Una lección de cine con George Miller

George Miller da instrucciones durante el rodaje de 'Mad Max: Furia en la  carretera'./
George Miller da instrucciones durante el rodaje de 'Mad Max: Furia en la carretera'.

El director de la mejor película de 2015, 'Mad Max: Furia en la Carretera', charla en exclusiva con LA BUTACA sobre la imagen digital, el cine de acción y un mundo convulso

OSKAR BELATEGUI

Ni 'Carol', ni 'Spotlight', ni 'El renacido'. La mejor película del año pasado para la National Board of Review es 'Mad Max: Furia en la carretera', que se prepara para dar la campanada este domingo en los Globos de Oro. Y después vendrán los Oscar. Rodada a la vieja usanza, sin abusar de los efectos digitales y con especialistas rompiéndose la crisma, la cuarta entrega del guerrero sobre ruedas estrenada el pasado 15 de mayo y ya disponible en DVD consagra a un director de 70 años que cambió a los 34 el bisturí por la cámara.

George Miller atesora en su filmografía películas tan distintas como 'Las brujas de Eastwick' y 'El aceite de la vida'. Ganador de un Oscar de animación por 'Happy Feet', este australiano debe su prestigio sin embargo a la saga 'Mad Max', puro cine de acción ambientado en un mundo postapocalíptico. Esta extensa entrevista tuvo lugar el pasado Festival de San Sebastián, donde el realizador recogió el premio de la Fipresci otorgado por críticos de todo el mundo y reservado hasta entonces a santones como Haneke y Godard.

Sorprende que un hombre de 70 años demuestre más pulso para el cine acción que un director joven.

¿Me estás llamando viejo?, ja, ja. Yo todavía me tengo por un hombre joven, aunque mis hijos me recuerdan que no lo soy. Hace poco fui a una reunión de antiguos alumnos y pensé: ¿quiénes son todos estos viejos? En serio, teníamos un equipo muy bueno, en particular los especialistas. 'Mad Max: Furia en la carretera' es una película que no va en contra de las leyes de la física, todo es real. No salen hombres volando ni naves espaciales, los vehículos y las personas son de verdad. La íbamos a rodar en Australia, donde yo vivo, en Sydney, pero llovió por primera vez en medio siglo y lo que era un desierto se convirtió en un vergel. Esperamos hasta que se secara y no se secó, así que nos fuimos a Namibia, en África, donde nunca llueve. Rodamos durante 130 días escenas muy complejas con especialistas. Hubo mucha ansiedad de que alguien resultará herido. Teníamos que vigilar todo lo que hacíamos, pero por suerte no pasó nada grave.

¿Cómo combinó la parte de acción real con los efectos digitales?

Es la propia historia la que te dice cómo debes hacerlo. Si había un efecto físico y podíamos hacerlo, como los hombres con pértigas en los coches, lo rodábamos tal cual. Disfruté la parte de imágenes de síntesis con 'Babe' y 'Happy Feet', que son por completo digitales, pero ahora he preferido rodar en su mayor parte sin un ordenador. En el caso de la tormenta de arena sí que echamos manos de tecnología CGI (imáganes generadas por ordenador). Estaba interesado en ver qué podíamos hacer, aunque fuera físicamente agotador. Tengo mucha curiosidad por los procesos, y eso es lo que me atrajo del cine, que sigue sin ser parte de mi trabajo. Cuando empecé a trabajar era médico, disfrutaba en el quirófano. Pero cuando hice mi primera película en un momento donde hacer una película era muy difícil me enganché. Mi curiosidad me llevó por esta carrera.

¿Cómo se rueda la escena de acción perfecta?

Buena pregunta. Número uno, tienes que jugar con el cliché, coger lo que se ve normalmente y encontrar una forma de hacerlo más interesante. Número dos, trabajar con muy buena gente que esté dispuesta a todo. Número tres, estar abierto a las posibilidades que se te abren mientras lo haces; puede variar el clima, haber polvo... Y número cuatro, pensar mucho dónde quieres emplazar la cámara y pensar en la transición entre un plano y otro. Eres como un compositor con la música. Todas las películas de acción son música para mí, intento componer un número musical. Pero la cámara es lo más importante: si no está en el sitio adecuado todo es una pérdida de tiempo.

¿Cree que se está empezando a deslegitimar el empleo de imágenes digitales?

Pienso que el CGI ha hecho que la gente haya perdido el sentido de creérselo. Hay gente como Guillermo del Toro que casi todo lo que hace es con marionetas. Esto no quiere decir que el CGI no ayude. Puedes atar a la gente para que no se caiga, puedes hacer cosas que antes no se hacían, pero tienes que lograr algo que sea real. El cerebro humano tiene la capacidad de detectar lo que es real y lo que no de forma eficaz. Eso lo he comprobado con la animación.

