La tienda de Bilbao que rompe una tradición y anuncia rebajas por primera vez desde 1924
Denis hace descuentos del 30% desde la semana pasada para acometer la reforma de un negocio que cambiará de nombre
Siempre hay ocasión para una primera vez e incluso un cambio de corte radical. Denis Camisería, uno de los negocios de moda masculina más emblemáticos ... y longevos de Bilbao, ha roto con una de sus principales tradiciones. Fundado en 1924, con una primera tienda en Burgos -luego abrió otras tres en Madrid-, aunque el establecimiento de Bilbao echó a andar en 1967, explica Navares, la propietaria, nunca hasta ahora había hecho rebajas a sus clientes.
Sin embargo, desde la semana pasada anuncia en sus escaparates de la esquina Iparraguirre y Doctor Achúcarro, descuentos del 30%. ¿Por qué ahora y no antes? «Porque este señor (Carlos Miguel) se jubila y solo nos quedamos con Enrique. En la tienda no se puede quedar uno solo y lo que pretendemos es quitar Denis y dar una vuelta muy distinta», detalla.
Una vuelta de tuerca que no está nada clara. La nueva tienda cambiará de nombre y dejará de llamarse Denis. Sin embargo, aún no han decidido cuál será el nuevo, ni en qué consistirá la rehabilitación, ni el nuevo modelo de negocio. «No tenemos muy claro cómo va a ser porque luego hay que mirar qué se pone», explican.
Mucha gente que pasa junto a Denis casi se lleva las manos a la cabeza al sorprenderse por los descuentos. «En la vida se ha hecho aquí una rebaja. Todo el producto, que se ve que es bueno, no parece de rebajas, pero hay que quitarlo. No sabemos todavía lo que vamos a hacer, porque la tienda es tan bonita», insiste Navares. A diferencia de otros muchos locales de moda, estos profesionales se desmarcaron en todo momento del resto de la competencia. «No se hacían rebajas porque no nos hacía falta, en el sentido de como dicen los clientes, 'la ropa de aquí dura tanto y es tan buena que no necesitamos hacerlas'».
Pero ha llegado un punto de inflexión, reflexiona Navares, aunque el negocio lo lleva ahora un sobrino suyo. Su hijo, Carlos Castillo, está al frente de Man, otra referencia en el vestir de hombre.
«Siempre teníamos la prenda adecuada»
Navares atribuye el éxito de Denis a un aspecto clave: «Siempre teníamos la prenda adecuada para un cliente. Se hacían muy bien las compras», subraya. En los pedidos nunca faltaban las prendas de cashmere o lambswool en jerseys o chaquetas, el tweed en las confecciones de algodón; la viyela o lino en las mejores camisas; o la tricotina, bellardina y canutillo de sus pantalones.
Los descuentos llegaron el pasado 26 de octubre. Donde no llegarán es a otros comercios bilbaínos que se resisten a replicar esta práctica y reivindican «el precio justo» y que nadie pague más (o menos) por el mismo producto, independientemente del momento en que realice la compra.
El lujo de Idrisi
Idrisi, una de las tiendas más exclusivas de la capital vizcaína, se abonó durante mucho tiempo a las promociones, que llegaban a alcanzar el 50%. Las mantuvo hasta que el propietario, Ali, decidió cortar por lo sano en 2021. El comercio, que vende colecciones de Dolce&Gabbana, Dior o Yves Saint Laurent, justificó el giro en la necesidad «de poner en valor» los artículos y que ningún cliente saliese «perjudicado».
Aunque de corte bien diferente, Camisería Muñoz, un clásico del comercio bilbaíno, se aferra a sus raíces sin variar su política de precios. Presume de haber cumplido 132 años de historia sin haber hecho nunca rebajas. Y así espera seguir Ernesto Muñoz, que supone el cuarto eslabón de una saga familiar que opera en un espectacular local de la calle Bidebarrieta desde 1892. «Esta es nuestra política de empresa, y nos ha ido bien. Está claro que, pese a todas las dificultades, nos ha funcionado», se felicita.
Si acaso lo único que de vez en cuando se suele permitir Ernesto es la aplicación de «descuentos puntuales» con prendas que lleva tiempo sin venderse o que presentan «pequeñas taras». Pero se trata, advierte, «de artículos muy determinados». Muñoz cree que las rebajas solo benefician a las grandes cadenas al «poder jugar» con mayores márgenes comerciales, pero no a los negocios minoristas. «Hay comercios que arrancan enero con descuentos del 50%, con lo que a la tercera semana casi no les queda otra que regalar todo el género», lamenta.
Algo a lo que no está dispuesto a transigir este establecimiento especializado en prendas atemporales, pese haber cerrado 2024 con mejores resultados que el año anterior. «La última campaña no ha estado nada mal. Vamos tirando un poco hacia arriba».
Jasone Lavín, que explota en Iparraguirre un negocio de flores. sombreros y tocados, se muestra igual de reacia a ofrecer descuentos. «Yo no hago rebajas por muchas razones. Soy una artesana, mi producto tiene un precio, lleva unas horas y un trabajo que no voy a rebajar», afirma categórica. Lavín presume de trabajar con el mismo método desde que abrió: «Desde el primer momento decidí ajustar el precio y mantenerlo todo el año igual. Prefiero ganar menos porque, de lo contrario, estaría devaluando mi actividad. Además, no nos lo podemos permitir. Yo, por ejemplo, no puedo hacer un descuento del 50% porque entonces no ganaría nada. Prefiero casi regalarlo a rebajar la mitad del precio. Todas mis clientas saben que en mi tienda los artículos les van a costar lo mismo el día de Reyes que si lo comprasen hoy. Hay que poner en valor el precio», reivindica.
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