Embarazos de alta tensión

Dolores de cabeza, en la boca del estómago, hipertensión y malestar general son síntomas que avisan de la gestosis o preeclampsia./Fotolia
Dolores de cabeza, en la boca del estómago, hipertensión y malestar general son síntomas que avisan de la gestosis o preeclampsia. / Fotolia

El primer embarazo del 15% de las mujeres puede complicarse gravemente por un ataque de hipertensión, algo que sólo ocurre en la especie humana

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

En pleno siglo XXI, ¿es posible morir en el parto? La respuesta es afirmativa. Una treintena de mujeres fallecen cada año en España en el momento de dar a luz, según datos facilitados por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). La mayoría de ellas muere por hemorragias que se vuelven incontrolables y otras muchas se van por ataques repentinos de hipertensión, algo que, curiosamente, sólo ocurre en la especie humana. El mal se llama gestosis, también conocido como preeclampsia y, aunque no lo parezca, es un trastorno muy común entre las gestantes. Por fortuna, los casos más graves son contados.

«No le podemos decir a una mujer embarazada que tiene muchas posibilidades de sufrir una gestosis y que eso es algo que le puede llevar a la muerte porque les estaríamos generando un sufrimiento gratuito. Completamente inútil. Lo que ginecólogos y matronas hacemos en las consultas de control del embarazo es vigilarles continuamente la tensión», explica el ginecólogo y obstetra Txanton Martínez-Astorquiza, presidente de la sección de Medicina Perinatal de la SEGO. «Cada vez que una embarazada acude a una consulta, para lo que sea, por sistema se le mide la presión arterial». Ellas no lo saben, pero lo que el especialista hace en ese momento es evaluar el riesgo de preeclampsia.

El principal indicador de este trastorno es una presión arterial elevada. La hipertensión es una complicación que se desencadena cuando la sangre viaja por las venas y arterias a una velocidad mayor a la recomendable para la salud. Ocurre generalmente en personas con problemas cardiovasculares, pero también, no se sabe exactamente por qué, en algunas mujeres embarazadas. Lo bueno es que la llamada presión diastólica, la que todos conocemos como 'la baja', se sitúe entre 80 y 85; mientras que la sistólica, 'la alta', ha de oscilar por debajo de los índices de 120 y 130. La gestosis puede dispararla hasta cifras de 90 y 160, respectivamente, dos valores que se consideran ya «muy peligrosos».

No es éste, sin embargo, el único síntoma que alerta de una preeclampsia, que se manifiesta siempre a partir de la semana 20 del embarazo. Caen los niveles de proteínas en la orina, a veces aparecen edemas pulmonares, en otras ocasiones se desata un dolor de cabeza severo, también en la parte superior del estómago... «No siempre se dan todas las señales de alerta. Lo normal -detalla el experto de la SEGO, jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del hospital vizcaíno de Cruces- es que suba la tensión y, en función de la gravedad, aparecen más o menos síntomas».

Obesidad y diabetes

Sus causas siguen siendo un misterio, aunque no puede decirse que se trate de un trastorno desconocido. Lo sufren muchas mujeres gestantes, entre el 10% y el 14% de las que viven su primer embarazo y del 5,7% al 7,3% del resto. Generalmente se da más entre las que tienen un embarazo múltiple y las que han sufrido esta misma complicación con anterioridad. También las diabéticas y las que tienen al comienzo del embarazo un índice de masa corporal superior a 25 (El IMC se calcula dividiendo el peso en kilos entre la talla en metros elevada al cuadrado) son candidatas a enfrentarse a este problema. Una curiosidad: el riesgo de padecer un ataque de gestosis es en las mujeres negras el doble que en las de raza blanca.

Los casos más graves son «contados» y, a pesar de la alta incidencia del trastorno, según detalla Martínez-Astorquiza, España registra uno de los resultados más tranquilizadores del mundo de mortalidad materna. Mueren 6 de cada 100.000 parturientas, que son unas 30 al año.

La mayoría de estas vidas se pierde a causa de hemorragias, aunque la gestosis representa la segunda causa de fallecimiento. Según estas cifras, en Euskadi, donde cada año nacen unos 22.000 bebés, la cifra de madres que mueren en el parto se sitúa en una cada cinco años. «Son muy buenos resultados. Pensemos en que en Afganistán, según datos de 2008, esa cifra se eleva a 1.500 de cada 100.000; y si se prefiere, Suecia, más cercana, también nos supera, con 10».

El verdadero problema de esta patología es que poco puede hacerse por evitarlo y prácticamente nada para corregirlo una vez que se desata. La responsable de que la especie humana sea la única que puede padecerlo es la placenta, que según se cree libera un metabolito que desencadena la patología. «No se da en ningún otro animal», recalca el profesional vasco. El riesgo, por todo ello, sólo desaparece cuando el cuerpo se deshace de la placenta, lo que supone que el trastorno se supera con el parto. La presión arterial se estabiliza al llegar a fin el embarazo. La vida de la criatura dependerá en buena medida de la semana en que se desate la crisis; y la de la madre de su nivel de gravedad.

En los casos más leves, los expertos recomiendan a las afectadas reposo en su domicilio y control ambulatorio. Otras veces se requiere el ingreso hospitalario y, en ocasiones, por fortuna las menos, nada puede hacerse. El hospital de Cruces ha comenzado un ensayo para verificar la potencialidad de la toma de aspirina y heparina en bajas dosis para la prevención del riesgo de trombosis. «Ya veremos», responde cauteloso Txantón Martínez-Astorquiza.