Ainhoa Arteta, la novia que no vistió de blanco y confió en el diseño vasco

Ainhoa Arteta, la novia que no vistió de blanco y confió en el diseño vasco

Un vestido-capa firmado por la guipuzcoana Isabel Zapardiez fue la elección nupcial de la soprano en su boda con Matías Urrea

María Calvo
MARÍA CALVO

Aunque es natural de Tolosa y lleva el País Vasco por bandera, Ainhoa Arteta ha querido celebrar uno de los días más importantes de su vida en la otra punta del mapa. El Puerto de Santa María, en Cádiz, fue el escenario perfecto para la boda de ensueño entre la soprano y Matías Urrea, con quien lleva tres años de feliz relación. El domingo 23 de junio, finalmente, se daban el 'sí quiero' en una ceremonia civil celebrada en el Castillo de San Marcos, donde estuvieron acompañados de numerosos amigos y familiares. Si María Pombo se casaba este mismo fin de semana con un diseño que encajaba perfectamente con su edad y personalidad, la artista hacía lo propio al elegir un vestido muy especial con el que no podía estar más acertada, firmado por la diseñadora guipuzcoana Isabel Zapardiez.

Según el protocolo, este tipo de celebraciones civiles gozan de una mayor flexibilidad a la hora de elegir la indumentaria, tanto en novias como invitadas, tal y como nos explicó la sombrerera bilbaína Mariana Barturen en una entrevista a Bizkaia Dmoda. Por eso, la artista prescindió del tradicional blanco nupcial en favor de un favorecedor look en color champagne. Además, su silueta también se salía de los cánones más clásicos. Aunque las tendencias apuntan a los vestidos 'mini' o 'midi', la soprano elegía otra prenda de absoluta tendencia entre actrices y miembros de la realeza: el vestido-capa.

Este tipo de patrones son habituales en las colecciones de la diseñadora vasca. Isabel Zapardiez lleva la pasión por la confección en su ADN, con una temprana vocación por la costura que marcó su vida, su desarrollo profesional y su trabajo. Es Técnico en Confección y Patronaje por la Universidad del País Vasco y titulada en Diseño de Moda, con especializaciones en Madrid y Barcelona. Domina la construcción de piezas nupciales de Alta Costura, con siluetas frágiles y delicadas, marcadas por los volúmenes y las líneas depuradas. El claro ejemplo es el look elegido por la soprano: se trataba de un diseño con tejido jacquard, cuello a caja, silueta sirena y unas mangas convertidas en capa que daban un punto de teatralidad que tan solo una gran dama de los escenarios sería capaz de defender.

Joyas con sello vizcaíno

Para completar el look eligió unas joyas muy especiales con sello vizcaíno. Concretamente, unas piezas exclusivas hechas a medida por Pradera, una icónica joyería cuyo origen se remonta a 1976 en Las Arenas. Se trata de unos pendientes de brillantes hechos por Irama Pradera. Estas joyas tomaban mayor relevancia si cabe gracias al recogido 'messy' que eligió como peinado. Además, lució un anillo muy especial que perteneció a su madre, Esther Ibarrolaburu, fallecida en 2007.

Mientras tanto, su ya esposo lució el uniforme oficial de la armada, ya que ejerce como capitán de corbeta. Con esta estampa nupcial, solo faltaba que la novia llegara en calesa, y así fue. No menos espectacular fue la preboda, donde la soprano también apostó por Isabel Zapardiez.

En este caso, llevó un imponente vestido en tonos neutros, con escote corazón, transparencias y plumas en mangas y bajo de la falda, que remató con unos pendientes diseño caracol, de nuevo de Joyería Pradera, de 138 diamantes en cuatro tallas diferentes: pera, oval, marquise y brillante.