¿En qué formato de grabación se siente más cómodo?

Nunca he trabajado con una cámara grande de IMAX, pero con esta película las cámaras grandes no entraban en los vehículos. Me gustan las cámaras digitales más pequeñas porque las puedes poner en cualquier lado y romper, no cuestan casi nada. El 3D también me encanta. Digamos que me quedo con cualquier cosa que te mantenga inmerso en la película.

Su nombre figuró como candidato a rodar 'La Liga de la Justicia'...

El problema es que hay otras películas que quiero hacer y poco tiempo para hacerlas por mi edad, ja, ja. Quiero rodar antes una película pequeña sin efectos especiales ni especialistas.

George Miller conversa con Charlize Theron durante el rodaje de 'Mad Max: Furia en la carretera'.
George Miller conversa con Charlize Theron durante el rodaje de 'Mad Max: Furia en la carretera'.

Es de los pocos directores de acción que trata a sus personajes femeninos de forma distinta ¿por qué?

En primer lugar, como ya te he dicho, cualquier cosa que quieras hacer de acción tiene que superar el cliché. Y surgir de la propia historia. En 'Mad Max', el conflicto y la lucha que hay es la de cinco vidas que están escapando de un hombre que quiere reproducirse con ellas. No era dinero, ni drogas ni una bomba que iba a destruir el mundo, sino un conflicto humano. Ellas necesitan un héroe, pero mo podía ser un hombre, ya que entonces quedaría como un hombre robando mujeres a otro hombre. Tenía que ser femenina. Así, en la estructura de la historia surgió de manera natural una heroína.

En 1979, cuando rodó el primer 'Mad Max', ¿el futuro era más apocalíptico que ahora?

En la primera quería contar la historia de un policía que pierde a su familia y se convierte en un ángel vengador. El guion original transcurría en aquella época, pero el presupuesto era tan pequeño que no podíamos permitirnos localizaciones en la ciudad ni extras. Rodamos en edificios abandonados porque era más barato. Y pusimos en los créditos: 'Dentro de unos pocos años'. Así surgió el ambiente postapocalíptico, por pura necesidad. En la segunda vimos el potencial que tenía ese mundo y nos emocionamos con la idea. Nos dimos cuenta de que, sin querer, habíamos entrado en el subconsciente colectivo. El loco Max era un guerrero viajante buscando un significado a la vida, al igual que en los western antiguos. Para cuando llegamos a esta última, el trasfondo ha cambiado. Por poner un ejemplo, en 2005 estuve en la India y fue donde oí por primera vez el término 'guerras del agua', porque en Cachemira están luchando básicamente por el control del agua.

¿Y cómo trabaja un cineasta cuando la realidad altera los significados de su película?

Eso es muy interesante. Creo que todas las historias son legóricas, y 'Mad Max' más que la mayoría. Cuando escribí el guion de 'Furia en la carretera' en 1999, los personajes de los War Boys se basaban en los kamikazes de la II Guerra Mundial. Después vino el 11-S y una nueva generación de suicidas con bombas. También es un símbolo muy interesante que Max sea visto solo como una bolsa de sangre, al igual que ocurría en Kosovo, donde raptaban a la gente por tener un tipo de sangre concreto. Tomas cosas interesantes a través de la Historia y les das la vuelta. Después, el público las interpreta según su punto de vista del mundo. Y esa es la naturaleza de la metáfora o alegoría. Lo interesante es que se repiten los patrones a lo largo de la Historia una y otra vez. Vas al palacio imperial de Kioto y descubres que tiene la misma estructura defensiva que una fortaleza medieval. Vamos hacia adelante en el tiempo, pero al mismo tiempo regresamos a una época medieval.

¿Cómo ha cambiado el mundo del cine desde el primer 'Mad Max'?

No solo ha cambiado la tecnología y el mundo, sino la manera en que el público ve las películas. En los orígenes del cine la gente gritaba cuando veía un primer plano, porque creían que era una cabeza cortada. Hoy un bebé no se inmuta. Cualquier 'blockbuster' actual tiene el doble de planos que en los 80. Aprendemos a leer imágenes en movimiento antes que la palabra escrita, y es un lenguaje que solo tiene 100 años. Mira, cuando fui a Somalia descubrí que las mujeres llevaban camisetas de Harley Davidson y Madonna bajo el burka. Y no me sorprendió. Esta monocultura no es mala: nos unifica a todos y nos hace ciudadanos del planeta.