Maider, la joven de Gernika que hace arte con sus fotos perrunas

Maider Sierra se abraza a su perra Sugaar./Leire Unzueta
Maider Sierra se abraza a su perra Sugaar. / Leire Unzueta

Esta fotógrafa de 27 años emociona en Instagram con sus sesiones a mascotas, con las que crea «un vínculo especial». «Mi objetivo son las emociones, atrapar momentos»

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

Felipe mira al infinito pensativo, Bianca lanza a cámara una sonrisa cómplice y Bruno presume de músculos como si fuera modelo de toda la vida. Se han metido en el papel, parecen tranquilos, dispuestos a disfrutar de la sesión fotográfica. Pero hay truco... y no es el Photoshop. La chuche que Maider Sierra ha colocado junto al objetivo es la responsable de esta entrega desmedida, de su repentina profesionalidad. «Con una golosina o un juguete los tienes dominados», asegura esta fotógrafa canina de 27 años. El 'premio' lo pone la familia del protagonista. Y el arte, ella. «Al principio llevaba yo unas galletas, pero que si uno tenía alergia a algún ingrediente, que si a otro no le gustaban... así que ahora lo dejo en manos de sus dueños». Un trozo de salchicha o un juguete con sonido suele ser suficiente para que entren en faena. Lo difícil es lograr su atención durante mucho tiempo. «Juego con el hándicap de que se estresan muy rápido. Tienes un margen de una hora u hora y media para pedirles que se sienten, te miren o se muevan, porque llega un momento en el que se colapsan».

Pero Maider crea un vínculo especial con los modelos perrunos que llegan a sus sesiones fotográficas. Se tira al suelo, juega con ellos, los acaricia... «Si les muestras tu cariño y confianza se acaban soltando, intento crear una conexión especial». De ahí que trate a sus clientes como si fueran de su propia familia. Como si fueran sus queridos Ura, Lor, Queen o Sugaar, con los que vive en su caserío de Nabarniz. Allí jugó también su querida Gora hasta que recaló en Dima, donde actualmente disfruta de una vejez feliz. Con ella empezó todo. Unas fotos de Maider cambiaron su vida. Y viceversa. «La tuve acogida en mi casa, porque por aquel entonces no podía adoptarla, y en cuatro meses no llamó nadie interesándose por ella. Había sufrido maltrato, le habían hecho de todo, pero era una joya. Así que un día decidí hacerle unas fotos, las mandé a la asociación y fue un éxito, recibieron muchas llamadas; entre ellas, la de su nueva familia».

Maider empezó a colaborar con protectoras de animales que vieron en sus fotografías el empujón necesario para encontrar un hogar a sus perros. Pero cada vez más particulares se interesaron por su trabajo, así que en 2015 creó Mestizaa, que es mucho más que su perfil de Instagram, donde tiene más de 5.400 seguidores fascinados por sus instantáneas. Su marca es el reflejo de un estilo de vida y de una sensibilidad especial hacia los animales.

Maider Sierra recurre a la luz natural y los colores neutros en sus fotografías. / Mestizaa

Una vez que recibe fotos de sus 'modelos' -necesita ponerles cara-, se coge la furgo y se va con su novio «a localizar». Es decir, busca los sitios más apropiados para cada cliente. Porque cada perro es un mundo. «Tengo en cuenta su carácter, a uno nervioso no le voy a meter en el centro de Bilbao. Y también sus características físicas; a un carlino entre hierbas altas en el monte no se le ve». Ya con los lugares adecuados elegidos -cinco o seis por cada sesión- se reúne con los protagonistas. «Antes de hacer las fotos voy con los dueños de los perros a tomar un pincho, dar un paseo... Busco que se sientan relajados y cómodos, que sepan que no van a tener que hacer poses imposibles». En sus fotografías, realizadas siempre con luz natural, huye de los posados superficiales y los colores llamativos. «Pido a mis clientes -los humanos- que vengan vestidos con tonos muy neutros: marrones, blanco, negro, con vaqueros... que no lleven un plumifero rosa que desvíe la atención. Mi objetivo son las emociones, atrapar momentos».

70 fotografías

Su entrega y autoexigencia le impiden hacer más de una sesión al día. «Si hiciera dos seguidas posiblemente el resultado sería la mitad de bueno. Hasta que no quedo satisfecha con mi trabajo no doy por finiquitadas las fotos, tardemos lo que tardemos». La satisfacción que siente al ver la reacción de sus clientes cuando reciben el material compensa el esfuerzo. Además de una galería privada con 70 imágenes para que puedan descargar en su móvil u ordenador, reciben un coqueto álbum con las 20 instantáneas que más les han gustado. En la portada, el nombre del perro y su familia; y en la contraportada el logotipo de la marca. Porque Mestizaa es también, desde hace un tres meses, una tienda online donde Maider vende sudaderas, camisetas, cortavientos... Seguro que Gora, a la que su nueva familia ha bautizado como Ona, se revuelca feliz por las campas de Dima recordando con orgullo a aquella fotógrafa que le cambió la vida.