Por sus looks pringados y surrealistas conocerás a esta baracaldesa

Por sus looks pringados y surrealistas conocerás a esta baracaldesa

Repasamos los estilismos más extremos de la 'youtuber' y actriz vizcaína 'Soy una pringada'

SERGIO SAINZ

Por su nombre, Estíbaliz Quesada, no la conocerás, pero si te hablamos de 'Soy una pringada' seguro que sabes que es una de las 'youtubers' más icónicas de nuestro país. Esta baracaldesa de 22 años echa mano de todos sus traumas infantiles para convertirlos en dardos que lanza desde YouTube, Flooxer y, ahora, un libro. No tiene pelos en la lengua, es directa, ácida, diferente. Un estilo propio que refleja tanto con sus palabras como con sus estilismos.

Si históricamente nos sorprendió con sus looks 'trash', donde lo mismo fusionaba camisetas de sus grupos favoritos con toda mezcla de prendas y cierto aire gótico, en los últimos tiempos nos ha acostumbrado a una imagen más suavizada. Sin perder su personalidad, pero con su melena oxigenada y 'outfits' más sencillos. Sin renunciar, eso sí, al color y a sus gorras o boinas. Puede que sea directamente proporcional a su salto al audiovisual más comercial, desde su aparición en la película 'La Llamada' a la serie 'Vota Juan', que acaba de estrenar en el canal TNT, donde interpreta a la hija 'destroyer' de Javier Cámara.

Habrá quien no entienda el universo de referencias, personajes y autodestrucción que han hecho que su personaje se confunda con su persona. De sus primeros vídeos caseros a las apariciones en diferentes 'photocalls', la evolución de Soy una pringada ha sido evidente. Convirtiendo la irreverencia como su carta de presentación. Sin duda, el maquillaje es su marca 'beauty', aunque no necesite presumir de grandes trucos sino todo lo contrario. Rompiendo los convencionalismos y apostando por rebajar su base de maquillaje, aplicándose unas sombras de ojos incluso grotescas y labiales extremos. Todo en un contraste en bucle que ha creado su imagen de fenómeno viral, tan surrealista como aplaudido.

Soy una pringada se caracteriza por sus atrevidos estilismos.
Soy una pringada se caracteriza por sus atrevidos estilismos.

Confesiones de estilo

Ella misma nos cuenta que su imagen la inspiran «muchas cosas, pero, sobre todo, aliens y cómo se pintan los dibujos animados, así como series de la MTV de los años 90 como Daria y otras de monstruos». Y algo que es puro contraste, «los colores vivos y Marilyn Manson, el rollo gótico y el grunge». También cita a Brian Molko de Placebo, «incluso objetos, la inocencia de la infancia, los peluches o las formas geométricas». Para sus días «más normalitos» apunta a Courtney Love como un icono «con ese ojo negro ahumado y el 'lipstick' rojo hecho una mierda». Aunque reconoce que «no me gusta inspirarme en personas, hacerme las cejas o un 'contouring' con la nariz bien definida. Transformo mi cara y la convierto en objetos o monstruos». Por muy extraño que pueda parecer esta visión tan personal del maquillaje «me vino natural, es como yo me siento por dentro realmente». Es más tiene claro que «no me identifico con una imagen humana, sino que me pinto de demonio con la cara plateada, me pinto unos cuernos en los ojos, según lo que me salga», asegura.

Respeto a la ropa nos confiesa que su prenda fetiche son «las camisas de cuadros, las camisetas gráficas con mensaje, que encargo online. Me hago de películas o frases que se me ocurren». Puede sorprender que incluya en su particular vestidor «los monos. Últimamente he conocido al diseñador David Moss, que hace mucha ropa para drag-queens y se atreve con todo y yo le cuento mis ideas». Así, nos confiesa que su última creación conjunta fue la que lució en el estreno de su última serie, 'Vota Juan', el mono de pies a cabeza con pelo de peluche largo y con ojos que se mueven pegados. Algo que fue muy comentado en las redes.

El color no falta en la mayoría de sus estilismos, sin renunciar al negro.
El color no falta en la mayoría de sus estilismos, sin renunciar al negro.

Eterna adolescente emo

Aunque reconoce que esos estilismos más 'hard-core' los reserva «para cuando tengo algo importante». Repasando sus básicos apunta a lo 'kitsch' como otro referente. «Tengo unis croccs de plataforma que me encantan. Son el cruce perfecto de 'high fashion', 'haute couture' y padre 45 años de Wisconsin retirado, que me encantan esas mezclas», admite. Algo que no se pondría nunca es la que define como «ropa de básica. Odio las camisas de lino beige, las camisetas de mensajes estúpidos o los típicos pitillos con las botitas. Está claro que se tiene muy estudiada y reconoce que su estilo es «muy emo, nunca superé mis 15 años con los pantalones negros, las Converse cada una de un color, camisetas de grupos, pero a la vez muy grunge de los 90 con mis camisas y faldas de cuadros o botas de combate. Siempre con una mezcla de no humanidad». Nada más y nada menos.

Está claro que Esty Quesada no necesita tendencias ni uniformarse a la moda. Lo suyo es más encontrar momentos en los que reivindicar su particular modo de narrar, con las prendas como testimonio visual de su realidad. Eso sí, no oculta que su mayor miedo es «acabar siendo mediocre». De momento, los números acompañan a la joven vasca, con 170.000 seguidores en Instagram y más de 252.000 seguidores en YouTube. Su oposición a todo lo 'mainstream', un vocabulario soez y sin filtros, vende.