que acude al cine en busca de sorpresas está en peligro de extinción. Internet y las redes sociales nos machacan con todo tipo de información, hasta el punto de destriparnos la película entera. Antes de verla, podemos imaginar todo lo que va a pasar, incluso cómo acaba, algo que no parece importar demasiado al grueso del público, más bien lo contrario: prefiere que le den lo que ha visto en el trailer, no ha lugar para lo previsible. Las primeras imágenes de una adaptación de un cómic, una obra literaria o un videojuego, siempre dan de qué hablar, como es el caso de la esperada 'Alita: ángel de combate', un proyecto largamente acariciado por James Cameron que finalmente ha dirigido Robert Rodriguez con el apoyo del director de 'Terminator' en la producción. Los ojos gigantes retocados por ordenador de la joven protagonista, nacida en un manga de cabecera, convertido posteriormente un anime de éxito, han dado mucho de qué hablar en la red, formando parte de la promoción inexorablemente. La actriz Rosa Salazar, rostro presente en las series distópicas 'Divergente' y 'El corredor del laberinto', está prácticamente irreconocible en su papel de chica guerrera medio robot. Según avanza la historia su cuerpo va modificándose y actúa de tal manera que es, directamente, un dibujo animado. El CGI, léase imágenes generadas por ordenador, mandan en el estreno más comercial del fin de semana, un derroche de píxeles en pos de la espectacularidad en las escenas de acción que responden a lo visto en la frenética publicidad del esperado filme. Sin trampa ni cartón.

'Alita: ángel de combate' puede resultar sumamente trash, en el buen sentido, si se analiza sin prejuicios. Es cine de gran presupuesto con espíritu de serie B, atendiendo precisamente a la filmografía de Robert Rodriguez, cuya trayectoria va dando bandazos tras su alianza con Quentin Tarantino con 'Planet Terror'. Desde entonces ha participado en la serie de televisión basada en su cult-movie 'Abierto hasta el amanecer', ha perpetrado numerosos cortos de acción, con mujeres de armas tomar con estética underground, y alargó demasiado una broma con 'Machete' y 'Machete Kills', a mayor gloria del inefable Danny Trejo. Su nuevo trabajo es un juguete caro al lado de estas singulares producciones -la segunda parte de 'Sin City' dio poco de qué hablar, ya conocido el truco visual- pero la esencia no deja de ser la misma: el ansia de venganza de una magnolia de acero y muchas balas. Alita se despierta sin saber de dónde viene en un mundo futuro. Es un cyborg abandonado que busca respuestas. Desenterrar los recuerdos de su pasado supone descubrir su verdadera naturaleza: una guerrera letal cuya alma perdida quiere tomar las riendas.

Cameron llevaba más de dos décadas queriendo adaptar 'Gunnm', el cómic oriental obra de Yukito Kishiro del que parte todo. Se lo recomendó en su día Guillermo del Toro, antes de rodar 'Avatar'. Las viñetas se publicaron a principios de los años 90 y en 1993 se estrenó el anime 'Alita: ángel de combate'. Ciencia-ficción épica, con batallas desenfrenadas. «Tuve una reacción emocional ante la obra», admite el cineasta, aquí productor. «Mi reacción fue muy intensa porque mi hija mayor era joven en aquel momento y vi en ella una gran historia sobre el empoderamiento femenino. Luego comencé a revisar los libros y me di cuenta de que Kishiro había creado este mundo increíblemente variado y detallado, lleno de potencial cinematográfico». Es una historia universal sobre la búsqueda de la identidad y la libertad, cargada de humanidad aunque, curiosamente, reine lo artificial. Una peculiar visión del mundo en el siglo XXVI. «La tecnología siempre ha formado gran parte de lo que hago», sostiene Rodríguez. «Sin embargo, con esta película, sabía que tendría la oportunidad de ir exponencialmente más lejos porque Cameron ya había innovado con muchas tecnologías diferentes para visualizar, previsualizar y hacer películas en 3D. Lo tomé como una verdadera oportunidad de aprender. Sabía que iba a ser un gran desafío para mí, lo que me pareció fantástico». Una experiencia puramente visual, con música de Junkie XL. Christoph Waltz y Jennifer Connelly completan el reparto principal.