Bigelow: cine de acero

Kathryn Bigelow, durante el rodaje de 'En tierra hostil'./
Kathryn Bigelow, durante el rodaje de 'En tierra hostil'.
Perfil

Amante del cine de género, la directora, que estrena ahora 'Detroit', atesora verdaderas joyas en su carrera

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Soberbia. Así puede calificarse, directamente, 'En tierra hostil' (2008), la película con la cual Kathryn Bigelow (San Carlos, California, 1951) hizo historia, alzándose con un Oscar a la mejor dirección. Era la primera vez en la historia de los preciados galardones que una mujer se llevaba la estatuilla dorada en tan ansiada categoría. Sigue siendo la única cineasta que cuenta con el trofeo hasta la fecha. Directora más que dotada para rodar acción y contar una historia con trasfondo y enjundia, su predilección por el cine de género le alejó muchos años del reconocimiento del sector más convencional de la crítica, un escollo en el camino que ha sabido rodear con la excelente acogida de sus últimos trabajos, reflejo de la realidad violenta que nos rodea. Gracias al indudable peso de obras de obligado visionado como la mentada, protagonizada por Jeremy Renner, con seis Oscar en su currículum (incluyendo mejor película), o la inmensa 'Detroit' (2017), uno de los grandes estrenos del año, Bigelow es considerada uno de los grandes talentos del cine norteamericano del momento. Ambos títulos, de narración vigorosa, crítica, visceral e implacable, emparentan con 'La noche más oscura (Zero Dark Thirty)' (2012), un tour de force descomunal protagonizado con arrojo por Jessica Chastain. Repasando esta trilogía con estética documental que describe historias basadas en hechos reales, uno se pregunta una y otra vez por qué no ha rodado más a menudo para la pantalla grande.

Bigelow debutó en los años 80 con 'The Loveless' (1982), una cinta de culto con motos y pandilleros con Willem Dafoe a la cabeza del reparto. Despreciada por los más cinéfilos, llamó la atención de los aficionados al cine sin prejuicios. De hecho, su siguiente paso, 'Los viajeros de la noche' (1987), sorprendió a los seguidores del género fantástico, planteando una historia de vampiros fuera de lo habitual, con escenas sanguinolentas que forman parte de la memoria sentimental de numerosos fans del terror. 'Acero azul' (1989) rompió esquemas al presentar a una heroína de acción interpretada por Jamie Lee Curtis, de reina del grito en 'La noche de Halloween' (1978) a policía desesperada en una estimable propuesta que desplegó la alfombra para la gran bienvenida de 'Le llaman Bodhi' (1991), un thriller de acción, copiado hasta la saciedad –remake incluido-, que encumbró a Keanu Reeves, con el permiso de Patrick Swayze. Persecuciones, atracos y surf para el deleite del gran público, una buena muestra de cine de intriga y adrenalina.

Con 'Días extraños' (1995) volvió a sorprender, decantándose por la ciencia-ficción con un relato visionario que ha ganado enteros con el paso del tiempo. Mejor considerado ahora que en el momento de su estreno, con un inevitable look 90s, el filme presentaba una entretenida distopia que merece la pena ser revisaba como ejemplo de película con aires futuristas filmada antes de la llegada del siglo XXI. Tras firmar algunos títulos discretos como 'El peso del agua' (2000) o 'K-19: The Widowmaker' (2002) y trabajar para la televisión, Bigelow afrontó 'En tierra hostil', el proyecto que impulsó su trayectoria definitivamente. En sus imágenes retrata la adicción del hombre a la guerra, con una asediada Irak como paisaje. Atmósfera desasosegante, tensión hiriente, angustia, ira... El hombre y sus miedos. Sus contradicciones. Un comando especializado en la desactivación de explosivos es la excusa para lanzar un mensaje anti-Bush y dar un toque de atención a nuestros actos irracionales. Rodada con estética de falso documental, cámara en mano, con escenas crudas sin caer en la pirotecnia gratuita, se reveló como algo grande.

Un plano de 'Días extraños'.
Un plano de 'Días extraños'.

Cuando el ser humano se acostumbra a vivir en un infierno, es difícil salir de él. El plano de abatimiento de Jeremy Renner en el pasillo de un supermercado de un centro comercial, rodeado del colorido de los logotipos de marcas y los envases de productos que buscan sin contemplaciones atraer al consumidor, resumía el trauma al volver al hogar tras estar destinado en una zona bélica. No es nada sencillo, por no decir imposible, olvidar la guerra y regresar a la realidad, a casa con los tuyos, a la rutina diaria, tras vivir de cerca el horror. 'La noche más oscura (Zero Dark Thirty)', radiografía de una obsesión, la de atrapar a Bin Laden, con o sin vida, también trata la idea de cómo escapar de un empeño que devora nuestros días. Otro filme que engancha, al igual que la última producción de Kathryn, 'Detroit', de ritmo encomiable. Con una casting mayúsculo, una banda sonora de quitarse el sombrero y la cámara en constante movimiento, la realizadora consigue atrapar al espectador narrando las revueltas que asolaron las calles de la ciudad en el estado de Michigan, en julio de 1967. En medio del caos de los disturbios, un trágico suceso acabó con la vida de varios jóvenes cuyo error fue estar en el sitio equivocado. Fueron culpables de un delito que no cometieron, juzgados por el color de su piel. Estremecedor testimonio que tira de imágenes de archivo en algunos fragmentos para despertar conciencias. En opinión de Bigelow, "si el propósito del arte es agitar para provocar el cambio, si estamos verdaderamente listos para empezar a tratar la desigualdad racial de este país, tenemos que estar dispuestos a escuchar. Espero que esta película anime en parte ese debate y que encontremos una forma de curar las heridas que existen desde hace demasiado tiempo". Soberbia.