'3 From Hell', el grupo salvaje de Rob Zombie

Un fotograma '3 From Hell'.

El músico y cineasta ha presentado la esperada cinta en Sitges, la tercera entrega de una trilogía sanguinaria que pincha en su supuesta conclusión

Borja Crespo
BORJA CRESPO

El festival de Sitges es el hábitat natural de cineastas como Rob Zombie. El paso de su cinta de culto 'Lords of Salem' despertó filias y fobias en 2012. Al final de la proyección hubo aplausos y abucheos, una batalla emocional entre detractores y fans fatales del artista multidisciplinar. El conocido cineasta y músico, además de dibujante de cómic y diseñador de parques de atracciones rendidos al horror, recibió un homenaje en la localidad catalana en 2016, aprovechando el estreno de '31', un slasher al uso, con estructura narrativa de videojuego, protagonizado por un grupo de pobres víctimas mutiladas, payasos con motosierras y asesinos en serie compitiendo en un concurso letal. Un sálvense quién pueda de manual, producido en parte gracias al crowdfunding, que explotaba a conciencia la estética underground sin más pretensiones que entretener, triturando clichés a mansalva con mucho humor negro. La dirección del responsable de los incomprendidos remakes de 'Halloween' dejaba algo que desear y supuso un paso atrás respecto al clasicismo y la cuidada puesta en escena de su anterior trabajo. Este año ha presentado en el primer día del indispensable evento fantaterrorífico su último proyecto, '3 from Hell', la esperada tercera entrega de una trilogía delirante iniciada con 'La casa de los 1.000 cadáveres' (2003), un homenaje directo a 'La matanza de Texas' y la cultura popular más siniestra, y su secuela 'Los renegados del diablo' (2005), un western crepuscular de final épico, sanguinario y granguiñolesco.

Los protagonistas de 'Los renegados del diablo' acababan fatal, en medio de una ensalada de tiros brutal. Como si la familia Manson protagonizase 'Grupo salvaje', intercambiaban balazos con la fuerzas de la ley hasta el último suspiro. En '3 from Hell' Otis, Baby y el Capitán Spaulding resucitan tras un tiempo en coma y no tardan en escapar de presidio -nos ahorramos un spoiler gordo- para sembrar el caos a su paso y «causar el máximo mal posible», como la propia banda predica. ¿Era necesario la vuelta a las andadas de estos matarifes impulsivos? Las opiniones en Sitges han vuelto a ser encontradas, y no es para menos. La cámara nerviosa de '31' llega a la extenuación. Abuso de primeros planos, sangre hecha por ordenador, a pesar del pretendido y pretencioso look vintage, y un uso de la violencia como catarsis desmedida abren de par en par las puertas al aburrimiento. El grano continuo en las imágenes, buscando una estética retro, confirman que el excéntrico Zombie parece haber pasado de hacer fanzines a mano, a base de fotocopias, dando rienda suelta a su imaginería multirreferencial, a utilizar los filtros de Instagram. Las escenas de acción parecen rodadas por un aprendiz de Michael Bay emponzoñado de sangría aguada. No se ven las luchas cuerpo a cuerpo y el diseño de sonido resulta irritante. Únicamente cabe destacar el carisma de sus protagonistas, aunque Sheri Moon, más histriónica de lo habitual, sigue perdiendo los papeles, no necesariamente en el buen sentido, a medida que avanza el metraje. El hecho de que las hazañas del trío de carniceros acabe en México, donde aparecen unos narcos que son más malos que los tres villanos, da qué pensar ideológicamente. Ya no cuela la idea de «romantizar» a los psycho-killers. El amigo Rob se ha disparado en el pie.

Rob Zombie: cine, música y cómic

Robert Bartleh Cummings (Massachusetts, 1965), conocido como Rob Zombie, ante todo músico y cineasta, también dibuja y guioniza tebeos, una faceta más en su talante multidisciplinar. Conocido su estatus de rockstar y su afición extrema al cómic y la serie B, lleva tiempo construyendo su propia leyenda, dando rienda suelta a sus inquietudes en todo tipo de soportes y formatos. Responde a la etiqueta de artista polifacético: lo mismo compone una canción que ilustra una camiseta, diseña la portada de un disco o se pone detrás de la cámara. Su pasión por las viñetas le llevó a firmar títulos como El Clavo (Norma Editorial), una serie escrita junto a Steve Niles (30 días de noche), con ilustraciones de Nat Jones (Spawn: Dark Ages) y portadas del venerado Simon Bisley (Lobo). Una obra, protagonizada por un luchador de pressing catch que se topa en el camino con un grupo de motoristas diabólicos, especialmente pensada para el regocijo de los amantes del terror y el humor negro, con guiños a clásicos del cine de horror como 'La matanza de Texas', 'Posesión Infernal' o 'Fantasmas de Marte'. Gore y serie B campan a sus anchas en las páginas de un trabajo de explícita violencia que encandilará a los seguidores del ex-líder de White Zombie -banda de rock que mezclaba guitarras heavy con sonidos industriales y letras cercanas a la filosofía de los Ramones-, los mismos que aplaudieron con algarabía las múltiples referencias cinematográficas latentes en 'La casa de los 1.000 cadáveres' (2003), 'Los renegados del diablo' (2005) o el remake de 'Halloween' (2007), filmes de su cosecha roja que no dejan indiferente al espectador.

Zombie demostró con 'Halloween' -y secuela- que el cine de terror de palomitas, con el público teenager como target y el exceso de hemoglobina como reclamo, puede estar bien filmado, con garra y conocimiento. Es innegable la entrega y pasión de un director que disfruta con lo que está contando y quiere hacer participe de esa sensación al público. Lo mejor de la nueva versión del clásico de Carpenter es, precisamente, un prólogo aportado por Zombie que diserta sobre las razones que impulsan a Michael Myers a asesinar sin contemplaciones. 'The Lords of Salem', obra cumbre del cine de terror estadounidense, terminó de demostrar su valía como creador audiovisual, agitando la conciencia de la audiencia como en un ritual satánico. Sin embargo, con sus dos últimas películas, '31' y '3 from Hell', parece haberse vuelto perezoso.

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