De un vestido que 'sacó' de la basura a modelos exclusivos: la diseñadora de Lekeitio que rompe moldes

De un vestido que 'sacó' de la basura a modelos exclusivos: la diseñadora de Lekeitio que rompe moldes

La pieza surgió dentro de un curso de diseño que impartió el Ayuntamiento del municipio vizcaíno, donde Yaiza Txakartegi, diseñadora de 25 años, creó un vestuario teatral 'low cost' con materiales reciclables. Un modelo que contrasta con los que concibe en su atelier de Bilbao 

Sarai Vázquez
SARAI VÁZQUEZ

Elementos inusuales, como pequeños fragmentos de cartelería publicitaria de plástico, obsoleta, y restos de retales de tela inservible, dan forma a un voluminoso vestido que cautivó a Lekeitio. En él se advierten sin dificultad trozos de catálogos de supermercados, de firmas de moda... y hasta se anuncia la llegada de la Korrika. Tras realizar su función, estos letreros son generalmente arrojados a la basura, aunque a la diseñadora de moda Yaiza Txakartegi, lekeitiarra de 25 años, se le ocurrió darles una segunda vida en sus originales creaciones. «Hoy en día todo está hecho para usar y tirar, aunque deberíamos aprender a guardar y aprovechar un poco más lo que consideramos que no sirve. Creo que mi vestido es una clara lección de cómo se puede reciclar creando moda», reconoce con orgullo. 

Esta pieza tan original surgió dentro de un curso de diseño que organizó el Ayuntamiento del municipio vizcaíno. Los asistentes tuvieron que crear looks teatrales 'low cost' a través de recursos reciclables. Yaiza encontró unas pancartas repletas de color en la calle y enseguida pensó en darles un nuevo uso. Las fue pegando entre ellas y les añadió tejido de ese que «no sirve para nada». En tres días que duró el experimento, fue haciendo volúmenes con los diferentes elementos directamente en el maniquí y, poco a poco, construyó un vestido largo muy especial. «Fue una creación muy laboriosa, porque también lo tuve que coser por dentro», asegura. El resultado estuvo expuesto durante dos semanas en una exposición que albergó el ayuntamiento de Lekeitio. «Fue maravilloso, los visitantes lo miraban con asombro, nunca hubieran imaginado un vestido así con este material», cuenta.  

El magnífico diseño sacó a relucir su gran formación en diseño de moda apesar de su juventud: Yaiza está graduada en la escuela bilbaína Inedi Design School y especializada en la creación de estampados y en alta costura. Durante sus estudios, hace cuatro años, la joven lanzó su propia firma de ropa para mujer. «Mis diseños siempre se han guiado por los grandes volúmenes, los estampados y los tejidos», afirma. Ya ha diseñado cinco colecciones – una por año –, cada una con un carácter peculiar: algunas experimentales, centradas en los cambios de color y transparencias, y otras más comerciales en las que resaltan los amarillos y azules eléctricos.

Dos modelos posan con diseños en azul eléctrico de Yaiza Txakartegi.
Dos modelos posan con diseños en azul eléctrico de Yaiza Txakartegi.

Prendas exclusivas en su atelier de Bilbao 

Por el momento, sus colecciones no se comercializan. Esta vizcaína está totalmente volcada en el diseño y producción de las prendas únicas y exclusivas a medida que le piden las mujeres que se pasan a diario por su atelier, ubicado en el centro de Bilbao. «Normalmente vienen con las ideas claras, saben qué tipo de vestido o traje quieren… aunque en otras ocasiones les muestro mis diseños de las colecciones pasadas y me piden la misma falda pero más corta o ese mismo pantalón en otro color», expresa. Para Yaiza cada encargo tiene su encanto. Normalmente, confecciona prendas para eventos especiales, como vestidos de damas de honor para bodas. Todavía no ha diseñado ningún vestido de novia, aunque no lo descarta en un futuro. «Una vez creé un traje de baile de salón para una mujer, con su body lleno de pedrería. Fue muy divertido y una experiencia diferente», cuenta. 

Sus piezas requieren un proceso de creación de muchas horas. Combina el trabajo a mano, como cuando forra los botones, por ejemplo, con la costura a máquina de las prendas. Y con sus clientas concerta por lo menos tres reuniones. En la primera, éstas exponen lo que tienen en mente, el estilo del atuendo, barajan juntas tejidos y tonalidades, fijan todo tipo de detalles y, además, Yaiza anota sus medidas. En la segunda prueba, la clienta se enfunda su diseño, pero sin estar terminado ni ser definitivo, porque modifica los patrones si es necesario. Ya en la tercera cita, si le dan su aprobación, se lo llevan a casa. «Suelo tardar una semana, aunque bueno, tengo conocidas de confianza que me han pedido encargos express dos días antes del evento y me las he apañado», desvela entre risas. El precio de sus encargos van de los 100 euros a unos 300.  

En general, contactan con ella porque han escuchado hablar maravillas de sus diseños a conocidas o familiares; aunque el furor por sus prendas ya se ha extendido rápidamente por las redes sociales. «El boca a boca funciona muy bien, aunque también hay personas que no conozco que quieren mis piezas, me escriben mensajes en Instagram y Facebook, y la verdad es que eso para mí es todo un halago», reconoce emocionada. 

Yaiza ya está pensando en sus próximos proyectos dentro de la esfera de la moda y, en concreto, espera seguir desarrollando su propia firma. Constantemente se le ocurren diferentes ideas para materializarlas en sus prendas más personales, pero eso sí, siempre con calma y dedicación. Sin prisa, disfrutando cada segundo del proceso creativo. Ahora mismo lo que más le ilusiona es una nueva colección con una colaboradora de excepción: su querida amama, experta en la confección de prendas de ganchillo de toda la vida. «Desde que la recuerdo, ahí está ella pasando las horas con sus agujas, creando con mimo prendas de lana. Este proyecto también es una manera de contar la historia de gente real, de aquí, como es mi queridísima abuela», expresa emocionada. Asimismo, le llama la atención la moda sostenible y pronto le gustaría lanzar una serie de prendas con materiales naturales y elementos reciclados. «Es una filosofía que está en alza y creo que es necesaria». De su entusiasmo y dedicación seguro que surgen nuevas piezas únicas, acordes a la moda sostenible, como el vestido creado a partir de carteles de publicidad y restos de retales que cautivó a Lekeitio por su originalidad. Yaiza es capaz de ver arte donde otros sólo ven basura. Y también sabe valorar la gran labor de las abuelas, aquellas grandes modistas de toda la vida.